Si tuviera que hacer una lista de las peores cosas que le habían pasado en la semana, definitivamente sería descubrir que el hombre guapo con el que había tenido una medio-cita vivía en su mismo edificio. Y aún más catastrófico: su departamento estaba ubicado justo por encima del suyo.
Por suerte, sólo ella era consciente de dicho detalle, así que las pocas veces que había creído divisarlo caminando hacia donde ella se encontraba, Gina había logrado escaparse con éxito.
Hoy, sin embargo, parecía que no tendría la misma suerte, pues no logró marcar el botón de bajada a tiempo y el ascensor empezó a subir. Cuando las puertas se abrieron de nuevo, Jaehak apareció. Todo había ocurrido tan rápido, que apenas tuvo tiempo de cubrirse con el libro que llevaba, como si justo empezara a ponerse a leer. En todo caso, ¿a qué tanto le temía? ¡Lo más probable es que ni siquiera la recordara!







