Kukkolaforsen
Cerca de Haparanda, por el camino que la une con Övertorneå está Kukkolaforsen. Había pasado antes por las afueras, sabía al menos que había un lugar que se llamaba así por el gran letrero con un pez indicando el lugar. Venía de vuelta de Haparanda con la Sra. Irene, me preguntó si me animaba a conocerlo y mi respuesta fue claramente sí.
Estaba atardeciendo, todavía había luz solar pero el sol estaba francamente en retirada, quedaban en el cielo nubes rosadas -o arreboles - que le daban incluso más calidez al lugar.
Kukkolaforsen fue alguna vez una activa aldea pesquera pero que ahora está deshabitada y pareciera estar allí recordando los tiempos en donde los lugareños vivían del río y sus salmones. Es como esos pueblos olvidados que insisten en seguir de pie y se niegan a que el paso del tiempo y la modernidad los borre para siempre, tienen esa fascinante melancolía del ayer que parece tan remota en el ahora.
Todas las construcciones que quedan son las típicas casas rojas de madera con bordes blancos del norte de Suecia. Hay un antiguo muelle de madera que sirvió alguna vez para adentrarse en el río pero que ahora permanece cerrado. Encontré una especie de cabaña con un agujero en el techo y una chimenea en el centro para ahumar pescado y espantar el frío en el invierno polar, alrededor de la chimenea hay bancas de madera para los comensales a la espera del festín. Para las visitas guiadas del lugar hasta el día de hoy ahúman pescado. No allí mismo pero en otra ocasión comí pescado ahumado con cabeza e interior incluidos. Aparté la cabeza y los interiores con todo el cuidado que pude y me devoré el pescado que sabía delicioso a pesar de su apariencia negruzca por el humo y el fuego.
Hay dos molinos construidos entre 1840 y 1850, uno pequeño y otro mucho más grande. Olían a madera antigua y a historias de hombres trabajando el trigo. Todavía conservan las máquinas que alguna vez trabajaron y rechinaron para llevarles el pan recién horneado a los aldeanos.
Recorrer el lugar da la sensación de estar en un pueblo fantasma que sigue siendo habitado por quienes dejaron su cuerpo tanto tiempo atrás pero que siguen volviendo de vez en cuando para seguir viviendo sus historias y mirar con curiosidad a los visitantes de paso que visten tan extraño. Tal vez hay algunos que ni siquiera son visitantes esporádicos y simplemente nunca dejaron el lugar.
Me fui del lugar feliz y llena de nostalgia por esos otros tiempos.









