3 Reglas - Capitulo 28 *Maratón 2/3*
Por la tarde, salà a almorzar con Victoria y le conté lo que habÃa sucedido.
– Lo sabÃa __, no en vano ella lo tenÃa en un altar, era porque se estaban acostando.
– Nunca lo sospeché, alguna vez sà pensé que estaba enamorada de él por la forma en que se expresaba pero no imaginé que tuvieran un amorÃo.
– Las relaciones humanas son difÃciles ___, y los hombres son muy débiles, caen fácil ante el sexo, por eso ahora debes tener mucho más cuidado, veme a mÃ.
– Y, por cierto, ¿cómo van las cosas con Chris?
– Ya iniciamos los trámites del divorcio, mañana es la primera audiencia.
– Entonces, ¿no hubo arreglo?
– No ___, nos hemos dado cuenta que nos casamos sin conocernos, cegados por el fuego de la pasión y aunque ese todavÃa está presente no es lo único que mantiene viva una relación, algún dÃa se acabara y entonces, ¿qué nos quedara?, somos completamente distintos, no tenemos nada en común, asàque no tiene caso seguir juntos.
En eso mi movil sonó, lo tomé y era número restringido, no pude evitar que los latidos de mi corazón se dispararan al adivinar de quien se trataba.
– Hola – respondà de lo más normal.
– Vaya, hasta que me contestas, ___, me tenÃas con el alma en un hilo,
¿sabes dónde estoy? – escuché su voz aterciopelada con un tono de
preocupación.
– No tengo la más remota idea, por la hora que es y considerando el cambio de horario, supongo que estarás alistándote para cenar.
– Pues no corazón, estoy en el aeropuerto buscando un boleto para Nueva Jersey, no he sabido nada de ti en todo el fin de semana, no has contestado mis mails y no habÃa podido comunicarme a tu telefono , me tenÃas sumamente preocupado.
– Harry, no tienes que hacer eso, tuve un fin de semana muy ocupado y tengo mucho trabajo en la oficina, no tienes por qué alarmarte.
– Está bien, entiendo, discúlpame por ser tan aprensivo pero, no sé, tuve un extraño presentimiento el viernes, júrame que estás bien ___, por favor.
– Estoy bien, no tienes nada de qué preocuparte… por cierto, ya compré la webcam.
– Esa es mi chica, está bien, me calmaré y me conectaré cuando allá sean las 10 de la noche, ¿vale?
– Pero, Harry, allá serán las tres de la mañana, tienes que dormir.
– No te preocupes por eso, de todas maneras aún no me adapto bien al
cambio de horario.
– Sigo pensando que estás loco.
– Claro que lo estoy, pero por ti.
– ¿Y por qué lo dudas?, si no estuviera loco por ti no te escribirÃa todos los dÃas ni estarÃa ahora a punto de regresar a Estados Unidos sólo para asegurarme que estás bien, debes tenerme confianza, corazón.
– Lo sé – respondà con un suspiro.
– ¿En serio estás bien __?
– SÃ, anda, ya ve a cenar, no es necesario que vengas.
– Está bien, entonces nos vemos a esa hora, ¿s�
– Vale, hasta entonces.
– CuÃdate mucho corazón, por favor, te mando muchos besos.
Llegué a casa y cené mientras veÃa la televisión, no me quise cambiar de ropa porque verÃa a Harry por la webcam, lo cual me tenÃa nerviosa.
La conecté y verifiqué que sirviera, me tomé una foto y la puse en el messenger. A las diez en punto él se conectó y de inmediato me escribió hola y me mandó la invitación para la video llamada, sonreà y la acepté.
– Hola mi preciosa ¿cómo estás? – preguntó en cuanto nos vimos.
– Bien, ¿y tú? – respondà saludándolo con la mano.
– Feliz de verte, aunque me gustarÃa más estar contigo.
– ¿En serio no tienes sueño?
– No, por supuesto que no, tú me lo quitas, me haces falta, ¿ya te lo habÃa dicho?
– SÃ, en cada correo electrónico que me escribes – respondà y puse mi mano en la pantalla del notebook y él hizo lo mismo – ¿qué es lo que más extrañas de mÃ?
– ¿Por dónde empezar?, tu sonrisa, tus ojos, el aroma de tu cabello, tus
besos, tus caricias, tu sensualidad, el calor de tu cuerpo, tus manos en mi espalda, tu respiración errática, tu forma de perder el control – se quedó en silencio y una sonrisa traviesa escapó de sus labios – ¿qué tal si jugamos un poquito ___?
– ¿Jugar?, ¿a qué? – pregunté haciéndome la tonta porque bien sabÃa a qué se referÃa.
– A que estamos juntos y vamos haciendo lo que nos digamos, tú sabes, cositas que nos harÃamos el uno al otro – respondió y me guiñó el ojo lamiéndose los labios.
– Está bien, pero tú empiezas y yo te sigo, ¿s�
– Vale, suéltate el cabello y acomódate bien en la silla, muy bien, ahora cierra los ojos y concéntrate en mi voz, imagina que estoy ahà contigo, parado frente a ti y empiezo a acariciar suavemente tu cuello, eso es, imagina que es mi mano y la deslizó hasta llegar al primer botón de tu blusa y lo desabrochó, voy bajando desabrochando los demás, al terminar, acarició tus pechos, asÃ, despacio, en cÃrculos, muy bien __, ahora con la otra mano, imagina que la deslizó por el interior de tu muslo, por debajo de tu falda, justo asÃ, te acarició por encima de tu ropa interior y voy sintiendo tu humedad, mis dedos se abren paso y finalmente alcanzan tu interior, comienzo a acariciarte despacio, suave,
placentero, eso es hermosa, no te detengas, siénteme, oh sÃ, tus jadeos me fascinan, sigue asÃ, un poco más, otro poco, ay ___, no tienes idea cuanto me encantarÃa ser verdaderamente yo quien te estuviera acariciando.
– A mà también, Harry – abrà los ojos y vi que él también estaba acariciándose, me lamà los labios – yo te llenarÃa de besos el torso y bajarÃa por tu abdomen, seguirÃa bajando y dejando más besos, cuando sintiera que yo no pudieras más te ofrecerÃa entrar en mÃ, lento, constante, como sólo tú sabes hacerlo, oh Harry, asà me encanta, sigue moviéndote, hazme tuya, enloquéceme, no pares, falta poco.
Ya no pude pronunciar palabra alguna, un intenso gemido salió de mis labios y cerré los ojos al sentir que llegaba al clÃmax con mi corazón latiendo a mil, ¿cómo podÃa hacerme sentir eso cuando estaba a kilómetros de distancia? Apreté los ojos, me daba vergüenza verlo, ya no era más una desenfrenada desconocida, era una mujer completamente enamorada de él.
– Eres extraordinaria __, jamás me cansaré de decirlo.
– Y tú también, me haces hacer locuras que jamás imaginé – dije abriendo los ojos.
– Bendita sea la tecnologÃa.
– ¿Me esperas?, voy a lavarme las manos.
– Está bien, pero no tardes.
Regrese al cabo de cinco minutos y él ya habÃa vuelto a ponerse el pantalón del pijama.
– ¿Cómo te sientes? – pregunto sonriente.
– Me encanta haber contribuido con eso – se puso serio y suspiró – ___, no quiero arruinar el momento pero necesito saber algo que me está quemando… ¿ya terminaste con él? – añadió.
– SÃ, descubrà que andaba con otra, curioso, ¿no?, ambos vivÃamos en una mentira.
– Lo sabÃa, por eso no querÃa que te tocara.
– ¿Qué dijiste?, ¿tú sabÃas que Brandon tenÃa una amante? – exclamé más que sorprendida
– ¿Cómo lo supiste? – agregué un tanto molesta.
– Un dÃa lo vi en un restaurante, pero él no se dio cuenta.
– ¿Por qué no me lo dijiste cuando te lo pregunté?
– Porque no sabÃa si ibas a creerme, no querÃa parecer intrigante.
– ¿Qué clase de excusa es esa? – dije exasperada – yo pensando que no querÃas que me tocara porque estabas celoso y resulta que sólo era porque sabÃas que se estaba acostando con otra.
– Por supuesto que estaba celoso y mucho más sabiendo lo que él te
ocultaba.
– ¿Mira quién habla de ocultar cosas?, primero lo del coche y ahora esto, ¿cómo me pides que confié en ti si haces cosas que no son para ganarse mi confianza?, ¿en qué más me has mentido?, aparte de esto y de decirme que te irÃas a un viaje de negocios cuando en realidad te fuiste a descansar a Las Vegas, ¿en serio Julieta es sólo tu amiga?, ¿o es igual de buena para mentir que tú?, ¿qué clase de relación retorcida mantienen?
– ¿Cómo puedes decirme eso ___?, por supuesto que Julieta sólo es mi
amiga y si no nos crees pregúntale a Gemma.
– Ahora el ofendido eres tú, ¿no?, ya parece que tu hermana va a saber lo que en realidad hay entre vosotros, ¡por favor!
– Es que estás llevando esto al extremo, ¿vale?, sà te oculte lo de Brandon, porque sé el cariño que le tienes y no querÃa lastimarte, ___, tuve más de una ocasión para gritártelo, estuve a punto de hacerlo cuando los vi en la cocina besándose, pero a pesar de mi rabia y de mis celos no iba a ser yo quien te quitara la venda, no iba a tener un enfrentamiento con él frente a ti porque sabÃa que te dolerÃa, no iba a ponerte entre la espada y la pared, no soy asà___ , estaba seguro que algún dÃa te enterarÃas.
– Que sobreprotector resultaste – exclamé cruzándome de brazos.
– Pues sÃ, asà soy y si te engañe en lo del coche fue para estar más tiempo contigo a solas, sin que ellos estuvieran cerca y lo del viaje de negocios no fue del todo mentira, si fui a Las Vegas fue porque sabÃa que irÃas con Brandon, querÃa tenerte cerca y querÃa ver cómo era tu relación con él.
– ¿O sea que todo lo hiciste premeditado?, eres increÃble y yo soy una tonta por seguir con esto – dije molesta y cerré la ventanita y la sesión del Messenger.
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