S u r p r i s e
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Una sola luz tenue permanecía prendida en los establos. No era la primera vez que, justo el último cubiculo donde se almacenaba la paja, la luz permanecía encendida hasta a altas horas de la noche.
Sonidos agitados y gemidos podían escucharse dentro del mismo lugar, donde un par de jóvenes habían tomado como sitio preferido para pasar el rato juntos.
No es como si tuvieran muchas opciones, debían establecer una hora segura en la que estuvieran solos, en un lugar donde nadie buscaría a alguien como el rubio y donde los padres del castaño ni si quiera sabían de su existencia.
Las manos de Killian se aferraban fuertemente a los costados del rubio. Sabía que no era el lugar mas cómodo del mundo para sus aventuras fugaces pero era lo único que podían tener por el momento y por lo tanto trataría de hacer pasar a Craig los mejores momentos en ese sitio.
La paja estaba regada por todos lados, fibras perdiéndose entre los cabellos de ambos y las ropas que estaban regadas alrededor.
Ambos permanecían tan centrados y ocupados en sí mismos, manteniendo un ritmo agitado y apurado en sus movimientos.
Killian aprovechaba a dejar las marcas usuales en la piel pálida de Craig, quién sabe hasta cuando podrían repetir ese momento pero sabía que debía aprovechar al máximo cada minuto que tuviesen juntos.
-- Hmmn... Craig.... -- Murmuraba contra la piel ajena, siempre antes de depositar besos y mordidas en él.















