Esto no es canon, ni siquiera está escrito en algún lado dentro del mundo. Solo es un escenario que quería explorar con mi personaje de Dnd y mi NPC favorito, cronológicamente se encuentra en un punto después de la siguiente carta. Sin nada más que agregar, un saludo al Nadie y a la racita del Clan del Cosmos que la sigue cotorreando, una disculpa si ooc para Fawn, esto solo es un Fawnfic, no es canon, los tqm.
—¿Entonces nos juntamos y cada quien estudia por su lado pero en el mismo espacio?—
La semidragona asintió con la cabeza.
—Así todavía podemos vernos pero ninguno se atrasará con sus pendientes.—
Explicó, esbozando una sonrisita de afiliados dientes aperlados, el alto elfo solo se quedó en silencio unos segundos como si lo pensara y asintió con la cabeza a la par que se encogía de hombros para concederle la razón a Nesseth. La cantidad de trabajo de ambos había sido impedimento para salir propiamente a una cita desde el circo y quedarse por una noche a estudiar y hacer las asignaturas de las clases de cada uno parecía una linda excusa para pasar tiempo juntos y pasar "tiempo de calidad" juntos si sobraba algo de tiempo o llegaban al punto en que ninguno pudiera seguir leyendo otra palabra más.
El lugar fue claro, en contraste con la habitación que Ness y Leona compartían, ser el Archidruida le traía el beneficio a Fawn de tener un poco más de espacio para sí mismo no compartiendo dormitorio. Aunque al ser usado más como un estudio o un lugar para retirarse del espacio del mismo árbol de los druidas y poder meditar o estudiar, la cama estaba llena de papeles y cachivaches que tuvieron que ser movidos para encontrar un espacio donde Nesseth pudiera sentarse o recostarse a estudiar mientras él se quedaba con el escritorio.
La habitación olía a la niebla que rodeaba los alrededores del árbol de los druidas aunque algo más concentrado, era evidente que habían abierto la pequeña ventana para que llegara algo de aire fresco y luz para las plantas que ahí crecían a sus anchas, pero aún así era como si el aroma simplemente se hubiera quedado impregnado en las paredes amaderadas y las cosas, dejando el vago fantasma de aquella niebla que normalmente inundaba el lugar durante las sesiones de relajación del elfo.
La semidragona se recostó sobre la cama y comenzó con su trabajo, empezando la lectura de un capítulo sobre el uso de la alquimia para hacer pociones que cambian al individuo de tamaño, mientras estaba boca abajo con los pies levantados en el aire y su cabeza en la dirección del elfo que ya le daba la espalda para también comenzar su trabajo.
Al cabo de unas horas, la implacable determinación de terminar sus tareas empezó a verse erosionada por la tediosidad de estas últimas al menos para la semidragona, cuya paciencia no había tenido 300 años de ventaja para ser entrenada como la del Archidruida y su mente comenzó a divagar, empezó a hacerse de ideas que le incitaban a hacer el mal, y con una pequeña curvatura en su rostro tomó un pedazo del pergamino que tenía en la mano, lo arrancó y lo hizo bolita para aventarlo al cuello de la camisa de Fawn. Él se giró extrañado al sentir el impacto del minúsculo proyectil contra la piel de su cuello y Nesseth simplemente hizo como si siguiera estudiando, fingiendo demencia a pesar de que los dos eran las únicas personas en la habitación. El elfo se giró para seguir con su tarea, y el evento se repitió, con la semidragona fingiendo total inocencia mientras pasaba una página de su libro.
El elfo volvió a girarse para seguir con su trabajó, y aquel evento se repitió solo que cambiando el tiempo de respuesta del Archidruida para girarse un segundo antes y atrapar a la dragona con las manos en la masa.
Dijo levantándose de la silla como si hubiera estado esperando una minima razón para hacerlo y lanzándose contra ella atravesando la habitación, atrapando sus muñecas, empezando un forcejeo juguetón que la dragona acabó por ceder a pesar de tener más fuerza que él, sin haber notado que una serie de enredaderas de la pared habían empezado a deslizarse hacia ella, aprisionándola contra el colchón al enredarse en sus muñecas y tobillos.
La semidragona rió carcajadas mientras intentaba liberarse de su agarre en vano y el Archidruida comenzaba a atacarle, habiéndose subido encima suyo para llenarle el rostro de besos, ataque que al final terminó con ellos dos besándose en los labios por un buen rato, compartiendo un momento para los dos solos después de bastante tiempo, casi como aquella vez en que se habían escapado de la fiesta para conocerse mejor.
Con una pequeña diferencia, a medida que el druida intentaba hacer avances era interrumpidos de vez en cuando por un largo bostezo de la semidragona que necesitaba separarse unos segundos para dejarlo salir, demostrando en ello su cansancio ante la falta de sueño que había sufrido los últimos días, principalmente al tener un horario tan ocupado entre el Grugby, los disparates en los que terminaba metida al acompañar a sus amigos a realizar tareas simples y la escuela, era verdad que tenía varios días con limitadas horas de sueño y en ese preciso momento sentía que morfeo le llamaba a gritos.
Intentó reanudar el beso, incorporándose en la cama para ayudarle a levantar su camiseta a pesar de estar restringida por las lianas pero se encontró con que el druida se apartó.
—Probablemente deberías descansar. ¿Hace cuanto no duermes una noche completa?—
Le preguntó inquistoriamente, su voz baja y rasposa cargada de algo que bien podría sentirse como preocupación.
—¿Cuándo fué el mercado nocturno?—
Preguntó intentando dar con la fecha de la última noche que había dormido tranquila y completa. Pero esto solo despertó preocupación en el druida.
Las lianas comenzaron a retirarse mientras el druida se sentaba en la cama, apartándose de Nesseth y liberandola de su agarre.
—Pero estábamos... Íbamos a...
Protestó antes de enfurruñarse.
—Íbamos a terminar pendientes. ¿Recuerdas?—
—Necesitas dormir para poder seguir después. Así te concentras mejor. O eso he escuchado, no lo sé, los elfos no duermen.—
La dragona resopló con resignación.
—Bien, pero tú te acuestas conmigo. Hay espacio para los dos aquí y me gustaría descansar contigo.—
El elfo se quedó en silencio como si lo pensara por un momento.
Le concedió mientras se recostaba junto a ella, presionando ambos cuerpos juntos y atrayendola para que ninguno de cayera de la cama. Al cabo de un rato, la suave respiración de la semidragona se convirtió en un ligero ronquido.
El druida solo se quedó ahí recostado, observando las facciones ajenas mientras sonreía levemente. Estudió el rostro de su compañera de cama en ese momento, si bien era bueno para notar detalles en la gente desde antes de acercarse a ellos, aún el rostro ajeno le parecía particularmente interesante, con una expresión serena y completamente relajada al encontrarse entre sueños, podría contemplarle por horas. Nunca había notado que cuando a sus escamas las golpea la luz de cierta forma brillan de un tono tornasol rosado, o que sus fosas nasales aletean ligeramente al exhalar o como sus pestañas son tan largas y frondosas. O incluso aquella cicatriz, que atraviesa su mejilla e intenta cubrir con maquillaje sin demasiado éxito, se fijó en ella unos segundos, tragó saliva mientras los estresantes recuerdos de aquel día inundaban su mente.
Pero más que por la mortificación de que su pasado promiscuo se hubiera expuesto, había estado pensando en como la derribaron en la arena durante el duelo. Fué tan rápido como pasó de dominar la arena, como si hubiera entrenado para pelear toda su vida, a caer al suelo inconsciente. Una presión se hizo presente en su pecho al pensar en aquello. Sensación que solo se intensificó al imaginar las cicatrices debajo de su ropa, aún no las había visto pero sabía que estaban ahí.
Una en su hombro izquierdo y otra en su costado a la altura de sus últimas costillas falsas, esta última despertaba sentimientos complejos en el elfo. Todavía podía imaginar la mano de Malliw en aquel lugar y aquello le ponía incómodo.
Colocó su brazo alrededor del cuerpo dormido a su lado, como si al tocarla pudiera limpiar el tacto ajeno de ella. Apretó solo un poco y la trajo más hacia sí para envolverla con su cuerpo.
Le miró dormir por horas, estudiando y memorizando sus facciones antes de decidir intentar meditar un poco para recuperar energía. Cerró los ojos para concentrarse, aún disfrutando del calor ajeno cuando la sintió removerse inquieta aún entre sueños. Lo que empezó como pequeños murmullos y espasmos pronto se torno en la semidragona, sentándose en la cama y jadeando mientras sus ojos llenos de lágrimas se abrían al ella sentarse en la cama, sobresaltando al elfo que dió un pequeño brinco al sentir el subito movimiento, abriendo los ojos solo para encontrar a Nesseth sentada en la cama y respirando con dificultad mientras sollozaba.
Preguntó incorporándose solo para no recibir repuesta más que un par sollozos e hipos que venían de la semidragona. Ante esto el druida solo atinó a abrazarla y pasarle la mano entre las plumas de su crin mientras enterraba su rostro en su pecho.
—Hey, está bien, solo fué un mal sueño—
Intento consolarle mientras la semidragona seguía llorando, avergonzada por la exhibición de la razón por la que no había estado durmiendo bien.
—Yo... Lo siento, llevo varias semanas así, me pasa algunas noches y no puedo volver a dormir.—
Explicó la semidragona una vez estuvo más tranquila.
—No te disculpes, está bien, estás conmigo, lo que sea que pase, no te preocupes, solo fueron sueños.—
Un nudo se acrecentó en la garganta de la semidragona.
—Yo... Hecho cosas malas Fawn, he lastimado a mucha gente y no sé si alguna vez podré perdonàrmelo.—
Dijo sin dar demasiados detalles antes de volver a sollozar. Ante esto el Archidruida solo se quedo con ella, consolándola y acariciando su espalda hasta que dejó de llorar e intentó volver a estudiar sin querer darle demasiados detalles.
El Archidruida se apartó y se levantó de la cama, pero en lugar de volver al escritorio se dirigió a la puerta.
—Dame un momento, ahora vuelvo.—
Dijo antes de salir y perderse en el vagamente iluminado pasillo, dejando sola a la semidragona que ahora intentaba entender que había hecho para ahuyentarlo.
El peliverde regresó unos minutos después con algo en las manos.
—Espero sea suficiente, creo que tengo las dosis para semidragones bien estudiadas.—
Sacó de su bolsillo una bolsita de yute que contenía un par de manojitos de hierbas atadas entre sí.
—Se llama ramillete de morfeo, es una mezcla de plantas que ayuda a dormir. Pruébalas... Tiene un poco de hierba elfica para ayudar a relajarte pero el resto de los componentes son solo para ayudar a calmar tu mente. Con masticarlas es suficiente aunque fumarlas da un efecto más rápido.—
Explicó mientras sacaba su pipa de su bolsillo, ofreciendola a Nesseth. Quien la tomó y la preparó como le había enseñado para usar una pequeña chispa que sacó de los dedos para encenderla e inhalar profundamente el humo de esta, sosteniendolo en sus pulmones por unos segundos antes de dejarlo salir por su nariz.
Comentó dándole otro toque a la pipa y ofreciendole al Archidruida, quien decidió no tomar el humo de la pipa, si no de los labios de la semidragona quien le besó de vuelta para pasarle el humo, compartiendo así un momento que culminó con la semidragona dormida profundamente y el elfo disfrutando de saber que dormiría un poco más y que se recuperaría de tantas semanas de insomnio, con suerte para las clases del día siguiente. O no, eso no lo sabemos.