Cuéntanos + Freya. (Quería hacer lo mismo).
Freya. Freya. Freya. Ah, esa Freya. Sí, su mente le mostró el rostro de una chica rubia, y de inmediato los recuerdos del fuego y el humo se hicieron presentes. Claro, era aquella chica a la que había salvado hacía un tiempo. Vaya suerte la suya, pues era el que estaba más próximo a la mujer. Sinceramente, si aquel día nadie más hubiese estado presente, Sven no habría movido un dedo para ayudarla, probablemente tan sólo habría observado la escena con una sonrisa asegurada en su rostro. Pero dado que más gente presenciaba lo ocurrido, no le quedó de otra que darle una mano. Dios, se veía tan patética tirada en el suelo, llena de sucio y probablemente con los pulmones invadidos de humo… Unos minutos más y, bueno, la historia habría sido otra. “Ah, claro. Freya Wiegang, ¿no? La ayudé una vez cuando estaba en apuros. No fue nada, en realidad, lo habría hecho por cualquiera.” Vaya mentiroso. Se encogió de hombros, curvando sus labios ligeramente. “Espero que esté mucho mejor desde lo ocurrido.”















