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Mountain Street, Ellington, Connecticut.
Generación 1886 - Capitulo 18
Fue en una mañana frÃa, con la escarcha aún posada sobre los campos, cuando un inesperado llamado resonó en la puerta de los Ellington. Sadie, que se habÃa levantado temprano para recoger los huevos del gallinero y calentar el agua para el desayuno, no alcanzó a llegar, pues fue Evangeline, recién despierta, quien abrió la puerta.
—¿Puedo ayudarles? —preguntó con recelo, al ver las imponentes siluetas de dos caballeros.
—Buscamos la casa de VÃctor Ellington —respondió uno de ellos con voz firme.
Eva los observó de pies a cabeza. Llevaban trajes elegantes, de telas finas y cortes propios de la alta sociedad, tan ajenos a la modestia de aquel hogar. No comprendÃa qué hacÃan hombres de tal porte en su puerta. Entonces, escuchó claramente cómo uno de ellos murmuró al otro:
—Es idéntica…
Evangeline contuvo el aliento; aquel comentario habÃa sido apenas un susurro, pero bastó para helarle la sangre.
—SÃ, este es el domicilio de mi padre, VÃctor Ellington —respondió, con un nudo en la garganta.
—¿Podemos pasar? —replicó uno de ellos, inclinando levemente la cabeza.
Eva, nerviosa, los condujo a la cocina, donde no estarÃa sola. Una vez allÃ, los hombres se presentaron con solemnidad:
—Perdona nuestra intromisión sin previo aviso. Somos Arthur y Henry Belmont, hermanos de Ophelia. Acudimos tan pronto supimos de la desgracia.
Evangeline quedó atónita.
—¿Hermanos?… Madre jamás nos habló de su familia. No sabÃa que tenÃa tÃos. Mi nombre es Evangeline, soy la mayor de sus hijos. Ella falleció la semana pasada, al dar a luz a mi hermano Harry. Somos cuatro en total.
Los caballeros se miraron con pesar. Henry, con expresión dolida, se volvió hacia su hermano:
—Te lo dije, Arthur… debimos venir antes.
Eva pidió un momento y fue en busca de su padre. Lo que ella no sabÃa era que VÃctor, desde la sala, habÃa escuchado cada palabra. No le sorprendÃa: en lo más profundo de su ser siempre supo que, tarde o temprano, los Belmont tocarÃan su puerta.
Ophelia, antes de unir su vida a la de VÃctor, habÃa pertenecido a una de las familias más influyentes de la aristocracia: los Belmont. Sus antepasados ostentaban tÃtulos de nobleza concedidos por la misma corona de Windenburg. Sin embargo, cuando la joven decidió fugarse para casarse con un humilde hombre, su nombre fue borrado de los registros familiares.
El escándalo habÃa sido mayúsculo en los salones de la alta sociedad, y su padre, hombre implacable y orgulloso, ordenó que jamás volviera a pronunciarse su nombre bajo aquel techo. Pero Arthur y Henry, sus hermanos mayores —gemelos idénticos y compañeros inseparables— nunca dejaron de recordarla en silencio.
Tras la muerte de sus padres, la fortuna, las tierras y el prestigio de la familia recayeron en los hermanos. Arthur, nacido apenas diez minutos antes que Henry, fue proclamado titular de la herencia, pues era considerado el más maduro y sensato. Henry, en cambio, habÃa ganado fama por su carácter jovial y su afición a las fiestas, siendo muy querido en los cÃrculos sociales.
La noticia de la muerte de su hermana los golpeó con fuerza. En especial a Henry, que siempre habÃa tenido con Ophelia una cercanÃa especial, propia de almas gemelas en la infancia. Recordaban sus risas, sus travesuras, sus sueños de libertad. Ahora, al estar frente a su sobrina Evangeline, la sangre de Ophelia viva ante sus ojos, comprendieron que habÃa llegado el momento de recuperar lo que el tiempo y la distancia les habÃan arrebatado.
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Backward Country Boy Blues · Duke Ellington
Duke Ellington - Isfahan
Just a typically great Johnny Hodges solo on his beautiful custom Buescher alto sax.

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Duke Ellington - Such Sweet Thunder (1957) (Full Album)
LEGENDS
Photos by Don Hunstein, David Sutton & John D. Kisch