Los sueños... Aquellos que muchas personas intentan bloquearnos desde muy pequeños. Siempre con las típicas palabras... Esto no es para ti. No vas a poder hacerlo. Se necesita mucho dinero. No está a tú alcance... Recuerdo las veces que he quise ser padre, las preguntas típicas que me hacía, y las que creo que todos, antes de ser padres o madres, nos hemos hecho: ¿Cómo será mi hijo?
Estas líneas van única y exclusivamente para ti, porque sin tú saberlo, has hecho posible que muchos de los sueños que he tenido en mí vida los haya podido cumplir, aun teniendo la negativa de todo el mundo.
Una mañana, de esas que me levantaba casi sin pegar ojo, porque tú nos requerías, comprendí que si había cumplido el mayor sueño que tenía, que había sido ser tu padre, podría ser capaz de llegar donde me propusiera, pero nunca sólo, sino de tú mano... Siempre estuviste y has estado conmigo, y por supuesto estarás. Porque eres la personita que me motiva para seguir creciendo y mejorando como persona, y la que me da todas las fuerzas para seguir luchando por lo que merece la pena, aunque hay muchos días que no pueda estar contigo, que eche de menos una simple risa tuya o incluso un enfado porque no te salgan las cosas bien, porque quieras arrastrar una silla y no puedas. Yo te veo y me hace muchísima gracia, y tú te enfadas simplemente porque no te sale bien el arrastrar una silla.
Que nadie te intente frenar en conseguir tus sueños. Jamás vayas a dejar que te digan algo para frenar lo que quieras ser, lo primero porqué jamás lo consentiremos ni tú madre ni yo, y lo segundo, porque es la clave para alcanzar tú felicidad permanente, aunque tampoco te engaño, la felicidad no es algo constante, pasaras momentos muy buenos, otros buenos y otros no tan buenos, pero siempre, intenta sacar fuerzas y buena cara ante cualquier complicación, porque todo en la vida tiene solución menos la muerte, y hay muchas cosas bonitas en la vida... En sí la vida es una belleza. Si luchas, vas a llegar donde tú quieras, se que serás capaz. Ánimo y jamás te rindas ante nada. Normalmente el que tiene miedo, jamás hace algo coherente, porque los miedos jamás dejan pensar.