Final diferente: Capítulo XVI
Al darse cuenta Aureliano Segundo de que ya no quedaba nada y que Petra Cotes iba a rifar la última mula que les quedaba, salió de la casa admirar el paisaje destruido que había dejado la lluvia. Caminó en los alrededores de su casa y en un lugar lodoso, lleno de tierra, logro ver que se asomaba un pedazo de tela. Comenzó a cavar para sacarlo. Mientras más cavaba, notó que se trataba de un costal de tela y en cuanto logro sacarlo por completo, se fijó en el interior mirando las monedas de oro que Úrsula había escondido por durante tantos años. Ella lo había escondido en el único lugar que Aureliano Segundo no lo buscaría, su propia casa.










