de todas las ocasiones que la idea de visitarlo había vagado por su cabeza, ninguna se había asemejado a las condiciones bajo las cuales sus adoloridos nudillos chocaban contra la madera, no era su intención incordiar, pero bien sabía que de presentarse así en cualquier centro médico; su madre y esposo no tardarían en aparecer, causando las mayores de las escenas. — doctorcito, te perdiste de un gran espectáculo. — bromeó en cuanto la puerta de abrió, necesitando de sobre esfuerzo para no quejarse por su pobre intento de sonrisa, dígitos diestros aferrándose al marco de la puerta, cada parte de su anatomía se sentía ardiendo y palpitaba. definitivamente había sido una mala noche, siempre que las buenas rachas llegaban, se olvidaba completo de cómo podía llegar a doler todo. — ¿me veo tan bonito como me siento? — @kattegvat