Mi cucaracha es grande, su tono de piel es bronceado con líneas naranja simétricas que como venas le atraviesan todo el cuerpo, un cuerpo grande, ya dije que es grande, todos me dicen que yo soy muuucho más grande pero lo cierto es que a mí me parece que ella es grande.
Mi cucaracha es rasta, su corte de pelo consiste en dos dreadlocks tipo antena, incluso más largas que sus piernas. De vez en cuando se las afeita, lo sé porque un par de veces le he abierto accidentalmente la puerta del baño y sé que le gusta usar Venus de Gillette. Creo que se afeita las piernas porque en las noches le gusta coquetearle a mi novio en su escritorio, no me dan celos, la verdad es que a él no le importa mucho que ella intente llamar su atención, la mira con indiferencia y le dice cortésmente shuuu shuuu que se reúna con sus amigas cucarachas. A veces salen de parranda, tienen toda una ecoaldea innovadora sostenible en la selva del lado.
Mi cucaracha tiene los ojos tan grandes que cada vez que me la encuentro su mirada ilumina toda la estancia. En días así la tomo suavemente con mis manos, le acaricio el lomo, le sopló las antenitas y me la paso de brazo a brazo para jugar un poco. Lo que más le gusta es jugar escondidijo en mi pelo, después de un rato nos abrazamos y ella echa a correr en libertad.
En realidad lo que pasa es que me dan asco, miedo y mucho horror esos terribles engendros. Mi amiga S me dice que son parte de la naturaleza y que matarlas es alterar el perfecto equilibrio del universo porque ellas cumplen una función en el mundo. (wtf?) A mí me parece que son demasiadas y que no estaría mal enseñarles un poquito de control de natalidad, hay que educar con el ejemplo. A veces hago mantras: “por favor que hoy no vea cucarachas y paz mundial” voy a alcanzar la iluminación el día en que logre pensar como S.
Sé que mi fobia empezó de pequeña porque cuando veía una mi mamá gritaba y nos encerrábamos en el cuarto hasta que alguno de mis hermanos la mataba.... eso no ha cambiado mucho, pero soy consciente de que es un miedo heredado. Aun así me siguen paralizando, me pongo pálida, histérica, insoportable y tiemblo.
Lo he intentado casi todo: yahoorespuestas, libros de bilogía, pedir otros puntos de vista, observarlas de lejos, Wikipedia para conocerlas mejor, hablarles cariñosamente antes de matarlas y actos psicomágicos de Jodorowsky. También he llegado a imaginarme atada en una caja llena de ellas, concursando por millones de dolarés al vencer mi miedo y no sé si sería capaz... pero no me rendiré.
Ya no quiero cargar con este equipaje señor miedo, es usted representando en el tamaño ínfimo de una cucaracha. El miedo según dicen es un deseo reprimido, trato de decifrar si una cucaracha podría ser una metáfora de un deseo reprimido, pienso en Gregorio Samsa y definitivamente no encaja ni en mis más bajos instintos o bizarras fantansías.
Mis mayores actos de valentía consisten en llamar a Fumigax S.A (pero la solución es temporal, vivo en zona rural) o en asfixiarlas en un lago de producto químico irrespirable y ver su melena ondulando en Raidmax mientras agitan sus patas de cara al cielo.
La situación a veces empeora, cuando por ejemplo descubro que no sólo hay una clase de cucaracha, las he visto nadar, las he visto blancas, voladoras, costeñas, europeas, y recientemente… las vi saltar. Cuando estoy muy sensible y sola me pongo paranoica y veo sombras correr del patio al baño, pego un berrido y voy flotando por mi tarro dorado de Raid sin poner los pies en el suelo, porque ni pensar en el crujido al pisarlas puaaaaaaaaaaaaaaaaaj. Adiós cuca, adiós, espero que todos tus actos bondadosos en vida te permitan reencarnar en un mejor ser.