Y como no, un día más la castaña había decidido escaparse de la plaza central del campamento, donde todos los pequeños monstruos habitaban para desaparecer por la espesa flora de las profundidades del bosque. Justo había pasado frente a las cabañas donde tendrían que dormir hasta que volvieran a Bedford, deseosa de regresar a aquella escuela. Pues aunque pareciera una broma de mal gusto, Brittany se veía en la obligación de compartir habitación junto a Brandon. Ciertamente, la mujer no se veía en la incapacidad de permanecer con él un par de noches ( además que entonces solo estarían durmiendo ) además, él en ningún momento había hecho nada malo, sino que era ella quien tenía la culpa por haber soltado aquello tan de repente. Igualmente, su “ hermano ” debía enterarse tarde o temprano de aquello. Continuó su camino, observando a su paso todo lo que le rodeaba, alerta por si algún crío se le acercaba y quedaba retractada de su delito. En ese proceso pudo observar que ya era tarde. Así decidió agarrar su móvil que se encontraba en el bolsillo trasero de su pantalón y mirar la hora, desbloqueando el móvil con el patrón que este pedía. 20:38. De aquella manera, la joven aprovechó para enviarle un mensaje a Alaska “ ¿ vienes ? no me apetece aguantar a más críos por hoy...”. Volvió a guardar su celular y prosiguió con su camino, andando con sigilo hasta el inicio de la senda que coloreado en rojo y blanco un cartel poseía, el cual anunciaba la entrada al pasaje. Paseó por esta, observando las flores del alrededor le miraban asombradas. Mira si tanto sentían aquello que las rosadas plantas se abrían y dejaban el capullo detrás. Se encontraba tan perdida en su mundo que hasta sus pasos eran incontrolados. Así, su marcha continuó hasta llegar a una explanada. O más que ello, el lago. Había estado antes allí junto a West y la joven a quien había texteado. Obviamente, no era su idea llegar allí, sino al lugar donde se había escondido casi todo el día anterior. Suspiró, mirando a su alrededor a punto de dar la vuelta y llegar a su escondrijo cuando divisó una figura humana al otro lado del gran charco. Entonces, tomó aire y lo soltó en un lento resoplido. No sabía si se alegraba, se entristecía o se preocupaba de verle de nuevo. Igualmente, y guiada por su propio subconsciente, comenzó a rodear la laguna para acabar al lado del hombre. Tomó aire, algo preocupada por si la conversación que iban a comenzar tenía que ver con Rhea, que era, con completa sinceridad; lo más probable — Hola, Gerhard —. Saludó, dirigiendo su mirada hacia arriba, colocando sus orbes por primera vez en semanas sobre las ajenas. ( @seekxnxdestroy )