¡Mi novia se convirtió en un Cheerio!
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¡Mi novia se convirtió en un Cheerio!

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Cuki aprovechó para repetir nuestro gag.
¿Cómo me veo?.
De la verga.
Tu mamá.
De La vida sin Pixie. Edición redux. Por Ruy Xoconostle.
En estos tiempos, y vaya que son buenos, las opciones se limitan a dos y sólo dos: ser un "báber" o un "paiki". La decisión depende, en gran medida, de lo que el mundo espere de ti, y también de lo que uno espere del mundo. Pasa lo mismo con el amor. Uno se imagina una cosa pero normalmente termina encontrándose con otra.
Cuki Pirulazao, La vida sin Pixie.
En estos tiempos, y vaya que son buenos, las opciones se limitan a dos y sólo dos: ser un "báber" o ser un "paiki". La desición depende, en gran medida, de lo que el mundo espere de ti, y también de lo que uno espere del mundo. Pasa lo mismo con el amor. Uno se imagina una cosa pero normalmente termina encontrándose con otra. En estos tiempos, y vaya que son buenos, los árabes derrumban las torres de los gringos y puedes traer toda tu música en una cajita blanca que cabe en tu bolsillo, pero el amor sigue siendo el mismo, la misma mentira que alguien inventó para que la gente no se arrojara por la ventana. La misma mierda de siempre. Dicen que lo malo del amor es que se trata de un crimen del que no se puede prescindir de un cómplice.
Cuki Pirulazao de La vida sin Pixie (edición redux)
Un esposo quiere pingar. Y lo menos que debe hacer la marida, le duela o no la pendeja gulivera, es abrirse de patas y aceptar ¿Cierto?
Hank Canastakis de La vida sin Pixie (Edición Redux)

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Respiré profundamente. Pixie se quitó la gorra (cabellos rojizos, hermosos) y se rascó la cabeza. Arqueando las cejas, dijo: De ninguna manera voy a mandar traer el carrito de la dulcería. En ese momento, intenté el ruin chantaje de al cliente lo que pida, pero Pixie sólo se limitó a sonreír y a preguntarme cuántos años tenía. Le respondí que veinticinco. Ella sólo atinó a mover la cabeza de un lado a otro. No es una buena edad, dijo, tanto emocional como creativamente hablando. Guau. Por primera vez en mucho tiempo me sentí interesado por lo que alguien más tenía que decir, y le tuve que preguntar cuál era, según ella, la mejor edad. Los veintisiete, afirmó sin parpadear. Es la edad perfecta, los perfectos veintisiete. Realmente Jesucristo inició su vida pública a los veintisiete. Steven Spielberg tenía veintisiete años cuando filmó "Tiburón". De ahí saqué eso. Las Luces comenzaron a bajar. Ya va a empezar la función, dijo Pixie al alejarse, mejor apúrese, no le vayan a ganar su lugar. Pero yo no fui a mi lugar, sino que corrí hacia ella, la detuve, le pedí que no me hablara de usted, le pregunté cuántos años tenía y la invité a ver la película conmigo. Tengo que trabajar, declinó cortésmente. Y tengo veinticinco años. También.
Ruy Xoconostle, La vida sin Pixie (Edición Redux).
Todo indicaba lo contrario, pero, ¿saben algo? , la vida es poco seria en sus cosas. En aquellos tiempos (y vaya que eran buenos), los árabes derrumbaban las torres de los gringos y podías traer toda tu música en una cajita blanca que cabía en tu bolsillo, pero el amor seguía siendo el mismo, la misma mentira que alguien inventó para que la gente no se arrojara por la venta- na. La misma mierda de siempre. ...y ya eran ergo- nómicos... buuuuuu, una gran palabra, venga de ahí con comillas, “ergonomía”, otro orgasmo sintáctico Las cosas suelen darse de una manera extraña y misteriosa. ¿Por qué? De nuevo, no lo sé. ...estudiar es demasiado obvio. ...pero estamos obsesionados por lograr que las cosas funcionen al revés... Tus palabras duelen de bonitas, pero creo que podré soportarlas. Sólo esos alemanes imbéciles podían gastar tanto dinero en cosas inútiles. ¿Qué tal el Muro de Berlín? Primero lo levantan, luego lo tiran. Pendejos. Estoy exagerando un poco. Olviden la mitad de lo que he dicho (soy un tipo voluble, y casi no sé nada; a lo mejor de ahí viene el “no lo sé”).
Cuki Pirulazao