Hace mucho tiempo me di cuenta que era distinta al resto de la gente no sabía exactamente ni como, ni porque sólo lo sabía y vivía con ese sentimiento de fingir algo que no eres y no encontrarte a ti mismo. Luego un día así como si nada, sin que yo lo pidiera sin que yo lo esperara llegó ella y transformo mi mundo, volteo mi cabeza y toco mi corazón. Me costó muchas lagrimas aceptar lo que para mí era una realidad. Las lagrimas no eran por el sentimiento porque para mi amarla de la forma que aún lo hago fue lo más natural del mundo, por fin me sentía yo misma, por fin sentía un lugar a donde pertenecer, las lagrimas fueron por lo que eso significa en el ámbito donde según pertenecía, eran por lo que sabía a que me enfrentaría. Crecí en una familia cristiana, donde la homosexualidad se ve como una degradación del ser humano, como un pase directo al infierno, como algo por lo que hay que orar para que cambie, por que es antinatural para Dios y bíblicamente incorrecto.
Pero para mí, para mi corazón, amarla a ella, amar a una persona de mi mismo género, de mi misma fisonomía, para mi eso es lo natural y no lo es el ser complementada por un hombre.. para mi lo normal es sentirme plena, sentirme feliz junto a alguien de mi mismo sexo. Sé que será difícil que mis 3 amados seres entiendan que para mí esa es y será la felicidad, llevo un tiempo sabiéndolo y aún no encuentro el valor para enfrentarlos. Trabajo en ello y sé que algún día lo lograré aunque no estoy segura de que lo entiendan.
Mientras tanto aún hay días que lloro al ser llamada una aberración de Dios, por mis 3 personas amadas…
Pero no imagino ni un día de mi vida sin la posibilidad de amarla a ella, de sentirla entre mis brazos, de besarla porque para mi esa es la gloria, eso es la felicidad de mi corazón.