Leer las palabras que se escriben al mover los labios. Oír un escrito tatuado en papel. Soñar la realidad y vivir un sueño. Ser feliz llorando. Creación de nuevos vicios. Sobriedad de daños pasados. Una sutura en cicatriz. Tributo interminable de dolor humano que reembolsa segundos de alegría. Cuerpos inherentes con materia gris de laberintos de tiempo. Lectores de libros atípicos y escritores de novelas de misterio. Íntimos amantes que le hurtan el tiempo a la muerte. Colisión de galaxias a velocidad de trescientos kilómetros por segundo hacen estallar el corazón. Belleza en una sonrisa. Disparidad de realidades. Una conexión bífida de dolor propagándose por las venas, en rojo, en fuego, en fuego rojo. Fluidos del cuerpo resultantes por besos y caricias. El nirvana, una mirada. La tristeza, la distancia. La inmensidad, un titubeo.¡Oh, amada, aproxímate en lo más íntimo a mis labios e invádeme como el desborde de las letras que ubicamos sobre las esquinas de las hojas de libreta cuando no encontramos más espacio.