Título: Merca
Autor: Loyds
Editorial: Alto Pogo
Soporte: Físico
Resumen: treintañero cocainómano, rico y fan de la noche.
Feria del libro en el stand de “La Coop”.
Decile como quieras: coca, frula, mandanga, fafafa, biaba y tomate una liñita, un raquetazo, un pase o entrale al gusano blanco. Me cansé de marcar las disintas acepciones y terminólogía específica para una misma sustancia en un solo libro. Aclarado esto, arranco.
Empiezo criticando un toque la situación tiempo y espacio. Según entendí quería quedar como súper actual pero la músicalización y los lugares lo deschavaron un poquito. Es un dato menor, la historia funciona igual pero da la casualidad que frecuento la mayoría de esos lugares y la música la conocía toda- si nombrás hits del 2008 para atrás, no esperes mucho. Igual la dejo pasar porque este libro está escrito por alguien que debe estar llegando a los 40 y llegan a lo que nosotros (los millennials) creemos cool tarde y lo viven distinto. Cuando a ellos les vuela la cabeza, para nosotros es del paleolítico.
Después está el tema de Johnny, el protagonista, que es tan chabón cheto misógino que dan ganas de trompearlo cada 3 páginas, aunque cada 10 baja a tierra con alguna reflexión muy acertada y se te pasa. Es un buen personaje, es conciso, constante y no le encontré fallas. Me suena que es como la versión mejorada y cool de él mismo (Loyds), pero como no lo conozco, solo me la juego.
Cabe aclarar que hay bastante morbito que no incomoda pero que está. Depende con cuánta aceptación y amor al prójimo caiga uno a leer el libro. Pero bueno, también es un libro que se llama Merca...
En síntesis, (hoy estoy muy correcta, no sé que me pasa) el libro está bueno, es bien contemporáneo, hay mucho factor de lugares conocidos, dentro de todo, bien implementados, todos los personajes secundarios acampañaron perfecto, las historias tienen sentido y todo lo escrito tenía una razón de ser. Prolijo, lindo muy bien. Además, Loyds escribe muy bien (la primer cita más abajo viene a ejemplificar). Le doy 4/5.
"Me meto en la cochera, subo a mi nave y pongo la dirección en el GPS. Después saco mi papelito metalizado, abro la guantera y me preparo una raya monumental. Aspiro profundo y la fuerza G me tira la cabeza para atrás como un caballo cuando corcovea, casi golpeándome la nuca contra el respaldo del asiento. ¡Qué buena es esta mierda!, grito, y en seguida miro al rededor del auto a través del polarizado para chequear que nadie haya escuchado mi expresión de euforia. No hay moros en la costa. De tan rica que está me tomo otra. Y otra. Y una última de yapa. Después enciendo el motor, salgo de mi espacio y voy hasta la puerta del estacionamiento. Saco el control remoto y aprieto el botón correspondiente. La puerta se acciona y comienza a abrirse. Veo las luces de la isla que ilumina la noche porteña, sonrío, pongo primera y salgo del edificio."
Esta es medio spoiler o medio cantanda, no sé. Lo dejo a discreción de uds.
"¿Tan bien te hace sentir esa mierda que estarías dispuesto a morirte por seguir consumiendo? Porque si es así decímelo, es tu elección, pero al menos yo me hago a la idea y me ahorro toda la mala sangre, agrega, como recitando de memoria un speech psicológico inducido seguramente por Norberto, que se acaba de ir. Papá remata entonces su breve alocución con una daga concreta y directa: ¿vos te querés morir Johnny? A mí, que odio esos monólogos de papá, el lugar en dónde estoy y la forma de vida en sociedad de esta ciudad de mierda, me parece una pregunta muy estúpida y sin sentido. Porque yo, como todo el mundo y es la pura verdad, no sé lo que quiero ni tengo la menor idea de qué contestar."