Te extraño.
Hay muchas cosas distintas que quisiera gritar al mismo tiempo.
Siento que en cualquier momento mi pecho se va a abrir y de él van a salir todas esas cosas que muero por decirle frente a frente.
Necesito verla.
Necesito estar con ella otra vez.
No hago más que pensar en la infinidad de maneras que se me ocurren acerca de nuestro reencuentro.
¿Cómo me va a mirar? ¿Qué me va a decir? ¿Me va a abrazar o primero me va a dar un beso?
Necesito tanto de ella…
A veces me comporto como un tonto conmigo mismo y peor aún, con ella.
Siento que ese niño ignorante y sin rumbo sigue en mí.
En parte creo que es ella la única que podría corregir todo eso que ni yo puedo controlar.
Es su manera de ver las cosas y energía interna es eslabón que le falta a esta cadena.
Una cadena que poco a poco se debilita y ya no me va a sostener si ella no está aquí pronto.
Quiero llorar.
Hacía mucho que una discusión no me hacía sentir tan mal.
Siento que cambié mucho.
Siento que cambiamos.
Esas discusiones hirientes que teníamos en que cada palabra era una herida más que quedaría en el tiempo, se convirtieron en aceptaciones de errores.
Todos esos dolores que antes se acumulaban pasaron a ser objeto de charla e intentos de mejorar las cosas.
A pesar de pasar por momentos de mierda como estos, les puedo ver el lado bueno.
Me alegra ver cuánto crecimos.
Lo único que nos detiene es la distancia, y a su vez, lo que más nos lastima.
Hay tantas cosas que un abrazo puede decir en silencio…
Si tan sólo pudiera abrazarla… Es lo único que calmaría todos esos gritos a punto de estallar en mi pecho.
Quiero mirarla a los ojos y decirle todo lo que siento. Si tan sólo pudiera tenerla delante de mí no le temería al peso de las palabras.
Un “te quiero” quedaría chico en un momento así…
J.S. Nin.











