La luna me debe un nombre, yo le debo mis cenizas. Nos miramos desde el hueso de distancias que no olvidan. Fui de noche, fui de luna, fui el silencio que palpita cuando el tiempo se hace boca y devora lo que brilla. Hoy la oscuridad me encuentra igual que antes me encontraba con las manos llenas de algo que se fue antes de llegara. La luna cuelga su luto sobre el techo de mi infancia. Yo la miro. Ella me mira. Nadie dice lo que falta.
- Lorea Bilbao.















