EL QUINCENAL presenta: IMPERIAL BEACH, Marcia Santos
Marcia Santos (Cd. Juárez, 1990.) es Co-Fundadora del colectivo curatorial de red de agentes de arte contemporáneo "Toperweb. ConcluyĂł la Licenciatura en Diseño Gráfico, y en la actualidad cursa la Licenciatura de TeorĂa y CrĂtica del Arte en la Universidad AutĂłnoma de Ciudad Juárez, asĂŤ mismo, es estudiante del Programa Educativo SOMA.
Ha exhibido en la III Bienal fronteriza en Cd. Juárez y El Paso, Texas en 2013; II Bienal Nacional e Internacional 2013 de Arte “Desde AquĂ” en Colombia; Becaria en el programa de jĂłvenes creadores “David Alfaro Siqueiros” en I.CHI.CULT. 2013; en el Laboratorio de Arte en La Quiñonera, 2013 en D.F.; DesarrollĂł una Residencia Internacional de investigaciĂłn en Arte Contemporáneo con el grupo de Curatoria Forense en Uruguay, 2014; Ha participado en la Bienal Nacional “Artemergente” 2015, Monterrey. ColaborĂł en el proyecto editorial "Arte contemporáneo en MĂ©xico, gestiĂłn participativa y redes sociales" de GPNC, 2015-2016. Actualmente colabora en Project Space Festival Juárez 2016.
IMPERIAL BEACH
 Caminábamos por las playas de San Diego, y to be honest, i hated him.
Me resultaba patético su existir.
Panza redonda de miedo, transparent yellow skin, arrugada, llena de lunares, ¿Estaba allà para llenarme de qué?
Pedà el breakfast más caro del restaurant—como venganza. Bacon Hamburger.


ComĂ pensando en cualquier cosa, ignoring the smiley shadow beside me, desdeñando lo que habĂa acontecido esa mañana.
Yo era la nice hooker, morena, mexa, pobre, veinteañera, broken english.
Pasamos un monumento que para mi significaba la conquista del petrĂłleo en el mundo: juegos de plástico y goma moldeable para los niños que visitaban la veteran beach. Beautiful place que les habĂan otorgado a cambio de muertes de guerras anteriores.
-This rubber used to make these games is super toxic but nobody says anything, children play anyways.
Tocando la arena con los pies me confesĂł:
In war everybody gets sick.
Some time ago I was on a mission in an African country. I was asked to hunt down a group of slavers who kidnapped civilians and sold them to transnational corporations for forced labor.
We were on the trail through northern Africa, almost snapping at tracks, until one day we caught them near the beach.
We tortured them.
 Then a machine dug many holes in the sand, the depth of a body up to the neck.
We buried them.
And another machine stepped over them and cut off their heads.
Several of my colleagues grabbed decapitated heads from the hair and took selfies.
War ill.
Sound of waves, gaviotas y la gente laughing a nuestro alrededor aderezaba la narraciĂłn, suddenly I saw a child contemplating his own childhood.
Por un instante sentĂ un amargor que emanaba de algĂşn lugar que no era fĂsico.
Emboscada, castigada, vigilada.
I was there, con la brisa salada pegada a la skin, judging me like the hardest weapon.
¿En qué momento decidà ser my propio victimario?










