Encerrados en nosotros mismos, siempre buscando el abismo perfecto para lanzarnos. Aun no entiendo porque es tan difícil abrazarnos, mirarnos al espejo y reconocernos, ver en nuestra alma, carne y huesos lo bueno que tenemos. Hablamos de relaciones toxicas ajenas y propias con otra persona pero nos cuesta ver y aceptar nuestra lucha interna, cuando nuestro alter ego aumenta las inseguridades, traumas y odiamos hasta lo mas mínimo que nos conforma. Nadie afuera de nuestro caparazón va a repararnos el corazón, porque cada ser tiene su propio infierno dentro y día a día encuentra razones distintas para lidiar con ello, como controla sus demonios o los demonios ganan la batalla y obtiene controlar su cuerpo. Por ese motivo busco la luz y la tranquilidad navegando dentro de mi persona hasta encontrar la llave que abra la habitación del amor propio y encarcelar por fin al auto sabotaje y el desprecio. Poder verme como realmente soy, querer lo que armoniza mi sangre y mente, los errores que he cometido; el pasado que me ha dolido pero de no soltarlo estaría lesionando a mis propios sueños. Las canciones que me describen mejor que yo, los desiertos donde he caminado, la gente que he odiado y amado, los círculos insanos donde he rondado y aun suelo frecuentar cuando me apago. Reconocer lo bueno y lo malo, entender que la felicidad comienza en mi y no en otro ser humano, perdonarme por hacer de arma cortante en mis propias ideas y generar una buena relación con mi yo donde pueda tomarme un vino aunque todo se derrumbe a mi alrededor. Ser el uno en un millón que todos somos, ayudarme cuando se vayan y no quede nadie en el salón, porque aunque existan lugares dentro que solo puede tocar otro quiero aprender a conocerme antes de que me dañen cuando me enfrente a este mundo desgastado y loco.
Jenniffer Herlaut











