Un joven prÃncipe se encontraba en la entrada del jardÃn trasero con una botella de un whisky cuya su procedencia no lo distinguÃa, para el danés aquella era una de las pocas veces que necesitaba escapar de la voz en su cabeza que curiosamente era la misma de su padre la ultima vez que llegaron a hablar justo antes de salir directamente para Illea, el simple hecho de tener que volver a su paÃs con una mujer rodeando su brazo, le causaba pánico el compromiso no era algo que le gustara mucho, la verdad era algo a lo que siempre le estaba huyendo, una cosa muy distinta era su compromiso con su paÃs a tener un compromiso con una mujer, casarse, tener hijos, no se sentÃa preparado para ello. Alzando la botella a sus labios donde bebió un largo sorbo, dejando esta casi a la mitad de su contenido -- Se te acaba el tiempo Magnus, ya es hora que crezcas -- Se dijo asà mismo, sin saber que alguien a sus espalda le escuchaba atentamente, al escuchar uno que otro paso ligeramente giro su cabeza observando solo la silueta -- ¿Se te ofrece algo? o ¿Estas muy cómodo escuchando a un loco prÃncipe hablando solo? -- Preguntó con cierta hostilidad en cada palabra.Â















