Longxing Town, Chongqing, China

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Longxing Town, Chongqing, China

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Lo voy a reventar a golpes
Paso a paso, paso a paso, hasta ahora había sido fácil resarcir el daño hecho, tal vez porque el primer peldaño le correspondía a alguien que ni siquiera necesitaba de sus disculpas y eso lo aliviaba tanto como lo preocupaba. El siguiente escaño era encarar a la persona que directamente lastimó, aunque irónicamente no sentía tanto el peso de la culpa, porque si, a la final fue Baihe quien decidió volver con él, él no lo obligó ¿Verdad? No exactamente así al menos.
Tomó aire y timbró en el departamento que les correspondía a los dos hermanos, dio un paso atrás, y se quedó mirando al techo mientras esperaba a que le abrieran, quien sabe, conforme había visto las cosas, era más que probable que Baihe no le abriera la puerta en cuanto lo viera, pero al menos haría la labor, ya si él no quería hablar, no sería su problema… eso creía.
Y nadie respondió a la puerta…
Pensó en retirarse, pero tenía que volverlo a intentar así que timbró con un poco más de intensidad, no mucho, no… no era el momento.
Una vez más nadie respondió.
Y UNA VEZ MÁS, pensó que lo mejor sería irse, pero luego de dar un paso a un lado para retirarse, se devolvió a timbrar una última vez.
¡BAM! La puerta se abrió de un brusco movimiento justo en el instante que puso su dedo sobre el timbre, lo repentino lo asustó y se echó para atrás, pues también la persona que había salido a dar la cara no tenía muy buena pinta, desgraciadamente, no era quien esperaba.
Wenyan estaba así prendido de la perilla, tenía una pinta fatal, lucía casi siniestro ahí de pie, un poco encorvado y con el cabello por la cara ¿Era vello lo que tenía en el rostro? Jamás lo había visto así, normalmente era una especie de elfo introvertido que ni siquiera respondía a la puerta porque normalmente estaba encerrado en su habitación, presuntamente escribiendo o a algo así se dedicaba, pero ese amenazante esperpento de verdad era algo nunca antes visto.
- … ¿Qué quieres? –Le preguntó con voz ronca, sonaba irritado y su rostro tenía dibujada una expresión entre cansado y ligeramente enojado.
Iría al punto, no quería desafiar su suerte ese día
- Hola… Wenyan –lo nombró con algo de duda- Está… ¿tu hermano? -Sabía que el que hubiera abierto la puerta no era nada normal, Baihe podría estar enfermo… aunque también podía no estar en el departamento a la larga, pero no había considerado esa segunda opción, sobre todo luego de que el ceño de Wenyan se hubiera juntado un poco
- … Entra –Le pidió haciendo un espacio para que el otro siguiera. Long Xing se lo pensó un par de veces y muy rápidamente, no quería lucir sospechoso ante sus dudas, pero al final decidió pasar.
Tras él, Wenyan se movió un poco más despierto, sobándose la cara y luego despejándose tras recoger su cabello en una coleta baja, andó a la pequeña sala y le señaló con una mano alguno de los sillones indicándole que se sentara.
- No, tranquilo, estoy bien acá, es… es algo rápido
- Siéntate –Insistió y no estrictamente con amabilidad, no tuvo otra opción que obedecer a esas alturas, estaba ahí para hacer las cosas bien ¡Estaba ahí para hacer las cosas bien! Y poco después de que se acomodara el poeta continuó- Baihe se fue a vivir a otra parte –Comenzó a hablar con todo calmado, pero no casual, había algo de firmeza en el tono de su voz, cosa que para nada iba de la mano con la imagen del Wenyan que recordaba- ¿Sabes por qué?
La pregunta le hizo salir un poco de su estado de alerta ¿Por qué debería saberlo? Levantó los hombros y sacudió la cabeza, luego notó como el otro tamborileaba con los dedos sobre el espaldar de una de las sillas… estaba esperando algo de él ¡Y NO TENÍA IDEA QUÉ RESPONDERLE!
- Bueno… -Continuó luego de apretar los labios y desviar la mirada
Long Xing enarcó una ceja, ¿Era su impresión? O lo estaba tratando como a un imbécil, se sentía como en la escuela, cuando le hacían una pregunta en clase
- Hace unos meses, mi hermano regresó un día hecho un mar de lágrimas, seguro no tenías idea, está bien –Hizo una pausa para tomar un poco más de aire- me dice llorando que había hecho una estupidez, que había lastimado a LuTian, que había metido la pata –Comentaba como agotado- bueno, dándose golpes de pecho, porque… había decidido regresar con alguien, a quien botó a las veinticuatro horas… imagino que eso si lo recuerdas
Ya sabía para donde iba el asunto y lo único que pudo decir en respuesta fue apretar los labios en una incómoda sonrisa y elevar las cejas en una muy extraña expresión
- Yo le dije lo que le tenía que decir, que mal o bien había tomado una decisión y pobrecito, que llorara, estaba enojado porque estaba sufriendo ooootra vez por el mismo tipo que siempre lo hacía llorar, pero sabía que se cavó su propia tumba…
LongXing asintió en respuesta, inocente de lo que se aproximaba. Un largo silencio se instaló en la salita, muy largo, muy incómodo, muy… sospechoso
- Unas semanas después de eso decidió mudarse porque quería cambiar las cosas, mejorar… que se yo, y tuve que aceptarlo, –Chasqueó la lengua al terminar la frase- No supe a donde fue a vivir porque quería tener su espacio y no preocuparme ¡Y estaba bien para mí! Hay que soltar a las personas que queremos de vez en cuando, incluso cuando creemos que menos necesitan estar solos ¡Pero está bien! –La manera en la que el tono de su voz se alteró tenía a Long Xing ligeramente preocupado- Seguramente necesitaba un tiempo a solas porque no lo había pasado bien, pero… ponle… hace poco… hace… hace nada, me llamó… -Tomó aire- hecho… un mar de lágrimas una vez más… UNA. VEZ. MÁS –Y volvió a tragar una bocanada de aire, dirigía su mirada alrededor, pero lejos de la figura de su invitado- de nuevo, un tipo lo había hecho llorar, no porque jamás lo iba a mirar con ojitos de amor, no porque se ilusionó con una declaración que no era para él, no porque terminó una posible relación que lo estaba haciendo muy feliz en un arranque de ¡A SABER! No, estaba, quien sabe en qué rincón de la ciudad, solo, sin poderme hablar claro del todo, porque… ALGUIEN lo había utilizado para… COMPLACER ¡SU EGO!
Ay no… lo sabía… Wenyan lo sabía…
Y normalmente no le había preocupado tanto, de no ser porque esa… cosa flacucha, que estaba ahí frente a él con aire siniestro y amenazante, se hacía llamar Wenyan. No el introvertido Wenyan que no podía mantener una conversación normal porque tartamudeaba mucho, no el sumiso Wenyan que hasta con su altura parecía más pequeño y débil… no, no era y sentía que había cometido un error al ir a buscar a Baihe ahí.
Se quiso levantar de la silla y sacarse una excusa del culo para salir de ahí casualmente, pero apenas y apoyó las manos en los brazos de la silla y tuvo que alejarlos, porque el otro tenía más que decir y ahora estaba un poco cerca de él, mirándolo fijamente.
- Soltó toda la sopa… T O D A –Dijo lo último con una voz sombría- que pensó que volviendo contigo no iba a tener que preocuparse porque nadie le rompiera el corazón, porque su… amado, le había dicho, le había asegurado –iba hablando mientras daba pasos hacía la silla de Long Xing- que nadie iba a quererlo como él, porque como lo quiso ¡Por taaaanto tiempo! ¡Como nadie más lo había querido! ¡No iba a quererlo nadie más! ¡NADIE MÁS! –Y ya ahí nada más se cernió sobre él apoyando sus largos brazos en la cabecera de la silla, el otro nada más se deslizó un poco hacia abajo, ni podía parpadear de lo inquietante que era toda la situación- tenía miedo de que las cosas no funcionaran con LuTian porque había estado con muchas personas, eso lo sabemos todos, lo sé yo… que soy su amigo, lo sé yo y pasé años temiendo que algo pasara entre ellos y que Baihe saliera lastimado, CUANDO TODO ESTE TIEMPO FUISTE TU ¡HIJO DE PERRA! ¡¿PENSASTE EN LO QUE LE DIJISTE?! ¡CLARO QUE SI! ¡POR SUPUESTO QUE SI! ¡PORQUE TODO ESTE TIEMPO LO ESTUVISTE MANIPULANDO!
- Wenyan ¡Wenyan! ¡Espérate! –Trató de calmarlo, la respiración se le había acelerado. De haber sabido antes que debía cruzar un escalón intermedio antes de llegar a Baihe y que era opcional, habría dado un salto, pero… ¡¿Cómo iba a saberlo?!- No… no le mentí… le… lele… le dije las cosas como… -Y se tuvo que callar, porque si le había mentido y si había puesto la situación a su favor
- ¿Cómo? ¿Cómo le dijiste las cosas? –Habló un poco más calmado, pero era como la calma antes de otra tormenta- Mi hermano me pidió perdón al teléfono mil veces ese día, no porque me hubiera hecho nada a mí, lo hizo porque nadie lo iba a escuchar, pidió perdón por él… por ser como es… hijo… de puta –y de golpe le puso la mano en la cabeza a Long Xing para tirarle lentamente del cabello hacia arriba
- E-Espera –Se fue levantando poco a poco para evitar el dolor- espera, espera… entiendo que estés enojado, si… si, tal vez lo hice mal, pero… es que si lo quería conmigo –Lo que estaba diciendo no estaba sirviendo para que Wenyan lo soltara
- ¿Sabes quién si lo quería con él? Seguro sabes tu nombre porque Baihe te lo debió decir mil veces, si… él y su hija si lo querían…
- Ok ¡OK! ¡Wenyan! ¡Me estás haciendo daño! –Comentaba con algo de simpatía como si pudiera aligerar un poco el ambiente, pero a la vez adolorido- Podemos hablar de esto como personas, hablar bien, no hay necesidad…
- Entonces habla –Le susurró, sin soltarlo, pero dejando de tirar de él hacia arriba- Porque a mí no me vas a mentir como a todo el mundo
Long Xing trató de calmar su respiración, de pensar mejor en lo que diría…
- Si, estaba muy dolido porque quiso tener algo con LuTian, por eso dije lo que dije –Y el tirón de cabello no se hizo esperar, apenas se quejó y pataleteó- ¡PERO ESTOY DICIENDO LA VERDAD!
- ¡ESTABAN DOLIDOS TUS HUEVOS! ¡A TI NO TE VA A DOLER QUE ESTÉ CON ALGUIEN MÁS! ¡MANIPULADOR HIJO DE PERRA!
Esa terapia de choque no lo tenía nada contento, tenía que pensar demasiado rápido y no parecía estar diciendo lo que tenía que decir. Si, de acuerdo, no podía vivir con la idea de que LuTian le ganara de nuevo, sabía que si volvía con Baihe en ese momento de alguna forma iba a sentir que esta vez él, le quitó algo que si quería…
… uh…
Si lo ponía en esas palabras sonaba bastante mal ¡No podía decir eso! ¡Además! ¡Se lo ganó limpiamente! ¡Baihe fue quien decidió volver con él!
… así él hubiera trabajado un… poco la situación para que así fuera…
¡Pero tampoco podía decir eso! ¡Wenyan lo iba a matar ahí mismo! ¿Dónde estaba la demás gente de ese departamento? ¿Qué nadie le iba a salvar el pellejo? ¡Lo iban a moler a golpes! O a puñaladas porque el larguirucho de Wenyan seguro no sabía ponerle un golpe a nadie
- Estás pensando demasiado… -Precisamente le respondió en su macabra voz de loco de remate volviendo a tirar lentamente de su cabello hasta que Long Xing estuviera de pie
- ¡YA! ¡YAAA! ¡BUENO! ¡ESTÁ BIEN! ¡PERO NO TE VA A GUSTAR LO QUE TE VOY A DECIR! –Exclamó sacudiendo los brazos, ese poste andante tenía demasiada fuerza en su mano ¡¿De dónde?!
- ¡DILO!
- ¡BUENO! ¡SI! ¡LE QUERÍA QUITAR EL NOVIO A LUTIAN! ¡PERO BAIHE DECIDIÓ VOLVER CONMIGO POR SU CUENTA!
Y ahí sintió la bofetada de su existencia, si, había recibido golpes en su vida, pero el cachetadón que le acababan de meter fue dolorosísimo, se quedó en silencio un instante
- ¿Por qué? ¿Sabes por qué?
Long Xing apenas susurró una queja de dolor y luego suspiró
- ¿¡Tenías que golpearme!? –Se calló cuando cruzó miradas con Wenyan y nada más trató de torcer la cabeza buscando mirar al cielo a ver si dios tenía misericordia de él- Si, bueno, yo ya no quería estar con Baihe desde hacía mucho tiempo, o sea, es lindo, pero… pero ya no quería nada con él, pero tienes que entenderme, no me sé controlar –La mirada que el otro puso nada más lo alertó así que aceleró- ¡Si! ¡Bueno! ¡No tenía por qué! Admito que me pasé con lo que le dije, sabía que… LuTian lo hacía sentir muy inseguro, pero no es novedad… tal vez si lo manipulé –Y recibió otro bofetón en respuesta, tomó aire, estaba enojado, pero a la vez sentía que no debía estarlo a la larga- … está bien –refunfuñó- sí, usé eso en su contra
- ¿Eso es todo? ¿No hay nada más que decirme?
Lo miró entonces confundido e indignado ¿Qué más quería saber? ¡Había sido bastante difícil decir todo eso!
- De acuerdo… te voy a refrescar la memoria, porque esto no lo escuché bien –Respiró profundo y carraspeó- “dejé que todo este tiempo me usara, Wenyan, esto no me debió pasar a mí” has escuchado a mi hermano llorar ¿No? Seguramente le viste la cara antes de que fuera a llamarme histérico porque le acababa de preguntar a su ex novio si durante todo ese tiempo… el desgraciado ese, lo había visto como un objeto para tener de adorno… presumirlo y follarlo…
No había sonado nada bien, LongXing lució algo angustiado, claro que recordaba la cara de Baihe cuando lo confrontó, se vieron por un instante a los ojos y ahí no tuvo dudas de que había obrado mal, que la sensación de malestar era algo que iba y venía, que a veces olvidaba o hacía el esfuerzo de ignorar, era otra cosa. Si, cuando pasaron las cosas con Yike la culpa volvió, había sido un punto de quiebre, pero el malestar siempre estuvo ahí.
Tal vez no quería enfrentar el hecho de que no iba a poder seguir su vida si no trataba de hacer algo por todo lo que había dejado roto detrás de él.
Sintió muchísima culpa luego de ver la cara de Baihe, jamás había puesto una expresión así. Siempre había sido tan estirado y odioso, claro, hasta que lo conoció llorando, sonriendo… entre otras imágenes que tal vez no era apropiado evocar en el momento. Sabía que sentía y que sentía mucho y a su manera por supuesto, pero nunca imaginó que pudiera verse como se vio ese último día.
Sabía más cosas de él, como su vida no había sido fácil, las ficciones de las que era tan fanático, que era muy bueno con las manualidades, lo enamorado que había estado por años de LuTian, lo mucho que anhelaba el romance… lo responsable y perfeccionista que era…
Para Baihe no había forma de cometer un error, trabajaba muy duro para que todo saliera bien, tal como quería, era tan meticuloso que sabía de antemano qué batallas no podía librar, fracasar no era una opción, así que ni lo intentaba. Claro, tenía sus ojos puestos tan fijamente en su vida, en su hermano, en sobrevivir, que descuidó el error que seguro le estaba pasando factura ahora, él.
- Amigo, lo siento de verdad –Comenzó a decir con aire cansado- dejé que esto fuera demasiado lejos… pero… te juro que en algún momento parecía de verdad –No estaba seguro, pero tampoco estaba mintiendo, Wenyan lo contemplaba con decepción y tal vez con algo de dolor en el fondo de esos horribles ojos que evidenciaban la falta de sueño.
- Llevo tiempo sin saber nada de Baihe luego de eso –Apretó la mano que tenía sujeta al cabello de LongXing- me está comiendo la ansiedad porque escuché a mi hermano deshecho por culpa de un cualquiera –La respiración se le aceleraba- no sé dónde está, no sé que tan mal está, no sé si mínimo estará desayunando, durmiendo, tomando una pizca de aire, si estará trabajando de algo porque… lo dejó todo… BAIHE, LO ABANDONÓ TODO –Le dijo entre dientes, ya estaba sintiendo que a este paso le iba a arranca la tapa de la cabeza
- ¡Wenyan!
- Si, comparten la culpa, pero no quiero… que pases un solo segundo de tu asquerosa vida, yendo por ahí, diciéndole a la gente “él decidió volver conmigo” como un mantra para evitar años que como un criminal trabajaste la cabeza de mi hermano para arruinarle la vida por “ganarle el novio a alguien”, quiero que pierdas el sueño, el hambre, que te sientas tan mal como él… porque no es justo, que con tu cara de imbécil, vengas a mi casa, a preguntarme por él como si fuera un chiste, como si acabaran de terminar porque tuvieron una pelea estúpida, mientras ni siquiera yo sé dónde está mi hermano dándose golpes de pecho por “amor”
Sabía que ese segundo paso camino a solucionar las cosas iba a ser el más complicado, lo que no sabía era que a la entrada había un dragón esperándolo y que le quedaba un largo tramo por delante. Cuando días atrás había tenido los huevos de comenzar a resanar la situación, salió con algo de miedo pero motivado porque pensaba que, a la larga, solo tenía que hablar con dos personas, la tercera era la meta, ahora… las cosas pintaban muy diferente, no solo porque iba a regresar a la hora de la cena con la cara roja e hinchada de los golpes y con parches de cabello arrancado tal vez, sino porque el verdadero peso de sus acciones había caído sobre su espalda y sabía que con un “perdón” no lo iba a solucionar.
No era una mala persona, nunca se había considerado así para ser sincero, pero si tenía notorias carencias que claramente no le habían hecho tomar las mejores decisiones. Sabía que ese instinto competitivo a veces lo sobrepasaba, pero la satisfacción del triunfo iba mucho más allá de su propia consciencia. Si, era un poco obsesivo, algo intenso, pero jamás le había hecho daño a nadie… eso quería creer.
Le gustaba ganarse las cosas por su peso, esforzándose y para él significaba dar todo de sí, cuanto podía y hasta más, y de esa manera planeó obtener la simpatía de él.
Le fascinaba lo indomable, lo violento, lo distante, era como si se hubiera puesto en bandeja de plata, todo un desafío, no importaba si lo superaba en algunas aptitudes, podía vivir con ello, pero había algo en él que le pedía que fuera más allá, encontrar en aquella expresión indiferente vulnerabilidad. Quería a Baihe para él, quería atravesar su pecho con sus manos y tocar esa fibra sensible, conocer sus temores, ver sus lágrimas, escuchar palabras que no dirigiría a nadie nunca.
Aquello, era algo parecido al amor ¿Verdad?
Era como un juego de estrategia, tenía que conocerlo bien, tenía que conocer TANTO como pudiera de él, cuando un gesto dudaba, en cuanto la voz le temblaba, el momento en el que esquivaba su contacto… su mirada, sus preguntas, su presencia…
Detestaba la idea de saber que su debilidad correspondía a otra persona, su secreto era… otra persona y mientras esa mirada amenazante se suavizaba con la presencia de alguien más, él, por su parte, solo tenía ojos para Baihe, no existía nada más alrededor de él y la idea de que hubiera un tercero que interviniera en su meta le carcomía la cabeza día y noche, a veces pasaba sin poder dormir.
Tenía que ser amor lo que sentía, deseaba quitarlo de la vista de los demás, sentir que era la única persona que había podido tocar su corazón, quería que le pertenecía y que supiera que nadie nunca podría ocupar su lugar… que nadie nunca lo amaría como él lo amaba, nadie NUNCA podría lograr lo que él logró, porque Baihe era un muro imposible de cruzar, tan aterrado de ser lastimado, utilizado… traicionado, y él lo había logrado, estaba ahí, se convirtió en su seguridad.
¡Se lo había ganado con esfuerzo! Era una victoria limpia, merecida, no había nadie que pudiera ocupar ese lugar en su corazón si no era él.
… y, sin embargo, se lo cuestionó más adelante… ¿Por qué la satisfacción se esfumó tan pronto? ¿Por qué ese triunfo se sintió tan pasajero? ¿A eso era lo que le llamaban pasar del enamoramiento al amor?
Baihe brillaba, de alguna manera bastante discreta, así como su personalidad reservada que se había suavizado un poco con la convivencia. Lo contemplaba por largos ratos: su hermoso rostro, su figura atlética, la delicadeza de su tacto, el aroma de su piel, era… era perfecto, casi parecía un trofeo, uno que a veces olvidaba por qué había ganado y luego recordaba vagamente que debía ser amor.
Tenía que ser amor. Obtuvo a la persona que quería, un objeto de deseo para algunos cuantos que no podían ni aspirar a acercarse demasiado, una de esas flores exóticas que pocos se atrevían a tocar porque les haría daño. Creía que era único en su especie, para él y seguramente para cuantos le dirigieron alguna indiscreta mirada ¡Tenía que ser amor! Porque no podía ser nada más, era suyo, le pertenecía, nadie más podía decir que vio su cuerpo, escuchó cerca su voz o consoló su llanto, nadie más podía decir que conocía sus secretos, sus miedos, esa debilidad que estaba oculta tras su duro carácter.
Solo él ocupaba ese lugar y no podía ser otra cosa que no fuera amor.
Pero la intensidad de sus sentimientos se desvanecía ocasionalmente y cada vez con más frecuencia hasta que no hubo vuelta atrás y nada más dejó que se escapara de sus manos.
Aún así, luego de darse un espacio lo intentaron de nuevo, pero en medio de ellos había algo diferente. Ya no sentía que le perteneciera, pero tampoco le importaba mucho… y era… increíblemente confuso, quería seguir ahí, quiera volver ahí, como si eso pudiera asegurarle que era real, que… era amor.
La tarde en que la lluvia los cubrió, los separaba una distancia más que física. Sus sentidos estaban distribuidos en todas partes, el sonido de las gotas golpear contra el suelo, el bajo tráfico de la hora en aquella calle, las voces distantes de los departamentos, sus vagos pensamientos que no podían enfocarse en el otro, todo era tan incómodo, tan extraño, como si de forma inconsciente deseara estar en otro lugar.
Lo que vino después pasó demasiado rápido, fue con un instinto que se disparó en medio de su ausencia.
Las emociones se agolparon tan súbitamente que perdió la noción del tiempo, olvidó que le pertenecía un cuerpo físico, la falta de aire llegó tarde y lo despertó tosiendo en medio del agitamiento, el frío se desvaneció por la calidez que tenía en los brazos, la familiaridad de su aroma… Tal vez la angustia lo hizo perderse en sí mismo y lo trajo de vuelta al mundo físico del que por un momento se había distanciado.
Exhaló suavemente, su mirada viajó alrededor, al cielo, a las edificaciones alrededor… a Baihe de pie mirándolo también con una expresión de alivio, no podía dibujar nada más en su mente, porque no importaba, porque sus cejas curveadas, ni la mano en su pecho eran detalles que provocaran algo en él.
El cálido llanto sobre sus hombros despejó el entorno… de una manera bastante turbulenta. Había sostenido un peso enorme por algunos segundos y en ese momento lo dejó caer todo, sintió un miedo que caló hasta el fondo de su pecho y sus brazos nada más buscaron aferrarse con más fuerza al menudo cuerpo entre sus brazos para asegurarse de que era real, de que no lo había perdido, que estaba ahí.
… entonces se dio cuenta que… en todo ese tiempo, eso no había sido amor.
BERITA TERKINI – Wakil Ketua Komisi I DPR RI Abdul Kharis Almasyhari mengaku prihatin terkait kabar empat dari 18 Anak Buah Kapal (ABK) yang bekerja di Kapal Longxing 629 China meninggal duni…