Baile de Guerra
~ por meL bubbles (@mypoeticass)
Inspiración: -“La guerra es gay”-
Cantidad de palabras: 769
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En frente nuestro estaban las mujeres, todas sentadas con sonrisas grandes en sus rostros tratando de llamar la atención de un hombre, y no uno cualquiera, sino de un orgulloso militar. Era en este momento en que mis compañeros de batalla se levantaban de sus asientos, con actitud superior, pecho en alto y un caminar de bárbaro, como si pudieran levantar el globo con su dedo meñique. Este también era el momento en el que el resto de nosotros, y con “el resto de nosotros” me refiero a mí y a mi compañero de escuadrón, nos quedábamos sentados mirando las parejas bailar al ritmo lento como olas de atardecer contra la costa del mar; así de mágico.
“Quisiera poder bailar así." dije inocente, tan bajo como pude, esperando que quedaran como palabras sin sentido. Aunque no importa lo bajo que lo haya dicho porque en ese mismo momento me arrepentí de decirlo. Era un secreto que me daba vergüenza confesar, y más frente a él.
Decidí no seguir hablando luego de eso. Me concentré en la música del momento y mis pensamientos poéticos me llevaron muy lejos de ese asqueroso galpón que suponía ser un lugar elegante para los jóvenes hombres y mujeres. Lo imaginaba como un salón en algún castillo lujoso, con grandes ventanales hasta el techo y por estos podrías ver las estrellas como cenizas aún encendidas en el cielo. Todos estarían vestidos elegantes y no con un incómodo uniforme que para mi significaba: “para servir a la nación y ser no una desgracia para la familia, gracias madre.”. Los tacones de los zapatos resonarían con cada paso en el piso de mármol y la banda no estaría tocando en ese escenario de madera que parecía tan podrida como para desplomarse en cualquier segundo. El techo...
Él se paró de mi lado y me trajo de nuevo a la realidad. Comenzó a caminar al frente, hacia la pista. Yo me quedé sentado, ahora sólo, y lo vi pasar. «No me escuchó.» pensé como si me diera alivio, pero una extraña aura de decepción se hizo presente en mí. Se había ido a buscar alguna chica tal vez porque, aceptémoslo, el tiempo se le estaba yendo de las manos al joven, tendría que buscar una mujer con la quien casarse y tener hijos antes de morir en batalla.
Ya estaba pasando la última fila sillas cuando se giró a mirarme. Sus ojos avellanas directo a mi persona. Su mirada clavada en mí hizo que mi estómago comenzara a dar vueltas de un sentimiento que mi corazón decía llamar felicidad y mi cerebro nerviosismo. Se acercó hasta mí, imitando el paso de aquellos hombres que se habían levantado antes que él. No pude evitar sonreír.
Cuando llegó enfrente a mí, hizo su voz mucho más grave y con una sonrisa "conquistadora" me dijo: "¿Te gustaría bailar, bombón?". Una risa estruendosa salió de mi boca por el inesperado apodo, si la música no hubiese estado tan alta todos la habrían escuchado y me habrían mirado. Por un momento me sentí en el cielo, tan ligero y despreocupado. Realmente mi mente quedó en blanco con solo el sonido del entorno haciendo eco. Me quedé mirándolo desde mi lugar, todavía sentado. Mordí mi labio pensando: «¿Cómo es que este hombre llegó a mí?». Parecía que había leído mi pensamiento, porque extendió una mano a mí, insistiendo en su propuesta.
Solté un suspiro sonriendo, intentando relajarme y dejar de temblar. Hice mi mejor acto, me puse serio y me levanté de mi asiento. Simulé estar acomodando mis pantalones mientras caminaba para quedar más cerca de él. Lo miré a los ojos para luego mirar su mano. Apoyé la mía sobre la de él con extrema delicadeza y con una cara de disgusto. "Pues si no queda de otra, creo que tendré que bailar contigo.". El que se rió esta vez fue él, y yo como acto reflejo me reí también. Si él era feliz, yo también. Tomó mi mano y me arrastró entre la multitud. No sé si era el centro de la pista, si había empujado a alguien en el camino y lo había tirado al suelo, o si tal vez él sólo hacía esto por lástima, lo único que sé es que cuando me abrazó para bailar con la canción mi estómago comenzó a dar vueltas otra vez, mi corazón pegaba fuerte contra mis costillas, mi cerebro parecía estar bloqueado y todo mi ser volvía temblar como si estuviera a punto de explotar.
Supongo que logré predecir el futuro. Capaz que una bomba explotó realmente.









