La plataforma LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) ha elevado estos dÃas sus quejas públicamente ante el atropello de los derechos individuales de los homosexuales en Uganda. En éste paÃs, y por ley, se criminaliza no solamente la exhibición de una conducta homosexual, sino probablemente también el hecho de serlo y la vida Ãntima de los homosexuales de puertas para dentro en sus casas. La representante de la LGBT se horroriza, y yo con ella, de que por su condición de lesbiana sea una posible delincuente. Sin embargo, quiero hacer notar un punto, y es que en Europa, la LGBT ha presionado al gobierno de la Unión a criminalizar y, con la aprobación del informe Lunacek a  declarar delitos cosas como decir en público que un niño o niña tienen derecho a un padre y una madre, y que el matrimonio natural es entre un hombre y una mujer. Y me digo a mà mismo que estamos en lo de siempre. Dále el poder a una persona sin principios, y pasará de defender una causa a pisar a todos los que no la defiendan. La LGBT quiere imponer su modelo hedonista incluso en las escuelas para que se enseñe que ya es malo suponer que un hombre debe sentirse atraÃdo por una mujer y viceversa, y que es más normal que eso sea sujeto de elección ya desde los 6 años. Imponen sus estrategias de adoctrinamiento y castigo, justo lo que condenan en otras latitudes. El mismo colectivo que pide ayuda ante el atropello a la libertad de las personas, se la niega a todos los que no piensen como ellos.