Error.
Conforme crecemos, la duda del origen va matando incógnitas. Desde el temor, la esencia del génesis se hace cuerpo. Entonces, nos preguntamos ¿cómo es que se enlaza una sexualidad interdicta, con un cuerpo de carne que no entiendo, pero deseo?. Parecería que en medio existe un vacío, que solo se escenifica como un error.
Desde Kant, el error se comprende como aquello que surge de la lucha entre la sensibilidad y la razón. Si esta última nos gobernara, no existiría el error, pero eso implicaría estar condenados a no sentir. Entonces lo imagino como un espacio entre lo simbólico y lo real, en donde el desencuentro nos habilita un lugar para encontrarnos. Allí, en el fondo del pozo compuesto por dos inmensas paredes, me pertenezco, me brindo un rincón para acurrucarme. ¿Acaso el error es un llamado al ser?.
-Hey, Tú, niño acurrucado en el rincón aislado entre dos paredes. Mirá que podés caminar un poquito más allá. -Despertáte, tené que mirar(te).
Pero aturdido y asustado, el niño puede pasar vidas pensando lo que es ser un error, porque la ropa de ambos bandos le queda grande, nunca a medida. Triste, quizá en una de ellas, vidas aquellas, pueda hacer de una expresión falsa, una oración con sentido. Uno que quizá nadie más puede entender.