Textos cortos de cuarentena larga 5.0
La Esfinge de Tebas
Era medio mujer, medio leona. Cabeza de mujer y senos de mujer; cuerpo y patas de leona; cola de serpiente y alas de águila. ¡Qué miedo! Bueno, pero se acostumbra uno. Al quinto año de convivencia ya se te pasa. Pero me estoy desviando.
Hace mucho, Layo, rey de Tebas, tuvo un hijo. El rey creía en las predicciones de la Mhoni Vidente de entonces y le creyó que de grandecito, el chamaco le mataría. Asustado, manda a tirarlo al monte con los pies atravesados con clavos para que se le deformaran y nadie le quisiera y muriera, porque matarle de entrada era una “barbaridad”.
Unos pastorcillos encuentran al niño y lo llevan al palacio del rey de Corinto, Pólibo. La reina se enternece y decide quedarse con el niño. Ella le nombra Edipo. Sí, el del complejo que lleva su nombre y que Freud hizo más famoso. Un día, Edipo ya crecidito huye de Corinto, ––No hay tiempo de explicar mucho–– porque le daba la cosquilla de querer matar a su papá, sin saber que se encaminaba a Tebas ––dónde vivía su verdadero padre––
Edipo se encuentra a la Esfinge, esta chulada de monstruo que se apostaba siempre en una de las puertas de Tebas, bien sobre una columna, bien sobre una roca.
A la Esfinge le gustaba poner en aprietos a los jóvenes que llegaban a la ciudad. Exige la presencia de un joven cada día. A cada nuevo joven, le plantea un enigma y, si no pueden resolverlo, les mata.
El futuro de la ciudad de Tebas, lo mejor de la sociedad se va perdiendo o bien por la agudeza de las preguntas o bien por la ignorancia de los jóvenes, que sin ser millennians no daban una ––No había Wikipedia–– Edipo, para poder entrar a Tebas, tendrá que contestar el enigma que la Esfinge le presentará. El impresionante Ser se le queda viendo al joven. Lo “scanea” de arriba abajo, como adivinando lo famoso que podría llegar a ser. Se pasa la lengua por los labios y haciendo un chasquido con la lengua, le suelta:
"¿Quién es el ser, el único ser de entre todos los habitantes de la tierra, las aguas, el aire, que tiene una única naturaleza, pero posee dos pies, tres pies y cuatro pies, y es más débil cuántos más pies posee?"
A estas alturas ya todos saben la respuesta, ya se entrenaron en "100 mexicanos dijieron". Pero esta historia es de hace 2800 años.
Edipo ––que no era tan menso––, se acordó por qué se llamaba como se llamaba. Resulta que el nombre “Edipo” viene del griego “dipous”, dos pies; tres pies se dice “trípous”, y cuatro pies se dice “tetrapous”. Y sí, Edipo recibió su nombre porque tenía los pies hinchados cuando lo encontraron.
––¡El hombre! ––respondió Edipo a la Esfinge
Así fue como el joven resolvió el enigma y pudo entrar a Tebas para después matar a su verdadero padre, cumpliéndose la profecía de la vidente.
Al final, el monstruo que representa la Esfinge, es también el mismo Edipo.
By El Perplejo
















