Y ahora deberÃamos brindar por... ¡Por ti! —Exclamó en un tono entusiasta, bueno, más entusiasta de lo normal, al primer campista que pasó frente a su cabaña antes de llevarse la botella a los labios. No tenÃa idea de cuanto habÃa bebido, ni de como habÃa terminado asÃ, pero honestamente ya no le importaba. Una vez que se terminó lo que le quedaba a su cerveza, colocó la botella a un lado, junto con la pequeña pila que ya habÃa acumulado y comenzó a abrir otra.— ¡DeberÃamos de tener una fiesta! —Balbuceó divertido al mismo campista por el cual habÃa brindado segundos atrás.— ¿No serÃa divertido? Tu, yo y otra bonita botella.Â
















