Un día sólo debes estudiar, viviendo en una realidad tan cerrada como un cuarto de cuatro paredes y al día siguiente eres adulta, debes buscar trabajo, además de despertar a una realidad cruenta, de un sólo golpe. Nadie te prepara para ello, no son materias que se impartan en la educación formal, pero de todas formas, son parte de la vida. Una vez que decidí entrar a la universidad, mis padres me otorgaron un fondo que habían reunido para mis estudios universitarios, por desgracia, sólo me sirvió para pagar el primer mes de arriendo y llenar la alacena con algunos víveres. Todavía no podía creer cuanto había cambiado mi vida, y lo ilusa que había sido durante tanto tiempo.
Absolutamente todos estos prejuicios se habían desmoronado en mi interior, pero no por voluntad propia, sino por las lecciones de vida que cada día me sabotearon sin ofrecer tregua. Actualmente llevaba unos años trabajando en el mismo lugar, aun no pude entrar a la universidad y finalmente, pero no menos importante, una bailarina cuestionaba mi orientación sexual, casi a diario. Por alguna razón verla en escena hacía que mi piel se erizara, incluso en momentos podía sentirla cerca, como si estuviera destinando su performance a mi persona, desatando la pasión sentida. Por supuesto que, nada de esto podía ser duradero, o por lo menos eso es lo que más deseaba en estos momentos.
-Bien, hoy abrimos desde temprano, así es que no más alcohol para ti. - mencioné sin consideración alguna, a la mujer sentada al otro lado de la barra. -Ni siquiera debería permitirte usar los espacios para los clientes, ahora que lo pienso. - agregué, al tiempo que bebí el contenido del vaso. Su presencia incluso desbordaba mi timidez, pero por alguna razón, la alejaba cada que tenía oportunidad.
--------------------------------------------> @myxcriminal