Hubo una vez que no sabĂa y de no saber caĂ de boca en tu boca, conocedora de los resquicios mĂĄs resquebrajados de la vida, del deseo, de la codicia, del infortunio⌠Me dejĂŠ llevar por ese rĂo de corrientes turbias a ratos cristalinas y a ratos llenas de mierda podrida. Pero allĂ estaba yo como en casa, podĂa entrar dentro de ti de puntillas tantas veces y sĂłlo a veces, descalza y desnuda. LlovĂas a cĂĄntaros dentro de mis tripas. Todo giraba en torno al torrente de tu despertar. Mi vida era eso, bailarte el agua.
Lluvia.