Sus figuras son inhumanas: son creaciones robóticas, en cartón piedra, de la vida diaria. La encuentran gratificante y se definen por ella, hasta el punto de que no parecen existir –desde luego, les falta mismidad– aparte de ella. Han entrado en ella y fuera de ella no tienen identidad. No son personas, pero ocupan un lugar social. Fuera de sus papeles sociales, son espacios en blanco humanos. Son todo superficie social, que es lo que Warhol reconocía ser.
Donald Kuspit, “El fin del arte”











