Abro la boca y suenan las campanas en las horas mas pesadas, aplastando cada vez mas cerca a donde mas duele.
Cada vez que escuché la lluvia y salí a buscar en aguas turbias mi reflejo, mas fuerte era el bostezo de los truenos.
Como un espejo empañado, por no abrir las ventanas y dejar entrar un nuevo respirar.
Y que por andar haciendo ruido con mi corazón en tu silencio, resonaba el eco de un latido sin razón.
Aunque sin apuro, pero corriendo, el camino hacia tu verdad, me enredó los pies.
Pareciera que con cada mirada infinita, quedaban ciegos mis empeños.
Por un lado el amor lo es todo, por el otro mejor ni me asomo.
El nudo se aprieta y respirar es un poema que rima perdón con cada suspiro.
Provoca bailar con la brisa, y se muevan los árboles, soltando hojas que atrapas antes de que caigan al suelo, concediendo un deseo que siembras en la valentía y así cosechar la fruta que quita el miedo, al fin, Se abren los brazos y sales volando, tan poco pesan los recuerdos.
















