La Alameda de Hércules
La Alameda de Hércules es una importante alameda o jardín publico situado en el centro histórico de Sevilla. La alameda de Hércules fue construida en 1574 por iniciativa de D. Francisco de Zapata y Cisneros, conde de Barajas y por su antigüedad se clasifica como el jardín público mas antiguo de España y Europa. El amplio jardín de la Alameda de Hércules es el mas extenso de los espacios públicos localizados en el interior del casco antiguo de la ciudad. Se encuentra ubicado entre los actuales barrios de La Macarena y la Feria.
El origen de la Alameda debemos buscarlo en el antiguo cauce del Rio Guadalquivir que atravesaba de norte a sur lo que actualmente es el centro de la ciudad, comenzando por la zona de la Alameda y terminando en la zona de la Catedral. Dicho cauce fue trasladándose al oeste con el paso de los años permitiendo el progresivo avance de núcleo urbano. La Alameda es una zona baja en la que se acumulaba el agua del Rio cuando este se desbordaba, quedando en su lugar una laguna de agua estancada llamada La laguna de la Feria.
El conde de Barajas hizo desecar sus terrenos pantanosos para convertirlos en un paseo arbolado denominado Alameda de Hércules. Desde su creación, La Alameda ha sido objeto de varias intervenciones. En 1764 se instalaron tres nuevas fuentes y se recolocó el arbolado. En la remodelación de 1936 se abrieron las dos vías laterales a la circulación de vehículos y se crearon dos vías transversales que dividían el paseo en tres sectores. Como resultado de esta intervenciones parciales e inconexas, el paseo acabo perdiendo su carácter unitario y su esplendor inicial.
En 2004, la delegación municipal de participación ciudadana creó una comisión que, bajo el lema “La alameda que te gusta”, se dedicó a recoger las demandas de los sevillanos respecto a este espacio público tan emblemático. En 2008 se terminaron oficialmente unas obras de remodelación urbanística de esta zona a mano de Elias Torres y Martínez La Peña, en la que se repobló la arboleda del paseo, se pavimento el suelo con un adoquín especialmente diseñado y acabado con una capa de color ocre parecido al albero preexistente. La mayor parte de la superficie es ahora exclusivamente peatonal, salvo las dos vías laterales, donde la circulación de vehículos se ha reducido a la mínima. En los extremos y en el centro del paseo se han instalado tres fuentes de los que brotan chorros verticales para el disfrute de los niños o nubes de agua pulverizada que refrescan el ambiente. Algunas zonas de la Alameda están protegidas del sol con grandes pérgolas de siete metros de altura, bajo estas hay bancos de hormigón prefabricado.
La Alameda de Hércules ha recuperado la dignidad de otros tiempos a través de una intervención que se ha esforzado por conocer y entender su historia.














