El Fénix.
Es difÃcil, lo es. Ignorar eso que una vez nos hizo tan felices, a ti y a mÃ. Es difÃcil.
También es doloroso, ¿cómo algo que te hizo atravesar las nubes y rozar las estrelas con la punta de tus dedos, explorar el cosmos y flotar, simplemente flotar en la inmensidad de tu perfecta existencia; diluir tus problemas en chocolate y colores, olores y emociones, y crear en ti una sonrisa capaz de romper con las sombras, puede hoy causarte tanto dolor? Los colores se van, y los olores se ventilan. Las estrellas se apagan y las sombras carcomen tu "ya no tan perfecta" existencia. Ya no hay más chocolate, no más emociones, no más euforia.
Todo lo que hizo crecer esas alas en tu imaginación, ahora las destruye, las arranca de raiz. Las nubes te empujan y extinguen tu sonrisa. No queda nada más que cenizas, y la interminable espera del Fénix.











