Tener sus joyas le trae el recuerdo de Cartagena a mi esposa, sus playas, sus islas, el mar, la ciudad vieja, su museo de la esmeralda, sino nos trae al recuerdo algo mas importante, el recuerdo de la gente, esa gente que nos ha atendido como reyes, que nos ha guiado, nos ha invitado a su mesa, nos ha divertido y nos ha enseñado. Cuando fuimos recibidos en su museo, fuimos de visita casi al cierre del dia, nos atendieron igual, como si recién abrieran, con mucha capacidad nos enseñaron todo sobre la esmeralda desde su cautiverio en las rocas hasta su brillantez en las manos de los artistas que las tallan y engarzan, con sabiduría y buena atención nos hicieron recorrer las replicas de las minas, los talleres y la exposición y ventas y nos fuimos poco después del cierre del establecimiento Salimos felices por la atención que tuvimos y la bonomia con que nos trataron, nos habíamos jurado al viajar no comprar nada, somos jubilados (pensionados) y ya el viaje era mucho gasto, pero el dia anterior a nuestra vuelta decidimos que no podíamos irnos sin una esmeralda en bruto y así lo hicimos, fieles a quienes tan bien nos trataron, una señorita que había trabajado acá en Argentina, que tenia un perrito argentino, y nos llevamos una esmeralda como recuerdo de nuestra amada Latinoamérica, de nuestra querida Colombia, de su esmeralda mas fina y a la vez tan ancestral CARTAGENA. Gracias por todo, gracias por recordarme aquellos hermosos días y espero que si algún día pasan por Buenos Aires, se comuniquen conmigo. Hasta mas vernos. Abrazo-
Roberto y Graciela Argentina










