Eleanor Telcontar & Elfwine Éadig
Cuando el rohir la vio bañada por la luz de la luna, sintió un vuelco en su corazón...le observó, parecía un marfil o una joya tan preciosa extraída de las profundidades de la Tierra. Joven era ella, pálida, con su cabello oscuro reposando sobre su hombro, destilando brillo y orgullo. Era sin duda, una descendiente de los elfos, y al igual que su madre, se parecía a Lúthien Tinúivel, el ser más hermoso que ha pisado Arda jamás... Sus labios rojos, sus ojos que parecían cristales, todo aquello a Elfwine le cautivó en silencio.
La princesa continuaba su caminata por los bellos jardines de Ithilien, acariciando los querubines y otros rosales conforme pasaba sus manos por el pasto, el rohir le siguió la pista, pero ella no era consciente de que le tenía a sus espaldas. La joven suspiró, encerrada en sus pensamientos, ambos se conocían desde pequeños, pero no había sido hasta ahora cuando en el corazón del hijo de Éomer se encendía una llamarada de pasión jamás sentida.
Eleanor siguió caminando, hasta que, Elfwine la perdió de vista. Aunque no logró hablarle, fue lo suficiente como para enamorarlo.











