Se había ofrecido a limpiar las mesas de la parte del boliche. En general no le molestaba esa tarea. Pero minutos después se dijo a si misma que había sido una muy mala idea. No podía sacarse esa imagen de la cabeza. Lo peor era que se lo habían advertido cuando decidió trabajar en un bar, pero ella insistía en que no le iba a afectar. Estaba equivocada. Saber que sucedía era una cosa, pero verlo... Verlo era terrible. Hacía años que no sentía su cuerpo así, ¿por qué ahora? Todos sus músculos estaban tensos, sus puños cerrados. Ayuda, necesitaba ayuda. Y salir de ahí. Sabía que Lauren estaba en el bar. La buscó durante unos dos minutos que se hicieron eternos, entre tantos cuerpos que la golpeaban y el suyo que casa vez se tensaba más. No, no podía seguir así. Ni ahí. De repente, la vio. Casi que sintió alivio, pero no fue suficiente. Su cuerpo seguía tenso y había cierto apuro en su mirada--Lauren, Lauren. Necesito tu ayuda--Por suerte, algo de cordura mantenía--Necesito que me saques de aquí--Habló con una seriedad y determinación rara vez vista en la rubia, pero totalmente necesaria en ese momento.