Black Wolves Saga Last Hope Memory 4: Los Lobeira [PrĂłlogo]
La razĂłn por la que la protagonista no puede salir al exterior. Sobre esa condiciĂłn especial.
Zara: ...Bueno, luego haré algo con esos dos.
Zara: ¿Usted ya se encuentra preparada señorita?
Fiona: SĂ, estoy bien. Me di una ducha y tambiĂ©n arreglĂ© mi cabello.
Fiona: ÂżCĂłmo se ve?
Me puse de pie frente a Zara y me di una vuelta para que pudiera verme bien.
Zara: Fufu, parece que está todo perfecto. Llamaré a algunas sirvientas para que la preparen bien señorita.
Fiona: SĂ, por favor.
Zara: Hasta entonces asegĂşrese de esperar tranquila.
Fiona: Lo sé. Te preocupas demasiado Zara.
Fiona: De seguro piensas que causaré algún desorden, ¿no?
Zara: Es porque estoy consciente de cuanto ha anhelado que llegue este dĂa.
Zara: ¿Qué haré si a causa de la emoción se tropieza y se lastima?
Fiona: ...
Fiona: ...Oye Zara, ¿sabes cuántos años voy a cumplir hoy?
Zara: SĂ, lo sĂ©.
Zara: Ya que escribà un montón de tarjetas de invitación para su cumpleaños número 16.
Zara: Y fueron muchas.
Fiona: ... ...De algún modo se siente como si me estuvieras reclamando ¿será mi imaginación?
Zara: Fufu, no le reclamo nada. Incluso si usted es una señorita desordenada o si me encuentro perseguido por tener que organizar todo.
Zara: Yo nunca tendré quejas con respecto a usted, señorita. Por supuesto que no.
Fiona: ...
Con una amable sonrisa Zara soltó unas frases que resonaron en mi consciencia y ante ello aparté la mirada.
Fiona (Me siento mal por haberle dado trabajo de más, pero...)
Yo tambiĂ©n tengo mis propias circunstancias. Me gustarĂa ser caprichosa aunque sea en mi cumpleaños, quiero ver el exterior.
Zara: ...Fufu, entiendo perfectamente como se siente señorita.
Fiona: ÂżEh?
De repente el tono de Zara se volvió suave, cuando volvà a ver a Zara, él estaba riendo.
Fiona: (...No puedo equipararme a él.)
Aunque dice cosas crueles, Zara siempre logra animarme en los momentos que más lo requieren.
Zara: Ya que finalmente... podrá hacerlo.
Fiona: ...SĂ, finalmente.
Fiona: (Finalmente podré salir.)
AsĂ es, desde que tengo consciencia no he salido de esta torre.
He vivido rodeada de sirvientes junto con Pearl, Richie y Zara.
Las cosas que querĂa, las que necesitaba, todo lo he obtenido.
La torre fue construida por mi bien, de modo que fuera lo suficientemente grande y no llegara a tener inconvenientes con esta.
Pero... Siempre he admirado el mundo exterior, el mundo que se extiende más allá de la ventana.
Fiona: Siempre lo he admirado.
Al observar el exterior tras la ventana, como si fuera conducido Zara también dirigió la mirada hacia este, y vimos el blanco cielo.
Ahora está cubierto por el leve velo de las nubes, pero muy pronto la lluvia cesará y saldrá el sol.
Fiona: (En verdad, finalmente.)
Siempre me quejĂ© con mi padre y mi hermano mayor diciĂ©ndoles una y otra vez que querĂa salir.
Y siempre me dijeron que por mi propio bien debĂa de reprimirme.
Esta vez, en mi cumpleaños nĂşmero diecisĂ©is, finalmente decidieron que celebrarĂamos la fiesta en el exterior.
Fiona: (Aunque debido a eso, el trabajo de Zara y de los demás sirvientes ha aumentado.)
Normalmente celebro mi cumpleaños junto a mi familia dentro de la torre. Como deben darme una celebración digna de la hija de un noble,
no es de extrañar que Zara y el resto de los sirvientes se encuentren ocupados.
La familia Galland es una de las tres familias más poderosas en Weblin.
No es extraño que se celebre una gran fiesta en honor a la única hija mujer de esta familia.
Zara: AĂşn asĂ... No deja de sorprenderme que Edgar-sama haya cedido.
Fiona: SĂ... Es verdad.
Fiona: (Mi padre parecĂa que ya estaba harto de mis mĂşltiples peticiones.)
Yo decĂa, ''quiero salir'' y Ă©l me respondĂa ''no puedo permitir que salgas''.
Fiona: ...Ah.
Zara: Señorita, usted también sabe que Edgar-sama no la mantiene encerrada porque la odie, ¿verdad?
Fiona: ...SĂ, lo sĂ©.
Al recordar nuestro constante intercambio de palabras terminé soltando un suspiro y Zara me terminó respondiendo.
Fiona: SĂ© hasta el punto que es doloroso cuanto mi padre me aprecia.
Fiona: (SĂ, lo sĂ©, es por eso que era doloroso.)
Es probable que me hubiera sido más sencillo el resistirme si mi padre me hubiera encerrado por maldad.
Pero mi padre no me saca de la torre por mi propio bien.
Zara: Es porque usted es una lobeira. señorita, es inevitable que Edgar-sama se preocupe.
Fiona: ...
Esa es la razĂłn por la que mi padre no me permite salir de la torre, porque soy una lobeira.
Aunque el término se denomina como ''Especie lobeira'', no es una especie independiente como lo son los perros o los conejos.
A aquellos que nacen con ciertas caracterĂsticas en especial se les llama ''lobeira''.
Por eso incluso si dos personas son lobeira, estas pueden pertenecer a especies distintas.
En mi caso, soy una lobeira de la especie humana.
Fiona (...Que complicado.)
Es muy poco probable que alguien nazca como un lobeira.
Pero entre esa poca probabilidad, parece que existen más posibilidades de que sean las mujeres humanas quienes nazcan como tales.
Para mi mala suerte, yo formĂ© parte de esa mĂnima probabilidad.
Y nacĂ como una de esas lobeira que rara vez aparecen.
Si alguien cree que es bueno nacer asĂ, entonces puedo decirle que en realidad es todo lo contrario.
Ya que la caracterĂstica principal de los lobeira es que tienen cuerpos dĂ©biles.
Fiona: Es cierto que los lobeira tienen cuerpos frágiles y se enferman con facilidad, pero...
Fiona: No es bonito resfriarse con más facilidad que el resto de las personas.
Zara: Otra vez dice eso... Puede decir fácilmente coger un resfriado.
Zara: ¿Pero cuántas veces cree que ha estado a punto de perder la vida a causa de uno de ellos?
Fiona: ...Uh.
Fiona: (Cuando lo pone de esa forma, entiendo que soy realmente débil.)
Ăšltimamente he caĂdo pocas veces en cama, pero el que haya sido capaz de crecer hasta esta edad ha sido gracias al apoyo de mi familia.
El que existan tan pocos lobeira, no es solo debido a la Ănfima probabilidad de que nazca uno.
Sino que debido a sus caracterĂsticas, la mayorĂa de los lobeira pierden la vida antes de llegar a ser adultos.
Yo, que soy una lobeira, solo puedo decir que he sobrevivido gracias a mi padre y a mi familia.
Mi padre, aprovechando su condiciĂłn como conde no escatimĂł en gastos y consiguiĂł todo lo necesario con el fin de poder salvarme.
Incluso Zara, él no fue elegido como mi mayordomo personal solo porque fuera mi amigo de la infancia.
También tuvo que ver el hecho de que tuviera un alto conocimiento sobre medicina.
Los conejos están especializada en la medicina.
Fiona: (He podido vivir gracias a que muchas personas me protegen.)
Incluso esta torre fue algo que mi padre construyĂł con el fin de protegerme del mundo exterior.
Mi padre creĂa que al aislarme del mundo exterior me protegerĂa de las enfermedades.
Fiona: (De hecho estaba en lo correcto, ya que gracias a ello he podido vivir hasta los 16 años.)
Es debido a esto que entiendo el porqué mi padre me sobreprotege.
Pero, aĂşn asĂ.
Fiona: (Admiro el mundo exterior.)
Siempre miraba a través de la ventana.
Si salgo, es probable que muera.
Puede que contraiga una terrible enfermedad.
A pesar de estar consciente de ello, no podĂa detener mi admiraciĂłn por el mundo más allá de la ventana.
Es por eso que me he esforzado por superar mis debilidades como lobeira.
Fiona: Ăšltimamente no he tomado mucho frĂo. Incluso mi fuerza fĂsica es bastante estándar.
Fiona: No, puede que sea estándar, pero tengo fe de que soy más fuerte que cualquier otra ''dama''.
Zara: SĂ, lo sĂ©... Claro que sĂ© que usted venciĂł a una de las sirvientas en una carrera.
Fiona: ...Jeje.
Hasta se entera de las cosas que no quiero que sepa.
Fiona: (...Aunque dudo que en esta torre pueda esconderle secretos a Zara.)
Ya que él es a quién le asignaron el estar a cargo de gestionar y supervisar esta torre.
Es normal pensar que le informan sobre todo lo que sucede aquĂ..
Zara: Yo mismo estoy consciente de que usted es tan masculina que puede que no sea demasiado apropiado llamarla ''señorita''.
Zara: Sin embargo, usted sigue siendo una lobeira, señorita.
Fiona: ...¿Por qué volvemos a hablar de eso?
Zara: ...Fufu.
Zara se encogiĂł de hombros y respondiĂł con una mirada humilde y confusa.
Fiona: No es como que tenga alguna queja con mi vida aquĂ.
Zara: SĂ, lo sĂ©.
UsĂł un tono suave, que pareciera absorber todos mis caprichos y los llenara de amabilidad.
Fiona: (...De verdad me siento como si fuera solo una niña haciendo un berrinche.)
He vivido en esta torre desde que tengo memoria, y hasta el dĂa de hoy no he tenido ninguna otra queja más allá del hecho de que querĂa salir.
A pesar de que no viven en la misma torre que yo, mi padre y mi hermano a menudo vienen a verme.
Nunca me han hecho sentir triste.
Fiona: ...Oye Zara, Âżserá egoĂsta de mi parte el querer salir?
Zara: ...
Zara: ...Pues, no puedo negar fácilmente el que sea egoĂsta.
Zara: Pero ya se lo dije antes, Âżno? Entiendo sus sentimientos.
Zara: Ya que soy un doctor, quiero saber aquello que desconozco.
Zara: Por eso no puedo decir fácilmente que su deseo por querer salir al exterior sea simple egoĂsmo.
Fiona: Zara...
Zara: ...Aun asĂ, yo tampoco puedo perderla.
Zara: Honestamente, deseo que no haga demasiadas locuras.
Fiona: ...SĂ, lo sĂ©. Gracias Zara.
Zara siempre acepta mis sentimientos como lo hizo ahora.
No solo me responde, sino que intenta explicarme con palabras el porqué piensa de tal forma.
Fiona: (Es un buen cuidador.)
Zara: De todas formas, es la primera vez que consigue permiso para salir.
Zara: Puede que a partir de ahora sus oportunidades para salir vayan aumentando de a poco.
Fiona: ÂżTĂş... crees? Me alegrarĂa que fuera asĂ.
Fiona: Aunque el que me permitan salir a dar una caminata por el jardĂn durante mi fiesta de cumpleaños es un gran avance para mĂ.
Zara: SĂ, asĂ es... Aunque debido a eso estoy muy ocupado.
Fiona: Fufu, lo siento. Cuando la fiesta termine te daré un masaje en los hombros.
Zara: SĂ, hágalo por favor.
Intercambiamos miradas y nos reĂmos.
Incluso si me dejan salir, solo me permitieron recorrer el jardĂn.
Solo durante mi cumpleaños nĂşmero 16 me permitieron tener mi fiesta en el jardĂn.
Puede que no sea nada para otra persona...
Pero para mĂ, a quien nunca le permitieron salir, es un gran paso.
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