Un solo camino (I)
Un hombre mercante que había decidido irse de su pueblo para darle forma a sus sueños y su futuro, se encontraba de camino a la metrópolis con su pasión y su alma renovadas y fuertes, ansiosas por estos sueños cumplir. Su camino y su trayecto eran solitarios, pues en su pueblo ni sus familiares, ni sus amigos le quisieron acompañar ni brindar la confianza suficiente para que esté no pensara en sí emprender aquel camino era una completa locura. Más sin embargo, allí estaba él con sus ideas locas y su pasión, con sus herramientas y su talento, se tenía a el mismo y eso era todo lo que necesitaba, o eso creía.
Nunca había salido de su casa, ni mucho menos emprendido un viaje tan largo, era dubitativo pero seguro de no echarse para atrás, su conciencia le pedía que siguiera y le decía que si veían en las malas algo haríamos para resolverlo, algo habría que hacer, y si al final no había manera, pues era mejor la muerte que vivir como un remilgado y mediocre campesino.
La entrada al valle marcaba el final de su territorio natal, allí era cuanto más lejos había llegado y era también allí en donde la nostalgia se asentaba mas en su interior por dejar su pasado atrás. Reprimió una lágrima y siguió como si nada, sintiéndose solo pero libre.
Más adelante justo cuando la noche caía y un poco de temor se acrecentaba sobre sí, un hombre apareció en medio de la carretera caminando en dirección a la metrópolis como él. Un hombre que cambiaría su vida y lo condenaria a un futuro que no podría evitar.
— ¡Eh hola! ¿Vas a la metrópolis también? —dijo el hombre que se había parado a esperarlo cuando descubrió que él iba detrás.
— Hola, sí... Pero más que ir allí, voy a hacer mis sueños realidad ¿Usted también va a la metrópolis? —Respondió el parándose a su lado siendo capaz de percibir todo en el menos su rostro, pero había algo en el que le hacia sentir que aquello era algo sin relevancia.
— ¡Oh si! Voy a la metrópolis justo a eso también, ¿le molestaría si vamos juntos?
— Oh no claro que no, justo iba a hacerle la misma pregunta. Bueno no perdamos tiempo y vamos.
Él siempre había sido muy intuitivo, capaz de percibir cada pro y cada contra sobre sus decisiones lo cual le había llevado a tomar decisiones casi perfectas sobre su vida. Más allí al lado de ese hombre, su conciencia le gritaba y le pedía que se alejara, pero el no escucharía.
Y no lo culpo, con un hechizo como aquel yo tampoco podría.
— Jch.Lion - Pequeñas historias (I)











