A la graciosa niña que me preguntó ayer tarde qué opinaba yo sobre el amor, le voy a contestar así: Señorita: el amor es exactamente lo mismo que un dolor de muelas. Es decir, es una afección aguda que nos impide pensar en otra cosa distinta de la enfermedad misma; que no nos deja comer con tranquilidad ni dormir en paz; que nos vuelve huraños y cejijuntos hasta un grado indecible; que nos aísla de todo, haciéndonos perder el sabor a la sociabilidad grata, a las viejas amistades, a las diversiones habituales, a las tertulias bulliciosas y al ajetreo brillante de los salones.
Fragmento: “El amor y el dolor de muelas”, de Luis Tejada. El Espectador, “Cronistas”, Bogotá, 9 de octubre de 1921.

















