Si leyendo el anterior artículo sobre Kirguistán se te ha despertado el gusanillo y le quieres dar una oportunidad a este país, ¡te cuento algunas cosas que te servirán antes de ir hacia allí y cuál fue mi itinerario durante 15 días por si necesitas inspiración!
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MONEDA: SOM (1 EUR = 80.69 SOM)
VISA: España no necesita visado para una estancia de hasta 60 días
VACUNAS: Hepatitis A y B, Fiebre Amarilla (si vienes de un país de riesgo), Fiebre tifoidea
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Como persona viajando sola, Kirguistán es un país que presenta de primeras un gran inconveniente: el idioma. A excepción de en Biskek, la capital, donde sí que es más sencillo encontrar a alguien que chapurree inglés, en los pueblos la cosa se complica, mucho. Quitando las agencias dedicadas al turismo, como CBT (la cual no recomiendo para nada, ya que sus precios por norma general son desorbitados) o Shepherd’s Life, la gente no sabe hablarlo. Así que si sabes algo de ruso, se te facilitan las cosas muchísimo, todo el mundo sabe hablar ruso.
Haciendo un paréntesis a la mujer que viaje sola, no tengas ningún miedo, no te pasará nada. Sí que verás que la pregunta recurrente en tu día a día es “¿Dónde está tu marido? ¿Estás casada?” ya que allí es habitual estar casada antes de los 23. Consejo: llevar un anillo en tu dedo anular o una foto de algún amigo tuyo en el móvil pueden facilitarte en algunos momentos según qué situaciones, dando a entender que estás casada.
Por lo general el transporte en Kirguistán es bastante barato, a no ser que quieras coger un taxi, allí la tarifa sube un poco. Para moverse entre ciudades y pueblos, hay marshrutkas que van a todos los lados, son unos “mini-buses” o furgonetas que funcionan como autobuses. Otra opción es un taxi compartido, en muchas ciudades verás gente recaudando pasajeros para su taxi, la tarifa vendría a ser como la de una marshrutka aunque a veces un poco más cara, y le tienes que sumar el tiempo de espera a que el taxi se llene de gente que viaje al mismo sitio que tú o cerca.
Yo personalmente me moví prácticamente siempre a dedo por el país.
Como ha mencionado antes, yo me moví a dedo por el país. El autoestop en Kirguistán me resultó bastante sencillo aunque puede ser complicado, porque aquí todos los coches actúan como taxis. Muchos de ellos recogen a gente en la carretera y les cobran por llevarles a su destino, así que cerciórate antes de subirte de que entiendan que tú no llevas dinero. Sería bastante útil que te aprendieras esta frase, porque como ya has leído, el inglés no es un punto fuerte en el país.
Antes de aceptar el trayecto, dile al conductor “Ajcha jok” o “Som jok” que sería un “no tengo dinero” pero en kirguís.
No siempre paran, pero no me pareció excesivamente difícil encontrar coches dispuestos a recogerme, la mayoría de ellos eran un encanto.
Como mujer, tuve alguna que otra mala experiencia, del tipo que me ofrecieran llevarme a cambio de sexo, pero nada que sobrepasara las palabras, así que tranquila, si estás pensando en hacer autoestop por el país, no te pasará nada. Tú ves con la cabeza fría y, si no te convence, mejor esperar 5 minutos más.
Bajo mi opinión, y repito, es mi opinión, Kirguistán no es el país en el que mejor vas a comer. Además, si eres vegetariano, vegano y/o intolerante a la lactosa no vas a pasarlo muy bien.
Prácticamente todo contiene carne y otros productos de origen animal, como huevos, grasa animal, etc. La cocina kirguisa se basa en carne, pan, productos lácteos y fideos. Y té, té a todas horas.
Como curiosidad, una de las bebidas tradicionales, la cual beben incluso los niños, es el kymyz, una bebida ligeramente alcohólica que se hace con leche de yegua que se deja fermentar.
Si tienes poco tiempo te aconsejaría que te centraras en una zona del país, norte o sur. A pesar de ser pequeño, moverse por allí es bastante lento, las carreteras están en su gran mayoría en pésimo estado y consumes mucho tiempo viajando de un lugar a otro.
A continuación os daré unas pinceladas de lo que yo vi en esos 15 días, en los que me centré en el norte o noreste del país.
La capital, Biskek, no tiene gran cosa a ver. Es la típica ciudad exsoviética, donde cada edificio parece estar gritando a los cuatro vientos su pasado comunista. Bastante gris, calles y avenidas muy anchas y grandes parques, aunque todo muy descuidado. Es curioso de ver el Osh Bazar (al que puedes llegar caminando o bien en marshrutka, la número 214, por 10 SOM).
Cerca de Biskek está la Torre de Burana, el último resquicio de la antigua ciudad de Balasagun. Antiguamente era más alta, pero numerosos terremotos a lo largo de los siglos han dañado su estructura. Cuenta la leyenda, que una bruja advirtió al rey de que su hija moriría al cumplir los 18. Él, buscando proteger a su hija de tal fatal destino, hizo construir la torre donde la encerraría y viviría allí con la única presencia de una sirvienta que le llevaba comida. Un día, una araña venenosa se coló en la comida que le llevaba la muchacha picándole y acabando con su vida cuando la princesa tenía 18 años.
Uno de los lugares que no te puedes perder cerca de la capital es el Parque Nacional de Ala-Archa. Al parque llegas en marshrutka #265 desde el Osh Bazar. Hay varias rutas de senderismo, tanto por las montañas como por el valle siguiendo el río. Yo estuve un día solo e hice la que está justo al inicio del parque la cual llega a una cascada a unos 2800m y si sigues el camino llegas a un refugio de montaña, el Ratsek Hut, a 3300m. Aviso: El parque tiene dos entradas. Las marshrutkas te dejan en la primera, de allí haz autoestop para que te lleven a la segunda. No te resultará difícil para nada y compensa teniendo en cuenta que la entrada interior del parque está a 12km de distancia de la exterior. Yo volví a la ciudad a dedo, pero si prefieres utilizar transporte público ten en cuenta que la última marshrutka pasa a las 17:00.
Parque Nacional de Ala-Archa
Marshrutka #265 al parque
Después de la capital, me dirigí a Kochkor, para iniciar una ruta de 3 días hasta llegar al lago Song-Köl. Para llegar a la ciudad puedes dirigirte en Biskek a la estación oeste de autobuses y allí compartir un taxi (el sistema funciona de la siguiente manera, te montas en el taxi que vaya en tu dirección y esperas a que el taxi se llene con otros pasajeros. No deberían cobrarte más de 250 o 300 SOM). Yo fui a dedo.
Desde allí puedes iniciar el ascenso al lado Song-Köl, a 3016m. Puedes hacerlo por tu cuenta, acordando con un taxista que te lleve al punto de inicio del trek, o bien organizando un tour con una de las agencias presentes, CBT, Sheperd’s Life o Kyrgyz Riders.
La ruta de 3 días, con 2 de ascenso, que te esperan vale totalmente la pena. Este lago alpino es probablemente todo lo que no te imaginas al pensar en un lago de montaña. Se sitúa en medio de una larga explanada de estepa verde, la cual recuerda al típico paisaje mongol. Las orillas del lago están plagadas de campamentos nómadas, con sus yurtas y su ganado. Acabarás sintiendo a burros, caballos y vacas como tus hermanos y no lograrás sentirte más lleno con la paz y la tranquilidad que allí se respira. Por si estos paisajes diurnos no fueran suficiente, por la noche te espera la guinda del pastel. Si el cielo está despejado y toleras bien el frío, estírate en la hierba y contempla lo que se abre encima de tu cabeza. El cielo más estrellado que hayas podido imaginar, un lienzo negro salpicado por millones de gotas de pintura blanca, cruzado en diagonal por una nebulosa irregular de luz, la Vía Láctea.
Aviso: No te olvides una linterna. Las tiendas no disponen de lavabo. El “cuarto de baño” es una caseta con un hoyo en el suelo a unos 30m del campamento. Si no tienes luz, por la noche, no es tarea fácil.
La orilla sur del lago Issyk-Köl la guarda la cordillera montañosa del Terskey Ala-Too. Llegando a la ciudad de Bokonboeva puedes acceder a ellas. Puedes hacer ruta de senderismo o bien hacer rutas en caballo, yo combiné las dos. Conocí a Kuba, un local que tenía caballo samigo de una mujer que me alojó en su casa, y arreglé el precio con él para tener un caballo durante 3 días (el alquiler de un caballo no debería costarte más de 700 SOM por día, guía a parte).
Grandes praderas de hierba verde están protegidas por picos nevados, muchos de ellos, o la mayoría, superando los 4000m de altura. Entre ellas se esconden ríos, riachuelos y muchos lagos. Para todo amante de la montaña, será un placer pasar allí unos días.
Karakol es la ciudad más importante del este del lago Issyk-Kul, el que recordamos que es el segundo lago más grande del mundo después del Titicaca. Es una ciudad que ofrece mil y una posibilidades y atracciones turísticas, y la que fue mi favorita de todo el viaje, el lago Ala-Köl.
No me gusta dar órdenes, pero tienes que ir allí. Especialmente si eres un amante de la naturaleza y la montaña, ése es tu lugar.
Para llegar al lago se necesitan normalmente 2 días (se puede hacer en menos, pero la gente suele hacerlo en 2, especialmente si no vas con prisas y quieres disfrutar del paisaje), y después añade 2 más para bajar.
De Karakol, en taxi compartido, llegas al Parque Nacional de Karakol, donde vuelves a reafirmar el porqué del apodo de “Suiza de Asia Central”, y allí sigues el río. A orillas del mismo se encuentra el Campo 1, pero subiendo un par de horas más llegas al Campo 2, a unos 3000m de altitud. Fue allí donde dormimos la primera noche.
Campo 2 y vistas. Detrás de esa cima nos espera el lago Ala-Köl.
El segundo día, pasas el paso justo al lado de la cima de la imagen y llegas al lago. Un agua azul turquesa que no necesita filtros te está esperando, el lago más bonito que a día de hoy he visto y, sin duda, mi lugar favorito de Kirguistán.
A orillas del lago, que está a unos 3600m, hay un campamento donde puedes alquilar tiendas o poner las tuyas propias. Al mando de él una preciosa y amabilísima pareja que te harán sentir como en casa. Como consejo os doy que si tenéis tiempo paséis la noche allí pues el cielo es espectacular por la noche, y por la mañana el agua actúa de espejo y todas las montañas se reflejan en él y es un espectáculo precioso. Ojalá amaneciera así cada día.
El 3r día salvas los últimos metros de ascenso llegando al paso, a unos 4000m, desde donde tienes una panorámica increíble del lago.
De allí es todo bajada por extensas praderas de hierba verde hasta llegar a Altyn Arashan, donde hay un campamento que dispone de “aguas termales” por las que tienes que pagar. Si no te importa caminar un poco más, a unos 20 minutos tienes unas gratis.
De allí hasta el final del parque te quedan unos 18km desde donde puedes coger una marshrutka o un taxi de vuelta a la ciudad.
Cerca de Karakol tienes los “Seven Bulls” o Jeti-Ögüz Canyon unas formaciones de roca rojiza que se elevan delante de ti donde la erosión ha esculpido 7 montículos (de ahí su nombre) dignos de admirar y disfrutar.
Si te gustan los cañones, tampoco muy lejos de la ciudad, a mitad de la ruta sur del lago Issyk-Kul, tienes el Fairy Tale Canyon, donde puedes pasar el día perdiéndote entre esos laberintos rojos.
Espero que esta pincelada de todas las maravillas que viví en Kirguistán os haya ayudado a decidiros a conocer este país que tiene tantísimo que ofrecer. Como habéis podido comprobar, es el paraíso del amante a la naturaleza. Hacía mucho tiempo que no veía un lugar que conservara aún tantos kilómetros de naturaleza “virgen”, sin edificaciones, sin contaminación, sin masificaciones. En definitiva, una delicia.
¡No te lo pienses más, Kirguistán te está esperando con los brazos abiertos!