la acera estaba vacĂa, y eso normalmente se sentirĂa como un alivio...solo que esta vez le resultaba diferente, le sabĂa diferente. el silencio era distinto esa tarde: pesado, denso, como si en algĂșn lugar estuviese pasando algo de lo que ella no tenĂa idea, y seguramente era asĂ. el titular del profeta seguĂa reflejĂĄndose en sus pupilas. leĂa la misma lĂnea por quinta vez, pero no entendĂa nada. sus papĂĄs no le escribĂan desde hacĂa meses, asĂ que no era por ellos (o no del todo) pero su gato se habĂa quedado en su departamento, zona muggle en la que habĂa decidido refugiarse, ÂżcĂłmo funcionaba en ese caso? ÂżpodrĂa siquiera llegar hasta allĂ? ni siquiera habĂa alguien a quien pudiera pedirle el favor de ir a alimentarlo. "esto es ilĂłgico." se dice mĂĄs a sĂ misma que a otre.














