LENREK AU #319247: ZOMBIES
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LENREK AU #319247: ZOMBIES

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
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FAKE DATING AU. PARTE VI
Lena se preguntó si Derek había dominado el arte de emborracharse a base de pura fuerza de voluntad o si se había vuelto loco, que de repente caminaba en zigzag, acercándose y alejándose de ella como si lograra decidir si iban juntos o no. Como seguramente no era la primera opción, entonces le daba igual. Ni siquiera se molestó en contestar a los comentarios de Derek, gracias a los cuales se dio cuenta de que Henry había vuelto a aparecer. Esta vez, sin embargo, agradeció su capacidad de teletransportarse a menos de cien metros de donde estuviera ella en cualquier momento dado, y su nuevo superpoder de funcionar como un repelente para Derek. Lo observó de arriba a abajo, él sonriendo como si ella no lo hubiera mirar a su supuesta pareja con esa expresión tan condescendiente que llevaban todos.
Consideró la situación un momento. ¿Estaba tan desesperada como para engañar a su novio ficticio tan rápido? Y en una boda, por si faltara más. No, era demasiado cliché. Además, todavía le quedaba un poco de paciencia, y, como siempre repetían los manuales de seguridad, no había que hacer mal uso de las salidas de emergencia. Por lo tanto, la única otra opción era tomarle el pelo un rato ya que Derek había decidido dejarlos solos. ¿No se suponía que los novios celosos vigilaban a sus novias? Whatever, no iba a ser ella quien le pidiera volver tan pronto. —¿Qué decías?— As usual, no había escuchado una palabra que saliera de la boca de Henry, si es que había hablado siquiera. —Preguntaba si hablaban de mí. Seguía sonriendo. God, why had she been punished with the worst taste in men? —Es una broma,— continuó él. Lena no dio señales de vida, y él titubeó. —¿Cómo te va?— dijo al fin, posando una mano sobre el hombro de ella. —Podría irme mejor,— confesó, pero se arrepintió de inmediato al verlo sonreír como si fuera un enviado especial del cielo que venía a solucionarle todos los problemas. —¿Algo en especial en que te pueda ayudar? —A menos que tengas alcohol o comida encima, no, la verdad que no. Henry río con demasiadas ganas. Lena volvió a sorprenderse de su habilidad de interpretar los comentarios más honestos de ella como chistes. Y aún no le quitaba el brazo de encima. —Escucha,— le dijo, moviendo la mano hacia la parte media de la espalda de Lena como para dirigirla a un espacio más íntimo inexistente. —Tu amigo… —Derek— lo interrumpió. —¿Qué pasa? —Bueno, esa es mi pregunta. Sé que no debería entrometerme, pero… Aunque lo nuestro haya terminado, quiero que sepas que aún me importas y— Lena desconectó el cerebro y Henry continuó hablando por lo que le parecieron horas. ¿Por qué nunca podía llegar al punto? Era como si tuviera miedo de terminar y que Lena lo juzgara por lo que había dicho, which she did, but that was beside the point. El sentimentalismo definitivamente era el defecto fatal de Henry. Lena hubiera estado dispuesta a hablar con él sobre el clima o cualquier otra cosa igual de insignificante por horas, pero él siempre tenía que empezar a decirle lo que sentía, y ella nunca podía lograr que le importara. —¿Te molesta ir al grano? Me están saliendo canas,— Henry río de nuevo. Lena rodó los ojos. Ni siquiera era tan divertido. —Quiero decir que me espera mi novio. —Oh,— Henry frunció el ceño de nuevo. Se veía ligeramente sorprendido, y Lena se preguntó por qué. Quizás ella y Derek hacían una pareja demasiado poco creíble como para que funcionara el plan, pero Lena no estaba de humor como para subirle la temperatura al asunto. Además, al hielo que existía entre los dos en aquel momento no lo derretiría ni un viaje directo al sol. Hasta con Henry tenía más química. Pensó que quizás debería haberlo persuadido a él de cómplice, pero luego recordó que, aparte de que todos ya lo conocían, nunca habría accedido a una cosa así, y esa era una de las millones de razones por las que Lena se había aburrido de él tan rápido. —¿Algo más?— preguntó. Siempre que Lena pensaba que la conversación con él había terminado, Henry tenía algo más para agregar. —Lena,— volvió a tomarla por los hombros y la miro a los ojos. —Sé que tienes el derecho y la capacidad de tomar las decisiones que te parezcan más adecuadas y te hagan más feliz, y sé que no necesitas mi opinión, siempre admiré tu confianza, honestamente, pero me parece que quizás te estés apresurando con toda esta situación. —¿A qué te refieres?— Sabía exactamente lo que quería decir, pero odiaba tanto la expresión de preocupación de Henry que no le iba a seguir el juego. Si sabía que a ella no le importaba su opinión, ¿para qué la hacía perder el tiempo? No que tuviera algo mejor que hacer, pero de todos modos. —Me refiero a que, quizás… — hablaba lentamente, como si Lena fuera una niña a la que le estaban por decir que Papá Noel no existía. —Quizás traer a Derek aquí no fue la mejor idea. Quiero decir, no creo que encaje muy bien con el resto de los invitados. Sin ofender…— ambos se volvieron para mirarlo, y lo encontraron manoseando uno de los aperitivos. Lena se apresuró a convertir su risa en una sonrisa of endearment, pero Henry seguía observando a Derek con la misma expresión, y además sorprendido de que su opinión se viera tan claramente retratada. —Me preocupa que tu relación con él sea superficial y un escape de alguna otra cosa… —O sea, ¿igual que la nuestra? —No… Espera, ¿qué? —A mi me gusta así,—respondió finalmente Lena y se encogió de hombros. Dando por terminada la conversación, se encaminó hacia Derek, y, por supuesto participando del espectáculo, Edith. Vio de lejos a Derek atragantarse, y llegó justo a tiempo para oír lo último del comentario de Edith. —¿Interrumpo algo?— preguntó, sonriendo con tanto esfuerzo que le dolían las mejillas. No había pensado que su sidequest del evento sería mantener a Edith y Derek alejados. Lo último que le faltaba era que la abuela se encariñara con él. —Nada, querida,— respondió Edith. Derek llevaba una expresión algo extraña, pero Lena ya iba a averiguar de qué se trataba más tarde. —Le decía a Derek que ustedes hacen una pareja muy bonita,— continuó. —Ah, sí, bueno… ¿por qué no conversamos más tarde, abuela?— Respondió Lena rodeando a Edith con un brazo, y, luego de darle un beso en la mejilla, tomó a Derek del brazo con fuerza excesiva para llevárselo, hopefully, a otro plano existencial. —Por supuesto, ya me imagino que ustedes tienen cosas mejores que hacer, — Edith rió y les guiñó un ojo. Lena quiso que los trage la tierra, pero rió y finalmente obligó a Derek a darse la vuelta y seguir su paso. —¿Qué era de eso de lo que hablaban, then?— preguntó una vez que se habían alejado un poco, volviendo a su expresión normal. —Ah, y no encontraste alcohol, ¿no?
[DEREK] La risa estrangulada de Derek fue en parte por las palabras de Edith, en parte por el death grip que Lena tenía en su brazo. Oh boy. Tenía que tener cuidado. Le temía más a un golpe de ella que de cualquiera de los otros presentes, and he didn't know if it was more likely getting punched in the face by Lena or one of the guests. —Acabo de encontrarlo —anunció al momento de estirar ambas manos, librándose en el proceso de otra demostración de fuerza de su acompañante, para tomar un par de copas de la brillante charola de plata que múltiples meseros llevaban expertamente sobre la punta de los dedos. Lejos de ofrecerle una, vació la primera de un par de tragos, tomó aire, y eliminó el contenido de la segunda en cuestión de instantes. Ni siquiera le molestó que fuera un rosé, cualquier cantidad de alcohol le venía bien. Su objetivo, el alcohol, le hacía más fácil el concentrarse en mantener la calma and stay chill for fucking once. —Tu abuela piensa que nos casamos en secreto —le soltó, buscando con la mirada algún whisky o ron. Localizándolo en tiempo récord, dejó las copas entre unas inocentes peonías y pasó la diestra tras la espalda de Lena para sostenerla en el punto justo antes de que comenzara la curva de su cintura, encaminándose a aquella mesita cercana a las cocinas—. ¿A quién quieres molestar primero, babe? —lo último lo dijo con sorna— Digo, hay un montón de víctimas disponibles pero supongo que tendrás tu propia lista mental de favoritos.
[LENA] —¿Que nos casamos?— hizo una mueca. Ni eso ni lo que pensaba Henry era la imagen que ella quería dar en absoluto. Rodó los ojos para si misma mientras tomaba una de las copas que el mesero ofrecía reluctantly (Lena lo podría haber besado por responder a sus plegarias, aunque solo fuera con rosé, pero no estaba segura de que fuera mayor de edad). Aunque Edith y Henry no fueran los mejores candidatos para ejemplificar la recepción de su pequeña performance, claramente había algo que no estaba funcionando. Luckily, la fiesta recién comenzaba, y Lena decidió que si para cuando hubiera terminado nadie los había invitado a retirarse abandonaría sus planes de torturar a su familia y dejaría de asistir a cualquier tipo de reunión, aunque la desheredaran. Por suerte Derek había localizado algo un poco más fuerte y Lena dejó que la conduzca hacia el botín. Evidentemente él también se estaba aburriendo. Antes de contestar, Lena hizo fondo blanco con otra copa de algo que no se molestó en identificar, pero que gracias al leve ardor que sintió en la garganta supo que iba a hacer las cosas un poco más interesantes. —Están todos en mi lista,— respondió con una risa altanera. —Pero veamos, a los novios ya los molestamos suficiente por ahora... — Continuó pensando en voz alta, repasando a los invitados. Edith was off limits, por supuesto, lo que significaba que el orden de sus víctimas estaba condicionado por su posición en el momento. Ahora mismo estaba hablando con "las chicas" de su grupo de bingo (dios, ¿para qué había invitado Ellie a tanta gente insignificante?), o sea que todos los demás were fair game. Paseó la mirada por el lugar y en seguida encontró a Harold, un hombre ya bastante mayor al que también le decían "tío", pero que Lena no sabía con quién estaba emparentado de verdad. De pequeña, Lena salía corriendo cada vez que lo veía porque no le gustaba que siempre oliera a tabaco y whisky barato, y que su bigote le pinchara la cabeza cuando iba a saludarla. —Allá,— señaló con el dedo. —¿Ves a la chica que tiene del brazo? Es como su quinta esposa. Una más joven que la otra,— puso una expresión de repulsión. —Mírala, no debe tener ni mi edad, god— agregó cuando se iban acercando, mientras informaba a Derek de cualquier otro rumor o información necesaria para hacerle bullying al "tío". [DEREK] Tomando un vaso gordo y llenando el mismo de whisky a un nivel mucho mayor de lo políticamente correcto, Derek se entretuvo sirviéndose el alcohol que su sistema le pedía a gritos mientras Lena le respondía; cuando se lo llevó a los labios la miró de reojo por pura inercia. Concentrada en escrutar al gentío, la rubia le concedió un momento para mirarla libremente. Pocas veces había visto a personas ridículamente atractivas y sin duda alguna Lena estaba a la cabeza de la corta lista. De perfil pudo admirar brevemente la elegante curva de su nariz, rasgo heredado claramente de Edith en su descendencia. Notó también que con todo y las sombras oscuras esparcidas en sus párpados, sus pestañas parecían estar libres de mascara por el tinte pálido que era visible sólo al estar cerca. Whatever. Whatever forever. Derek se estaba fijando en eso sólo porque era un observador de la vida y humanidad en general, no porque ella le importara particularmente o porque se sintiera atraído hacia ella. No, eso nunca. Derek era un profesional. Se rellenó el vaso de nuevo y acompañó a Lena. Un par de personas en el camino de hecho se hicieron a un lado repelidos por el aire depredador de los dos. —¡Tío Harold! —gritó con falsa alegría desde un par de metros de distancia, haciendo que el corpulento hombre de gruesos bigotes se volviera como un conejo frente a las luces de un auto. La confusión fue clara en su rostro al verlo, pero luego miró a Lena y se relajó ligeramente—. Qué bueno es al fin conocerte. Lena me habló mucho de ti —mintió con una amplia sonrisa, acentuando la falsa memoria al pasar el brazo sobre los hombros de ella—. Esta debe ser tu nieta, ¿cierto?
FAKE DATING AU. PARTE V
Lena rodó los ojos. Hubiera creído que a alguien como Derek, por lo que lo conocía anyway, le importaban pocas cosas (o personas) más que su propio ombligo. I mean, ¿él de qué tenía para quejarse? Lena literalmente le estaba pagando para pasarse ahí todo el día. En cualquier caso era ella la que salía perdiendo.
Optó por dejarlo hablar. Primero porque no pensaba darle explicaciones, menos ahora que sabía que a él le importaba tanto todo este asunto de la puntualidad. Y segundo porque, aunque había pocas cosas que Lena disfrutara más que disparar un par de palabras bien apuntadas a los puntos débiles de sus víctimas, sabía que el silencio no era un arma para ser subestimada. More often than not, se terminaban enredando en sus propias palabras. Para ser sincera, though, no estaba segura de que esa táctica fuera a funcionar con Derek, que parecía tener todos sus traumas, complejos e inseguridades bien organizados en pequeños archiveros dentro de su cerebro, pero al fin y al cabo le estaba resultando todo una caja de sorpresas. Y vaya que cayó rápido. Lena tuvo que contener una sonrisa maliciosa. ¿"Harold"? ¿En serio? Nunca hubiera tachado a Derek de celoso, pero le daba una satisfacción enorme saber que le importaba tanto lo que ella hiciera o dejara de hacer. Pero, por supuesto, su cuerpo volvió a hacer oídos sordos y sin saber por qué, Lena se volvió para mirarlo. Fuck. ¿Por qué a la luz del sol se le veían los ojos de ese color tan extraño, casi dorado? God fucking damn her if he didn't have a conventionally attractive and symmetrical face, y por primera vez en su vida Lena deseó no ser tan superficial en su elección de boytoys. En el momento en que sus miradas se cruzaron, volvió a sentir el peso y el calor de su mano sobre su cadera. Fuck. "Stop that," se dijo. Cruzó las piernas y volvió a mirar al frente lo más rápido posible. "Act normal". Se concentró en recordar el momento del discurso del sacerdote en la iglesia, intentando canalizar su mejor expresión de "literalmente preferiría voluntariarme para jugar al bingo en un asilo de ancianos que estar acá sentada", pero de nuevo se vio traicionada por sí misma y la risa, aunque falsa y exagerada, de Derek ante los chistes del viejo resonó en su cabeza. Por lo menos en aquel momento no le había hecho ninguna escenita de celos. Esto último le recordó que en este momento lo odiaba, y procuró no volver a olvidarlo.
— No se me ocurre nada, — respondió luego de fingir pensar por dos segundos. — El papel de hijo de puta te sale genial. ¿Tenías experiencia? Quiso que sus palabras sonaran ligeras, libres de toda carga emocional y desinteresadas, como si hablaran del clima, pero no podía negar haber escuchado rastros de algo que no podía identificar del todo. "Si te molesta, te importa," dijo una vocecita molesta en su cabeza que Lena se apuró en acallar. — No hace falta que sigas con el papel de novio celoso y controlador en privado, by the way. Los silencios también te los pago. [DEREK] Rodó los ojos tan atrás en su cabeza que vislumbró su propia razón negando desesperanzada con los brazos cruzados por su ineptitud. Por el amor de dios, ¿qué clase de día de los inocentes interno estaba pasando en su mente? Recordaba que el primer encuentro con ella había sido un tanto frustrante para tan corto tiempo, pero eso era definitivamente otro maldito nivel. Namaste, namaste, namaste. Repitiendo el mantra –que no recordaba bien qué significaba... pero algo tenía que ver con la paciencia–, apretó los dientes marcando ciertos músculos en su mandíbula, completamente enfocado a cerrar la boca y simplemente hacer su trabajo. Ella tenía razón, no tenían que hablar cuando no tuvieran público, ¿cierto? El resto del camino, sólo un par de minutos extra, transcurrió en un silencio tenso en el que Derek intentó pensar cosas felices como lo bien que se sentiría tener esos hermosos billetes verdes que, de no ser por el asqueroso exceso de bacterias existente en el dinero, probablente besaría al tener en sus manos. Yeah, just think about the sweet smell of money. Aparcando con todo el mal tino que le permitieron sus extremidades ocupando dos espacios en el ridículamente lujoso estacionamiento (you could tell they were rich cause even the parking lot was fancy), Derek entró de lleno en el papel prometiéndose a sí mismo el no tocarla a menos que fuera absolutamente necesario y salió del auto con una media sonrisa y un aire de importancia que daba la impresión de que era dueño parcial del lugar. —Keep them, babe —le habló a Lena inclinándose un poco para lanzarle las llaves del auto como si fueran cualquier cosa. Si escuchaba detenidamente, seguramente podría escuchar a su compañero de piso gritando de la ofensa al confiarle su tesoro a una extraña. No se molestó en ir a abrirle la puerta, si acaso tuvo la mínima decencia de caminar a paso calmado para darle oportunidad de alcanzarlo—. ¿Qué dijiste que iba a haber en el banquete?
[LENA] ¡Qué considerado! Lena ya se preparaba para encender el coche and drive off into the sunset sin mirar atrás, pero desgraciadamente notó que con esa cantidad de gasolina apenas si hubiera llegado a su apartamento. Bufó y se metió las llaves en el bolso, porque aunque no tenía idea de por qué se las había dado, tampoco quería que las tuviera él, por si acaso necesitaba improvisar una huida (a un lugar que quedara a menos de 20 kilómetros, anyway). Si algo había aprendido desde temprano, era a valerse por sí misma. Y a no confiar demasiado en los hombres, que al fin y al cabo eran diferentes variaciones de la misma inutilidad. If only they would stop being so hot... Se bajó del auto con una lentitud que haría a tortugas, caracoles y babosas temblar de envidia, y con la misma paciencia se dirigió hacia Derek y, juntos, hacia la entrada. — No recuerdo, pero espero que no sea algo asqueroso que hagan pasar por "gourmet" solo porque es caro. Por lo menos el alcohol sí va a ser del bueno. Maldijo por lo bajo. ¿A quién se le ocurría festejar un casamiento en invierno? Así seguro que no iba a durar. Aún así, prefería congelarse en el estacionamiento a pasar más tiempo del estrictamente necesario ahí dentro. Con suerte, comerían para el resto de la semana, se emborracharían un poco, y luego de ofender al menos a cinco del top 10 de Lena ya se podían ir a vivir el resto de sus vidas en relativa paz, lejos el uno del otro. O al menos eso planeaba hacer Lena. Derek que hiciera lo que quisiera, mientras cumpliera con su trabajo. [DEREK] Cuando Lena lo alcanzó, Derek se tensó involuntariamente al sentir la tela de su vestido rozarle los nudillos por un microsegundo. Alzó la mano acomodándose la manga para disimular, alejándose también unos pocos centímetros de su lado. Era una locura. Aunque logró verse casual con un andar cómodo, resultaba ligeramente fuera de lugar la distancia de veinte centímetros entre ambos. Nadie iba a creerse el numerito si él continuaba repeliéndola y saltando cada vez que hacían contacto, o tal vez creerían que la mayor lo llevaba ahí bajo amenaza. Derek se decidió a dejar de quemarse las neuronas por pensar demasiado en detalles estúpidos y se obligó a dejarlo fluir. —Bien —respondió, eliminando el espacio entre los dos—. Si las ceremonias religiosas tuvieran alcohol habría estado más entusiasmado hace un rato. Lanzó un vistazo alrededor buscando una víctima y como por arte de magia Henry hizo acto de aparición. Haciendo una mueca que estaba entre ugh y what the hell, Derek se preguntó internamente si el tipo de habría teletransportado. Ellos se habían ido primero que él, right? Aunque con el tiempo que le llevó a Lena el bajar del auto, no le extrañaba que el otro ya estuviera ahí. Henry le frunció el ceño al hacer contacto visual y Derek rodó los ojos antes de mirar a Lena, que parecía ajena a su who-knows-what que tenía como claro objetivo abordarla de nuevo. —Te busca tu ex dolor de cabeza —le comentó sin pizca de discreción, cosa que incrementó el ceño de Henry y que él se perdió por comenzar a alejarse nonchalantly a la mesa de bocadillos— Veré qué hay de comer. Te traeré un bocadillo grande, como te gustan —exclamó en voz alta con una sonrisa torcida que ella aún alcanzó a ver antes de que él les diera la espalda. God, it was a great effort to not cringe at his own comments. Los bocadillos eran de lo más predecibles; el caviar era el protagonista y Derek chasqueó la lengua con fastidio, buscando unos que tuvieran mejor pinta. —Es terrible —comentó una voz a su izquierda. Tuvo que bajar la vista para encontrar a una señora con pelo de algodón y esa textura del crepé, siendo las arrugas a los costados de su boca las más pronunciadas. Con todo y su avanzada edad los ojos azules que le devolvían la mirada estaban brillantes y genuinamente entretenidos, contrario a la mayoría de los presentes—. Estuve probando desde que llegué y hasta los que son dulces tienen caviar. Si le quitas las bolitas saladas saben mucho mejor. Mientras lo aconsejaba, las llamadas bolitas cristalinas iban cayendo en una servilleta de tela luego de que ella las rascaba con el índice. La sonrisa que Derek le devolvió fue la única real del día (de la semana, really), y tuvo ese modo de cambiarle el semblante por completo. Tomó uno imitándola, ignorando deliberadamente las miradas desaprobatorias de desconocidos, y se lo llevó a la boca. Segundos después él asintió. —Podrían estar mejor. La señora soltó una risa y le pasó otro bocadillo. —Esos están más buenos —aseguró, y mirando que se comía el bocado disparó—. Lena y tú ya se casaron, ¿cierto? Derek se atragantó. Tuvo que taparse la boca mientras tosía y tragó con dificultad. — Excuse me? —No se comportan como esos idiotas enamorados que creen que el sol sale del trasero del otro, se comportan como si supieran ya todos sus defectos, pelearan cada día y cada día reconciliaran las peleas con un buen revolcón. Luego de un instante de estupefacción, Derek soltó una carcajada incrédula. Afortunadamente la aparición de Lena lo salvó de responder.
Fake Dating AU. Parte IV
Aaaaaaaaand cut, pensó Lena. Abajo el telón, fin de la escena. Let's take five, everyone. Soltó otra risita de "¿no es adorable mi tan querido novio?" y comenzó a caminar hacia el auto de Derek casi sin despedirse de los novios.
Una vez que estuvieron más alejados de la multitud decreciente en las puertas de la iglesia, Lena se deshizo del agarre de Derek sobre ella y apuró el paso, buscando poner algo de distancia entre los dos. Fuck. ¡Ni siquiera había sido un proper ass grabbing! Regañó mentalmente a su cuerpo por tener semejante reacción ante la palmada más apta para todo público de la historia. Además, si Derek no le había quitado las manos de encima, apropiadamente en el papel, desde que llegaron, unos centímetros más abajo o más arriba no hacían la diferencia. Por dios, ni que fuera monja. Debió haber sido la sorpresa, se dijo. Es que ella debió haberse imaginado que él haría algo así más tarde o temprano, pero no lo tenía previsto, y por eso la reacción. Nada que ver con lo bien que se veía con ese traje puesto porque de hecho, no se veía bien para nada y el color de su camisa no tenía ninguna relación especial con el color de sus ojos, que Lena no podría haber recordado si se lo preguntaran. Derek se veía normal, porque era normal. Y Lena tenía ojos y podía ver que se veía perfectamente normal y no formular ningún juicio de ningún tipo porque desde que habían llegado ya no era el trabajo de ella decidir qué tan mal o normal él debía verse. Definitivamente no tenía nada que ver con el hecho de que iba a pasarse el ochenta por cierto del viaje de 15 minutos a la mansión mirándole las manos. Lo único que necesitaba eran esos 15 minutos de salir del papel y recordar que, de ser necesario, en una emergencia en la que no pudiera aguantar más la actuación de Derek, ya le había echado el ojo a un par de amigos solteros de Mark. Pero eso no iba a ser necesario porque la relación entre Derek y ella era estrictamente profesional y seguramente no iba a volver a verlo luego de despedirse aquella tarde, y no iba a tener que pensar nunca más en la manera en que el tamaño de sus manos se acoplaba perfectamente a la curva de su cadera, porque no lo hacía. Eran manos normales de persona normal y encajarían igual de bien en cualquier otra cadera. —Ya te había dicho dónde era la mansión, ¿no?— preguntó mirando distraídamente por la ventana una vez que los dos estuvieron sentados dentro del coche.
[DEREK] Hmm, pardon his french but what the fuck happened to his hand. Mientras Derek se metía al auto con cara de pocos amigos, más de lo normal—no, really, si alguien le hubiera prestado un poco de atención a su expresión habría llamado al 911 de inmediato con la seguridad de que una masacre estaba a punto de ocurrir. Y no se habrían equivocado.
Al tiempo que echaba a andar el impala, él empezó a planear la muerte de los traidores. Primero, sus dedos. Uno a uno. Luego, su mano entera. Después su brazo, lógicamente, aunque fuera sólo porque todavía sentía el calor del cuerpo de Lena en toda su extremidad derecha. ¿Por qué demonios había hecho lo del slap? Okay, fine. Sabía por qué. Puros propósitos profesionales. Pero, ¿y luego? Su mano se había quedado pegada a la curva de su cadera más de lo necesario, incluso cuando los demás ya no estaban mirando. De no haber sido por ella, tal vez su mano seguiría ahí. Sí, «ahí» sería el codename para las áreas peligrosas de la rubia, porque claramente Derek todavía tenía mentalidad de doce años.
Soltó un bufido que sirvió para sí mismo y para lo que ella le había dicho. —Nada más sesenta veces, Lena —tocó la bocina a un ridículo volkswagen beetle que se le cruzó en la salida del estacionamiento—. Menos mal que de aquí a la recepción vamos juntos —ugh, ¿por qué de pronto esa conjunción de palabras le sonó demasiado personal? — o si no hasta que hicieras acto de aparición estaríamos llegando justo a tiempo para recoger las sobras del pastel.
La clara referencia a su retraso misterioso de horas atrás era obvia, y a Derek ni siquiera le importaba, no necesitaba explicaciones. Pero de algún modo sintió que era necesario. Tenía que acordarse de la Lena que lo miraba constantemente con el ceño fruncido y desaprobación en lugar de la Lena que era toda sonrisas, sin importar que el 96% de ellas fueran falsas, y que lo miraba como si creyera que el sol salía de detrás de su cabeza cada mañana. Ugh, ojalá fuera una mala actriz.
[LENA] —Tienes razón, quizás deberíamos haber ido por separado. Yo me llevaba las sobras del pastel y tú ibas solo y tranquilo y todos felices. ¿El viaje viene incluido en la tarifa o me lo cobras aparte? Rodó los ojos. Estaba casi segura de que este tipo de planteos no figuraban en el recibo que Derek no le había dado. Pero daba igual, si Lena no había estado de humor para darle explicaciones en un principio, menos lo iba a hacer bajo interrogatorio. Si a Derek le importaba tanto su paradero y lo que hacía cuando no estaba con él, se podía conseguir una novia de verdad. Y bueno, pensó Lena, si con esa pinta -objetivamente hablando, por supuesto-, e incluso obviando el intenso caso de codependencia de sus cejas, seguía soltero debía haber alguna razón importante. But she didn't plan to stick around long enough to find out. [DEREK] Pff, whatever. Como si le importara. Porque no, no le importaba. Si se estaba comportando como un dolor en el culo era simple y sencillamente para recordarle a ella y a sí mismo que eran dos polos opuestos, cosa necesaria porque... porque quería demostrar el contraste entre su verdadero yo y el oh so called jerk boyfriend. No por otra cosa. No porque intentara quemar la memoria de haberle dado una palmada en el casi trasero. ¡Casi! Why was he making such a big deal over an innocent slap. —La paciencia está incluida en la tarifa, pero estoy pensando que a partir de hoy tendré que cambiar la política y poner límites de paciencia por hora —replicó, escasamente conteniendo un gruñido porque no quería que su humor de perros literalmente lo hiciera parecer como uno. Sin manera de evitarlo, siguió hablando—. Supongo que a Harold no le importa esperar semanas enteras por ti, según veo. Y aunque tuvo la intención de que su tono demostrara sorna, hubo un filo extraño en sus palabras. ¿Celos? No. Qué carajo. No, en serio. Qué. Carajo. Frunció el ceño más profundamente tomando una curva que bañó el parabrisas de luz solar y dio un brevísimo vistazo hacia ella esperando que no hubiera notado ese rarísimo tono. Wait, what the hell. Why was her face glowing in the sunlight. —Eh... —distraído brevemente por el momento de confusión mental en el que su lógica intentaba decidir si había comenzado a alucinar o si era algún truco de maquillaje, le tomó dos segundos recordar lo que iba a decir—. ¿Cómo crees que está yendo esto? ¿Debería añadir algo en personaje?
Fake Dating AU. Parte III
A pesar de la mala predisposición, Lena no estaba preocupada en lo más mínimo. No sentía ese peso en el estómago que usualmente acompañaba las pocas visitas a su familia. Es más, al bajar del auto y ver de reojo a Derek entrar en su papel, sintió absoluta y total calma. Una sonrisa se escabulló hacia sus labios antes de permitirle identificar la causa: el triunfo inminente de su plan. Claro, una vez que Lena había dejado atrás el objetivo de que la dejaran en paz y se había contentado, en su lugar, con provocar el mayor número de ceños fruncidos entre sus padres y parientes cercanos, todo había sido mucho más fácil. Lo de hoy era pan comido.
Apuró el paso para alcanzar a Derek en la cima de la escalinata y se preparó mentalmente para la parte que le tocaba: la novia patética y totalmente ciega a los defectos de su amado. Al llegar a su lado lo tomó por el brazo exageradamente fuerte y comenzó a reír como si su vida dependiera de ello. —¡Oh, Derek! Qué gracioso. Hoy estás muy inspirado. Definitivamente habían logrado atraer varias miradas. Lena comenzó la catalogación. Extrañeza... ¿Vergüenza? Una mujer mayor que no conocía se veía muy ofendida. Un hombre se había reído del comentario de Derek y la mujer que llevaba del brazo lo regañó. Lena volvió a sonreír, ¿realmente iba a ser tan fácil? Casi comenzaba a aburrirse. —¿Por qué no vamos a buscar nuestros lugares, honey boo?— Ugh. Eso había sonado mejor, o peor, en su cabeza. Quizás debiera bajarle un poco a lo empalagoso si quería llegar al final del evento con vida, o con estómago. Se aclaró la garganta y tiró levemente del brazo de Derek para conducirlo hacia el interior. A medio camino down the aisle, y luego de molestar al pobre muchacho que hacía de recepcionista por unos minutos, Lena sintió el peso de una mano muy familiar en el hombro. Se dio vuelta enseguida, soltando a Derek casi sin darse cuenta. —¡Henry!— La sonrisa de él era encandilante. How. Fucking. Great. Tuvo que hacer un esfuerzo muy consiente para no resoplar y rodar los ojos, y en cambio le sostuvo la mirada esperando que él leyera su mente diciéndole "you couldn't have picked a worse time to show up and now I need you to leave forever". Él no parecía dar señales de siquiera hablar el mismo idioma óculo-mental, porque la seguía mirando con esa expresión embobada que tanto la sacaba de quicio. Lena comenzaba a preguntarse si no iba a tener que escribirle un tratado, una ley, un contrato, una novela cuya sinopsis fuera "you're hot and pretty great in bed but you're too fucking clingy, dude." Like, no porque they'd hooked up a few times -okay, a bunch of times- significaba que ella quisiera hablar con él en público. O en cualquier otro momento o lugar. Él no parecía lograr comprender que lo único que Lena quería de él era un orgasmo, y lo último que quería era saber en qué estaba pensando. No podía importarle menos su opinión sobre los Beatles, los realities o el estado del sistema judicial en este país. And yet, he didn't get the hint. Incluso después de que Lena literalmente le dijera que deje de llamarla. Había dejado de llamarla, sí, pero aparentemente seguía bajo la impresión de que ellos dos tenían algo de qué hablar. Alrededor de 15 segundos después, se dio cuenta de que, ¡sorpresa! él le estaba diciendo algo de lo que ella no había escuchado una palabra. —Este es Derek,— lo interrumpió bruscamente. —Mi novio. No se le había ocurrido que Derek podía servirle para espantar a Henry, pero por primera vez agradeció al cielo por la expresión default de Derek de estar fantaseando con incendiar todo el lugar donde estuviera parado. Volvió a tomarlo del brazo y forzó una sonrisa ante la cara de sorpresa y decepción de Henry. Dios, ¿por qué tenía que tomarse las cosas tan a pecho? De repente Lena no entendía cómo lo había aguantado tanto tiempo. Entonces volvió a mirarlo de arriba abajo y lo recordó, pero no le importaba lo suficiente como para seguir ahí parada. Sin mediar más palabra, dio media vuelta y reemprendió el camino a lo que serían las dos horas más aburridas de su vida.
[DEREK] Who the f u c k was that guy. Sonreía demasiado. Demasiado amplio. Derek podía verle la hilera de dientes casi al completo. Se veía como un tiburón, pero uno bonachón. Uno que en lugar de comer peces se quedaba en casa a cocinar una sopa de algas. La resting bitch face constante de él jamás había contrastado tanto con alguien antes de ese momento. Henry. Uh. El tal Henry no había entrado en el top ten de personas que Derek debía conocer, así que seguramente no era tan importante. Pero por el modo en que veía a Lena y la facilidad con la que la abordó, él entendió todo en un instante. Así que un ex. Uno que, tomando en cuenta el brillo de los candelabros de la glamorosa iglesia que se reflejaba más en sus iris que en en las del resto, todavía no recibía el memo para enterarse que se había vuelto parte del tiempo pasado. Jesus fucking christ. Derek frunció el ceño, lo que acentuó más su expresión malhumorada. I mean, lo entendía. Aunque Lena no fuera su tipo la rubia era bastante guapa, sobre todo usando aquel vestido de seda que se apegaba a sus curvas en un modo tan favorecedor que lo perturbaba. Pero de todos modos, el tipo iba a necesitar una cubeta pronto si seguía babeando así. Derek se enfrentó a un dilema. ¿Era el tipo de jerk boyfriend que ni siquiera se daba cuenta de algo tan obvio? No. ¿El tipo que lo entendía y ni siquiera lo importaba?... No, era demasiado fácil. Y nada gritaba más a novio patán que un novio excesivamente celoso. No que a él le importara, claro. Lena podía enredarse con quien le diera la gana. Cuando ella lo presentó como su novio, Derek también le dio una sonrisa llena de dientes, pero estaba lejos de ser como la cheesy de él. Lucía más bien como un lobo desnudando los colmillos frente a su presa. Dejó que Lena se colgara de su brazo y no volvió la vista atrás en todo el restante camino del largo pasillo. —¿Lena? Ambos se volvieron ante la mención del nombre, dos sílabas llenas de significado. Sorpresa, duda, reproche, esperanza. Vio frente a él a la versión con el doble de años y vestimenta recatada de la rubia a la que acompañaba, las arrugas de su frente más marcadas que las pequeñas a los lados de sus labios. Él adivinó que no sonreía mucho. En la inspección más veloz de la que fue objeto y testigo, la mujer los observó de arriba a abajo, y aunque no dijo nada en su mirada se notó el disgusto de la vestimenta tan poco seria de los dos. Pero... no lo suficiente. Se vio obligado a actuar. —¡Abuela! —saludó con falso entusiasmo bien al tanto de que esa era su madre–suegra, su voz tan audible comparada al murmullo general que varios voltearon— En las fotos te ves distinta, ¿te operaste de nuevo? Y antes de que él, ella o Lena pudieran decir algo, una mujer con el cabello de algodón y sombrero de cisne apareció de detrás de ellos riéndose con ganas. Esa era la bisabuela de la familia, reconoció, prácticamente la mayor figura de respeto en un empaque de ciento cincuenta centímetros. Con su metro noventa, Derek se sentía Godzilla teniéndola al lado. —Lenita al fin se dejó de niños estirados. Cualquier réplica a aquello se vio eliminada por el sacerdote llamando a que todos ocuparan sus lugares y el inicio de la marcha nupcial. Lena eligió los asientos, curiosamente al otro lado del pasillo de donde su madre, su abuela y la bisabuela feat esposos. Y todos tenían que callarse por al menos una hora, maravilloso. Una hora perdida. Se recargó en el asiento de roble con fastido, sin una gota de esperanza. Y entonces, como un milagro, los cielos se abrieron para iluminar su misión. El sacerdote era uno de esos que hacía chistes religiosos creyendo que todos los presentes iban a entenderlos, pero en realidad lo único que seguía a sus bromas era un silencio incómodo con un par de risitas. O lo hubiera sido, si Derek no hubiera estado presente. Oh, cómo le dolió el buen gusto y la dignidad al empezar el show. Las carcajadas fingidas, contrario a lo que cualquiera que le viera la cara pudiera pensar, le salían bastante naturalmente. Incluso el padre empezó a omitir las bromas a mitad de la ceremonia, y para cuando la misma terminó, ya le dolían las mejillas. Mientras todos se formaban para las fotos él se masajeó un poco la cara y se volvió a Lena, quien todavía tenía sobre los hombros el brazo que él le había echado encima nada más sentarse, bien al tanto de que el tal Henry estaría observando como halcón. —¿Cómo dijiste que se llaman los novios? Tengo que saber para no decir por accidente sus nombres correctamente.
[LENA] Lena no pudo evitar soltar una risotada ante el comentario de Edith. Damn, granny, tell us what you really think. Prefirió dejar pasar el comentario porque si bien se sentía ligeramente ofendida (¡había muchos no estirados de los que ella no sabía!), también era cierto. Además, era por ese tipo de comentarios que Lena la quería tanto y que era la única de su familia cuya opinión valoraba. Y justamente por eso, este era el último momento en el que quería verla. No porque fuera a pensar mal de Derek -toda esa artimaña entre los dos se la podía explicar más tarde- sino exactamente por lo contrario. Edith siempre siempre siempre se ponía de su lado, sin importar la situación. Lena sospechaba que, además de por el cariño que le tenía, era porque le encantaba molestar a sus padres tanto como a ella. Pero ese era el problema, solo por haber venido con Lena, Derek ya se había ganado la simpatía de la bisabuela. Para ganarse su desaprobación haría falta que la empuje a un río o algo por el estilo, y aún así Edith seguramente saldría riéndose y felicitando a Derek por la broma. El plan de Lena había sido que la saludaran por no más de cinco segundos, que Derek se guardara los peores insultos para los otros invitados y luego evitarla por el resto del día. Lamentablemente, Edith ya parecía haber congeniado con él en tiempo récord. El resto de la ceremonia Lena se la pasó pensando en el regaño que seguramente estaba preparando su madre mientras sonreía hipocritamente a los novios, y mirando de reojo a Derek cada vez que soltaba otra carcajada porque, honestamente, no entendía cómo le salían tan naturales considerando el material de fuente. Al salir, el brazo de Derek sobre sus hombros ya le estaba resultando pesado tanto física como emocionalmente. De cualquier forma, no le pidió que lo quite solo porque sabía que si se descuidaban Henry iba a volver a intentar hablarle, y además porque la postura de los dos en esa posición los hacía lucir perfectamente desinteresados. Se preguntó si iba al gimnasio y si tenía práctica haciendo de novio insolente, porque estaba haciendo un trabajo excelente con sus parientes. Pero sabía que ese solo era el principio, y no podía dejar de pensar en lo que tendría preparado para más tarde. —Ellie y Mark,— respondió con un bostezo. Ni siquiera estaba segura del parentesco que los unía, pero estaba segura de que no había mantenido una conversación con Ellie desde los 8 años. —¿Ya se te ocurrió a quién más molestar antes de ir a la mansión? Estoy muriendo del aburrimiento.
[DEREK] —Creo que es una muy buena idea ir a festejar a los novios, ¿no crees, Len? —remarcó el nombre casi con sorna, mirándola de lado con una sonrisa ladina que sólo prometía problemas antes de empezar la marcha. Llevarla consigo fue fácil gracias al peso de su brazo sobre sus hombros y aunque ella era una buena actriz, Derek notaba la tirantez de su sonrisa despreocupada que aparecía cuando pasaban cerca de ciertas personas, como su madre. En el altar los recién casados se hacían fotos con todo el mundo y nada más se acercaron, la asistente del mismo los abordó y con sus muñecas como tenazas, amenazó más que sugirió que se tomaran una foto con los novios. Él se encogió de hombros, accediendo, y sólo tuvieron que esperar dos turnos antes de pasar frente a la cámara con el glamuroso par. —Te ves hermosa, Ellie —la halagó, abrazando con un solo brazo a Lena, Derek sonrió al frente tan casualmente como pudo—. Es genial que tú y Terry se echaran la soga al cuello después de diez años juntos —comentó con toda casualidad, intentando recordar el árbol familiar de los Maddox. Ellie había roto con Terry sólo un par de meses de la boda con Mark. El silencio incómodo que siguió, le confirmó que había recordado correctamente. Oh, las fotos saldrían fantásticas. —Espero que no haya champán barato en la fiesta, eh —bromeó, suprimiendo la risa por sus expresiones de falsa diversión—. Lena y yo estamos planeando terminar con todo el alcohol que se acerque a nuestras manos. Claro, eso si no estamos ocupados con otras cosas —soltó una risotada, dando un pequeño slap en la curva de la cadera de Lena con descaro. Los flashes pasaron, pero él no disolvió la sonrisa al verla—. Vamos, babe. Sin preguntas. Los típicos novios hijos de puta no cuestionaban si es que sus novias preferían o no hacer otra cosa. Y la fiesta estaba a punto de empezar.

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Fake Dating AU. Parte II
Frunciendo el ceño en lo que parecía ser su expresión by default, Derek analizó con ojo crítico la pajarita que le adornaba el cuello de la camisa impecablemente lisa. Sus cejas se juntaron aún más al dar un paso atrás y observarse por completo en el espejo. Lucía completamente ridículo. En los mensajes que había intercambiado con Lena le había dicho que fuera lo peor vestido que pudiera, pero el verse frente al espejo así, con una chamarra de mezclilla y pantalones de vestir en un terrible amarillo canario era demasiado para sus retinas.
Con un demonio. ¿Estaba o no dispuesto a ganarse esos billetes extra que muy bien podían servirle para no medio morirse de hambre esa semana? Acababa de pagar la cuota universitaria y, de no ser una roca sentimental, se habría puesto a llorar al ver el resultado en su cuenta bancaria. Y realmente, realmente quería dar lo peor de sí en esa boda, pero el atuendo era simplemente... inhumano. Estaba seguro de que si en el camino no se deprimía por su propia apariencia lo suficiente como para estrellar el carro, seguramente alguien le daría el tiro de gracia en cuanto atravesara las puertas de la iglesia.
No pudo soportarlo. Se arrancó la pajarita de un movimiento, del cual se arrepintió al instante por el dolor que le siguió, y continuó desvistiéndose hasta quedar en los calvin klein que probablemente no debió comprarse dos meses antes. Well, fuck him. De cuando en cuando extrañaba los viejos lujos. Sacó de una funda plástica su traje hecho a la medida de años atrás que todavía le quedaba gracias a que a los veinte ya había crecido los ciento noventa centímetros que medía al momento.
Sería un hijo de puta, pero un hijo de puta bien vestido. Olvidó la corbata y, de hecho, dejó abierto el primer botón de su camisa verde oliva que esperaba no combinara con su vestido. No fucks given. Si Lena tenía algo que objetar, ya la convencería con su actuación. Además, por lo poco y casi nada que conocía de ella, era muy poco creíble que ella saliera con alguien que se vestía peor que un vagabundo.
Uno de sus compañeros le prestó el carro. Era un antiguo impala negro imposiblemente bien cuidado que sólo había obtenido a cambio de que Derek le ayudara a estudiar para la prueba final de historia. El camino a la dirección que ella le dio fue largo y más de una vez se miró al espejo retrovisor juzgándose a sí mismo. Al final se detuvo en una esquina junto a un poster con un bonche de frijoles amarillos que le sonreían como si no estuviera a punto de ser un día infernal. Claro que ella no le había dado la dirección exacta, y no la culpaba. Él mismo sospecharía de él de estar en su lugar.
Sacó el teléfono celular del bolsillo del saco y le escribió un mensaje tan veloz que se tragó un par de letras para avisarle que ya la esperaba, y luego recargó hacia atrás la cabeza inhalando profundamente para entrar en el papel.
[LENA] Cuarenta y cinco minutos debía ser el tiempo record en la historia del universo que alguien había tardado para trasladarse cinco manzanas, incluso en plena ciudad de Nueva York. A Lena nunca le había preocupado demasiado la puntualidad, pero permanecer más de dos minutos quieta en el mismo lugar la desesperaba. Sin embargo, ningún desastre climático, electrónico, vehicular o alienígena iba a ser suficiente como para hacerla caminar más de cincuenta metros de vestido y tacones con menos de 10°C y altas probabilidades de lluvia, y por lo tanto su primera y más confiable elección había sido el subterráneo. Pero al parecer, aquel día en particular éste había decidido joderle la vida a media ciudad y dejar de funcionar por razones que Lena no iba a quedarse a averiguar. Volvió a subir las escaleras de entrada ya pensando en fingir su propia muerte y huir a Jamaica, o a Grecia, o a China, y sopesó sus opciones. Ya que no poseía (aún) un helicóptero o jet privado a su nombre, su única otra posibilidad era ir por tierra no subterránea, lo que significaba perder aproximadamente cien horas de su vida gracias a semáforos en rojo, transeúntes semi suicidas, choferes semi homicidas y conductores sin ningún aprecio por las normas de tránsito. Consideró nuevamente sus opciones. Opción A, caminar y llegar a encontrarse con Derek sin piernas y posiblemente sin nariz. B, perder toda su juventud en un asiento de autobus que seguramente iba a tener que abandonar gracias a algún espécimen de la tercera edad que no había tenido mejor idea que salir a molestar a la gente que sí tenía mejores cosas que hacer. O, C, tomarse un taxi y perder, además de los oídos y la voluntad de vivir si le tocaba un chofer charlatan, un montón de dinero que bien podría usar para teletransportarse a la Antártida. Luego de cuarenta minutos y más de cien amigos pingüinos imaginarios, todos con nombre y apellido y complicadas tramas familiares, un bocinazo del coche que tenía a la derecha la devolvió a la realidad. Tenía un mensaje no leído de Derek de hacía dios sabía cuanto tiempo y exactamente -0.01 de paciencia. La peor parte era que, aún así, seguramente no se iban a perder la ceremonia. Lena no estaba segura si prefería salir a dar vueltas por horas en un taxi en el medio del peor tránsito de la historia, o sentarse en una iglesia a esperar que los estúpidos de los novios leyeran los discursos más estúpidos que podían haber escrito y que el vejestorio que seguramente sería el cura tardase ochenta años en preguntarles si habían gastado todo ese tiempo y dinero para arrepentirse a último momento y responder que no, que no querían pasar la enfermedad y la pobreza y otras desgracias el uno con el otro. Todo con Derek al lado, esforzándose por ser el peor novio del mundo. Sin siquiera pensarlo, sacó un montón de billetes de su bolso y se los dio al taxista mientras abría la puerta con la otra mano. Medio segundo después ya estaba en la vereda, caminando sin rumbo y buscando a Derek con la mirada. Se dio cuenta de que no recordaba la dirección que le había dado y le envió un mensaje. La respuesta llegó un trescientos por ciento más rápido de lo que Lena esperaba, y no pudo evitar imaginar a Derek mirando el teléfono obsesivamente, con el ceño fruncido y menos ganas de existir que las de ella. Una vez que leyó el mensaje localizó el impala negro fácilmente y sonrió para sus adentros. Tendría que haber adivinado que la esperaba en el auto que más destacaba en toda la cuadra, incluso a esa distancia. Apuró el paso y se acomodó en el asiento del pasajero sin mediar palabra. Cerró los ojos y apoyó la cabeza en el asiento con un suspiro. Ni siquiera se iba a molestar en darle explicaciones. Si tenía alguna queja, podía ir a ofrecer sus servicios en despedidas de soltera. —¿Vamos?— preguntó algo bruscamente ante el silencio y la inacción de él. Recién entonces giró la cabeza para mirarlo, y no pudo evitar alzar las cejas. God fucking damn her, he looked hot. Incluso más de lo que definitivamente a ella no le había parecido en lo más mínimo la primera vez que lo vio. Luego de la sorpresa inicial, Lena reparó en dos cosas: 1. he looked like a catch- no, ¿qué? Eso no. Para nada. Dos cosas: 1. estaba demasiado bien vestido, y 2. llevaba el mismo color de camisa que el vestido de ella. God fucking damn her. Resopló, exasperada. —¡Parecemos una pareja de verdad!— exclamó sin poder evitarlo. Rodó los ojos ante su propia estupidez. ¿Qué más iban a parecer? —Una decente, quiero decir,— aclaró rápidamente. [DEREK] Le gustaba la puntualidad. De hecho, era un fanático de la puntualidad. Para sí mismo era algo obligatorio, algo con lo que había nacido, y jamás llegaba tarde a no ser que lo hiciera a propósito. Para los demás... Bueno, se había acostumbrado a no esperar mucho del mundo. Si las personas llegaban dentro de los cinco minutos después de la hora acordada, podía dejarlo pasar sin problema alguno. Había esperado que Lena, como en el anterior encuentro, tardara en llegar. Pero una cosa era esperar quince minutos y otra muy distinta era esperar exactamente cuarenta y cinco minutos con veintiocho segundos. Veintinueve. Treinta. Tenía bien sujeto el volante. Tan bien sujeto que sus nudillos estaban pálidos, y de estar en una serie animada, probablemente el volante no habría resistido la fuerza. Desafortunadamente en la vida real no era Hulk, por mucho que su expresión delatara el humor de perros que traía encima. De pronto la vio. Como un águila divisando a un conejito especialmente molesto y lindo. No, lindo no. No alcanzaba la palabra. El modo en que Lena lucía con ese vestido tenía que ser descrito con una palabra no apta para preescolares. Todo eso de un modo objetivo, por supuesto, aunque al verla atravesar la calle con la ligera tela de aquel vestido aleteando alrededor de sus piernas como si fuera dejando un rastro de color detrás de sí, Derek tuvo que pasar saliva con fuerza. Para cuando llegó, él seguía viendo a través del parabrisas con el ceño fruncido más para sí mismo que por su tardanza. Come on, Derek, ¿qué tienes, trece años? Jeez. Recuperando el objetivo, se aferró s los vestigios de enojo que habían volado por la ventana en cuanto la había visto. Le lanzó una mirada afilada y encendió el auto, dispuesto a recuperar lo más posible el tiempo perdido en esperarla. —Vamos a lucir como una —afirmó, con la vista bien puesta en el camino—, dijiste que debía ser creíble así que no podía vestirme como me dijiste. Y entonces encendió la radio, porque no había caso en hablar cuando ya todo, o la mayoría al menos, había sido transmitido vía mensajes de texto. El trayecto fue sorpresivamente suave. Claro, había un tráfico de los mil demonios, autos yendo y viniendo con conductores sin instinto de autoconservación, pero generalmente no se quedaban parados por más de tres minutos. Cuando llegaron, a Derek lo atacaron los nervios. Y era ridículo. Lo más fácil del mundo era equivocarse, ¿no? Entonces debía ser pan comido el ser un auténtico hijo de puta. Para dar inicio al show, cuando se estacionó aprovechó en poner a prueba su ~encantadora actitud al apagar el auto, salir e ir en dirección a las escaleras de la iglesia pretendiendo que el lugar no era digno de una postal cursi de película frente al pequeño montón de invitados alrededor, sin siquiera fijarse que Lena hubiera salido del auto. —Babe —la llamó en voz alta con una sonrisa socarrona, señalando a una esquina del arco de entrada—, ese cupido gordo de allá se parece a tu tío Terry.
Fake Dating AU. Parte I
Lena observó la pantalla de su computadora con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Examinó la publicación con detenimiento. Al final había un nombre y un número de teléfono. No había fotos. Resopló, tamboreando un dedo sobre su teléfono celular. Increíblemente, era exactamente lo que ella había estado buscando cuando, como medida desesperada, había recurrido a craigslist. No había esperado encontrar nada, en verdad, sino más bien revolcarse en su propia miseria por unos minutos mientras pretendía hacer algo al respecto. Pero, aparentemente, el universo había decidido sonreírle por una vez, y justamente ese era el problema, sonaba demasiado bueno para ser verdad.
Consideró sus opciones. Podía volver a ir sola a la que sería la cuarta fiesta 'navideña' (LA CUARTA. AL DIEZ DE DICIEMBRE), pero estaba segura de que si escuchaba un solo comentario más sobre su situación sentimental terminaría mandando a todos al infierno. La segunda opción era llevar al chico de la publicación, pedirle que hiciera algunas de las cosas de la lista, y deleitarse con las miradas de horror de sus padres y algunos invitados. La última opción era no ir, ni sola ni acompañada. Las tres terminarían igual, con suspiros y miradas exasperadas de parte de su madre, una expresión de cansancio y de 'tengo mejores cosas que hacer' de su padre y finalmente un par de “no voy a volver a tener esta conversación” y “haz lo que quieras” una vez que estuvieran solos. Y como olvidar las sonrisas burlonas y condecendientes de su hermana. A Lena le había dejado de importar la opinión de su familia hacía mucho tiempo, pero ya que ellos insistían es hacerle saber lo 'preocupados' que estaban, lo menos que podía hacer era darles un par de razones. Marcó el número y esperó a oir la voz del muchacho. –Hola, mi nombre es Lena, llamo por el anuncio... el de craigslist, – se lo leyó. Él sonaba algo confundido. Quizás se había arrepentido. – Te puedo pagar bien, – propuso antes de que él pudiera negarse. Lo escuchó titubear y cerró los ojos. –¿Por favor?– Suspiró y llevó una mano hacia su rostro. ¿Qué paso en falso había dado en la vida para terminar contratando una cita por teléfono? [DEREK] idk what happened to this????
[LENA] —¿Una foto? ¿Para qué? Él no contestó y al segundo Lena sintió la vibración que significaba archivo recibido. Pánico no era exactamente lo que sintió. Era más como... the unmistakable weight of pure dread en el estómago. Y después, arrepentimiento. Y desesperanza. Y enojo. Todo en el espacio de medio milisegundo. Y aunque esperaba equivocarse y que aquella no fuera aún otra unsolicited dick pic, ya estaba pensando en múltiples métodos de venganza y formas de rastrear al desgraciado. Se apartó el teléfono de la cara y se preparó mentalmente para abrir la foto. Tocó la pantalla y de repente un muchacho con cara de pocos amigos la miraba a través de la pantalla. Por un segundo se sintió algo perdida, hasta que los engranajes de su cerebro volvieron a funcionar. Sin embargo, seguía con la misma pregunta. ¿Para qué quería ella una foto de su cara? ¿Qué pensaba él que iba a hacer ella con esa foto? Mejor no explorar las posibles respuestas. Volvió a ponerse el teléfono al oído. —Seguro, — respondió medio distraída. Como en piloto automático, logró acordar hora y lugar (en un espacio público, a plena luz del día y con muchos posibles testigos) para el "ensayo", y luego de despedirse comenzó a rogarle a quién quisiera escucharla que todo esto no terminara con una orden de restricción perimetral. [DEREK] No se tomó la molestia de peinarse. En cuanto salió de la ducha se acomodó el pelo con la mano y se puso lo primero que encontró, razón por la cual tuvo que quitarse la camisa al ponerse accidentalmente una de las sucias que, por alguna razón inexplicable, a sus jodidos compañeros de piso les daba por dejar por todas partes. Incluso ahí, en su armario donde toda su ropa limpia descansaba pulcramente acomodada. Seguro era a propósito. Ellos sabían que era un control freak de la limpieza, como le decían a sus espaldas. A Derek simplemente le gustaba poder respirar sin algún mal olor tóxico digno de piso de estudiantes universitarios le contaminara las fosas nasales. Como sea, se puso decente y fue al lugar de encuentro. En el camino le mandó a Lena un mensaje con lo que llevaba puesto, como ella había requerido, y claramente rodó los ojos cada dos palabras que escribía. Jesus christ. Si quisiera secuestrarla probablemente le ofrecería dinero, no se lo pediría. En todo caso, lo que sea por darle algo de calma y cerrar el trato. Ni siquiera le importó tanto que fuera un café cursi a más no poder en un vago intento de café parisino. "Llevo quince minutos esperando", tecleó al terminarse la segunda taza de café. Estaba medio frío, así que se lo pasó como si fuera agua. Envió el mensaje, dejando luego el teléfono sobre la mesita entre varias que adornaban una parte de la acera, causando que los transeúntes tuvieran exactamente diez centímetros para ir y venir con seguridad. Bufando, se puso a examinar el menú con mala cara. No quería darle muy altas expectativas, pero tampoco se iba a comer un burrito frente a ella. Tenía que verle al menos un poco de atractivo. Tuvo la extraña sensación de ser observado y alzó la vista, echando un vistazo alrededor. Una niña, de unos nueve años con trenzas rubias y smartphone en la mano le sacó la lengua descaradamente. Derek la miró frunciendo el ceño por un repentino flashback y sacudió la cabeza, volviendo la vista hacia las opciones de hot cakes.
[LENA] Tras la incertidumbre, desconfianza y desesperación inicial, Lena comenzaba a tomarse todo este asunto con más calma. Practicamente habían cerrado el trato, y ella no tenía nada que perder, lo que significaba que podía empezar a divertirse. Ya había planeado los mil y un requisitos inútiles con la dosis justa de molestos pero realizables que iba a proponerle, empezando por los diez o más mensajes de información que pidió recibir antes de siquiera verle la cara en persona. Lo siguiente fue que se encontraran en aquél café que Lena soñaba con ver arder hasta las cenizas, y que asumió que él también odiaría. Lo de llegar tarde era simplemente para tener ventaja. Ella sabía cómo se veía y dónde iba a estar, y él no, lo que le daba la oportunidad perfecta para observarlo y la posibilidad de cancelar si fuera necesario. La verdad, la foto dejaba bastante para desear, o sea que Derek era el candidato perfecto para la misión. Llegaba a la esquina opuesta al café cuando recibió el último mensaje. No se molestó en contestar y alzó la vista, pretendiendo mirar unas vidrieras mientras intentaba localizarlo. Las únicas personas que iban a ese café eran grupos de ancianas con sus pequeños perros peludos y niñas pequeñas acompañadas de algún mayor, por lo que Derek resaltaba bastante. Verlo ahí sentado ojeando el menú con cara de pocos amigos le hacía a une cuestionar sus intenciones. Lena sonrió y cruzó la calle para sentarse frente a él sin más preámbulos. — Estás demasiado bien vestido — le dijo. — Vas a tener que estar más desalineado para la fiesta. La expresión de él se le hizo ilegible. Había algo ligeramente familiar en su lenguaje corporal y su mirada tan firme sobre ella, pero no lograba identificar el por qué.
[DEREK] Tenía que haberlo sabido. Joder con su manía de nunca llegar tarde a algún lugar. Es más, hasta solía llegar temprano. Y eso mismo había hecho, pensando inocentemente que la actuación comenzaría hasta después de cerrar el trato. Cuando una semilla de limón le golpeó la mejilla, Derek le lanzó una mirada asesina a la molesta niña y a punto estuvo de comenzar a maldecir por debajo de su aliento como todo un anciano gruñón, cuando su clienta llegó. Fue inevitable transferirle la mirada molesta cuando le prestó atención. Nada más verla supo que había elegido ese café obsoleto nada más para joderlo. Entornó los ojos mirándola a los ojos y se echó hacia atrás sobre la rústica sillita de madera que gruñó bajo su peso, cruzando los brazos sobre el pecho. —Dime qué tan elegante irán todos y yo me vestiré igual de mal. Tu familia creerá que sales con un pordiosero si eso quieres —aseguró, arqueando una ceja al verle los zapatos—. ¿En la media hora que tardaste en llegar te dio tiempo de decidir lo que tomaba para contratarme? Se rascó la nuca, haciéndose hacia adelante para recargar los codos y proponerse explicarle las referencias que podía darle para que ella estuviera segura de que no estaba ahí para enmascarar algún ataque secreto hacia su persona cuando la mitad de un limón pasó volando junto a la cabeza de la rubia y se le estampó en la frente. Derek rechinó los dientes y se asomó hacia a un lado para ver a la menor de trenzas, que se doblaba en sí de la risa. —Niña —la llamó, captando su mirada—. Me voy a comer a tu hámster si no te detienes. La información era valiosa. Él pudo captar lo de la existencia del hámster gracias a algo que dijo la abuelita de la niña y lo usó en su contra. Tan rápido lo escuchó, las carcajadas se convirtieron en llanto. Derek le sonrió y se acomodó derecho, regresando la atención a su clienta potencial. —Mis profesoras de la facultad pueden decirte que no soy un pervertido. Te lo digo porque sé que las mujeres sufren de ataques de mi género constantemente y eso tal vez ayude a que estés más tranquila si me contratas —explicó algo monótono, sacándose del bolsillo un papel doblado en sí varias veces para deslizárselo hacia ella a través de la mesa—. Ahí están mis datos y señas particulares, por si acaso. Como sea, ¿qué actitud quieres que tenga? ¿Harán alguno de esos ensayos de ceremonia antes de la boda? —preguntó a penas reteniendo el reflejo de rodar los ojos por la cursilería— ¿Vas a darme detalles de relaciones y consejos para meter la pata correctamente? Puedo improvisar también si prefieres, equivocarse es lo más fácil.
[LENA] Cualquier comentario mezquino que Lena tuviera en mente se evaporó completamente el segundo en que el limón aterrizó sobre el rostro de Derek. No pudo, y no había tenido tiempo de pensar si /quería/, contener las carcajadas, aún cuando no terminaba de comprender qué había pasado. Siguió la mirada de Derek, que se había dirigido a un punto misterioso por detrás de ella sin vacilar, y se encontró con la adorablemente maligna ejecutante de semejante ataque. Quiso felicitarla pero las amenazas del ejecutado se le adelantaron. No sabía por qué la situación le había generado tanta satisfacción, pero sabía que se iba a entretener intentando provocarle la misma expresión cómo fuera durante la boda. Escuchó el resto de lo que Derek tenía para decir a medias y le aceptó el papel sabiendo que probablemente no iba a mirarlo nunca. Al fin y al cabo ya estaba sentada frente a él, y no tenía tiempo para arrepentirse. Si él quería matarla, aún quedaban dos días para la fiesta y miles de oportunidades. Y, si tuviera que elegir, Lena prefería morir antes que después del evento. —Tenía pensado que fueras el peor novio del mundo. Irrespetuoso, insensible, engreído, mujeriego, lo que se te ocurra. Los detalles los dejo a tu gusto, y luego vemos cómo se desenvuelven las cosas,— explicó. —La idea no es tanto que molestes a los invitados como objetivo, sino como medio para demostrar que te importo un carajo como novia y como persona. Es decir, coquetear con otras mujeres, hablar mal a mis espaldas, hacer comentarios cuestionables. Todo lo que se te ocurra, excepto violencia física, a menos que sea contra Paul, porque es un imbécil y se lo merece, ya te lo señalaré cuando lo veamos. —Escucha,— continuó,— me tengo que ir pero te digo el resto de los detalles por mensaje de texto y acordamos punto y hora de encuentro, y el pago. ¿Te parece?— Sin esperar respuesta se levantó de la silla y extendió la mano. —Un placer hacer negocios contigo— le estrechó la mano y partió sin más, pensando que quizá tenía suerte y al cruzar la calle la arrollaba un Mercedes.


