Al chico de la fiesta pasada:
Tenemos muchas cosas pendientes por hacer,
desde quitarnos los miedos
hasta ahogar temporalmente
ese dolor que insiste en querer permanecer.
Habíamos quedado en arrancarnos los recuerdos
en cada encuentro planeado,
aún sabiendo que era una solución no definitiva
de dejar ir ese sentimiento que nos mataba poco a poco.
Puede que no nos veamos con frecuencia
en esas noches melancólicas
que nos obligan a buscar otros cuerpos
que ayuden a juntar los pedazos rotos del alma.
O tal vez nos llenemos de secretos
esos minutos antes del amanecer
que nos incitan a dejar escapar la verdad
como si estuviéramos con nosotros mismos.
Aún no sé qué va a ser de nosotros,
ni de los besos incompletos
que no se pudieron concluir
sólo por beber una copa más.
No estoy segura si sea algo bueno o malo,
sólo sé que el estar contigo
me ayuda a llenar ese vacío en el pecho
y me hace olvidar que alguna vez amé.
Porque, al final,
nos quedarán esos intentos fallidos
de querer ahogar los recuerdos en otra piel
sin necesidad de borrar lo que sentimos hasta enloquecer.