158 págs.
Otra novela más de Hernán Rivera Letelier y esta vez desde la perspectiva del bailarín Fernando Noble el Feo.
¿Me gustó? Sí, mucho.
De qué se trata: Fernando Noble llega a Coya con su esposa Ana Santa Fe a buscar trabajo. Ella es muñeca de porcelana, princesa transparente. Él, al contrario, es feo, pero hay una cosa que lo transforma de manera mágica: su amor devoto y apasionado hacia el baile. Tiene un sueño frustrado: ser bailarín como Ana Pavlova. El baile del Feo pasará por distintas etapas hasta que termine devorado por el otro amor destructivo.
Dato curioso: Me pareció fascinante la palabra “sinanestesiamente”. Por ejemplo, podría utilizarla dentro del contexto de “decir la verdad sinanestesiamente”.
¿Cómo apareció en mi vida? Después de devorar mis regalos de Navidad, decidí seguir explorando el mundo de Letelier y compré este libro por una página de internet.
Partes favoritas:
“-Tengo novio -dijo la Flaca-. Es estudiante de Medicina igual que yo y se va a pasar las vacaciones a la capital. Ya debe de haber regresado.
Se lo dijo así, de sopetón y sin anestesia.
Sinanestesiamente”.
“El duelo comenzaba.
A los primeros pasos de los bailarines, a las primeras poses, a los movimientos iniciales del ritmo, nos dimos cuenta altiro de sus diferencias y contrastes. El Peineta era pura técnica; el Feo le agregaba sentimiento. Los movimientos del Peineta eran todo floritura; los del Feo también, pero no se notaba. El baile del Peineta irradiaba excelencia; el del Feo, belleza y espiritualidad. Esa noche nos dimos cuenta de que el baile, como todo arte, más allá de su virtuosismo, debía tener naturalidad expresiva, y eso lo demostraba el Feo en cada uno de sus pasos: él transformaba el movimiento en comunicación, la técnica en expresión.
El Peineta era un ejecutante; el Feo, un creador.
El Peineta seguía el ritmo; el ritmo parecío seguir al Feo”.
“Al Feo se lepreguntó -así como al descuido- si alguna vez había participado en un concurso de baile. Dijo que nunca. Se le preguntó si participaría. Dijo que no. Que por qué no, se le insistió.
Respondió lacónico:
-Yo bailo por amor.
Por eso en la oficina se prefirió no decirle nada sobre el duelo del que sería protagonista”.
“Es el primer aniversario de su muerte. Acto seguido se apagan las luces, un silencio respetuoso crece en el recinto (las parejas se toman blandamente de la mano). Un foco se enciende en la pista de baile. Cuando al conteo de tres, la Sonora rompe con un mambo de Pérez Prado, el Nº 8, el preferido del homenajeado, la luz del reflector comienza a recorrer la pista vacía como siguiendo los pasos y poses del más grande bailarín que se recuerda por estas latitudes.
Ninguno de los presentes sabe (yo lo leí en una antigua revista Ecrán que tenía el Feo y que conservé para mí cuando los del Departamento de Bienestar se llevaron sus pertenencias) que este homenaje es similar al que años antes, al morir Ana Pavlova, se le rindió en la ciudad de Londres: mientras la orquesta interpretaba La muerte del cisne, un solo foco iluminaba el escenario oscuro y vacío”.
Este libro es para: Los amantes de los personajes sencillos, personas románticas y poetas.
Este libro no es para: Difícil de responder.












