"Cuando miras al abismo, el abismo también te mira a ti." -Nietzche
Yo pensé que podría cambiar, empezar de nuevo, pero las cosas no son así. Tu pasado te persigue y te encierra en tu dolor... tus equívocos... y la sangre derramada.
Yo pensé que podría vengarme de Pedro Medina sin manchar mis manos de sangre, y quizá podría haberlo hecho con juegos y la ayuda de mis amigos, pero no lo quise. Yo quería hacerlo sufrir como yo sufrí, hacerlo sangrar como yo sangré... cuerpo y alma.
Y no quería parar. Me pasé de la raya. Lo único que me hizo parar fue pensar en María, porque ella lo quiere. Si no fuera por ella, yo le habría hecho sangrar hasta la muerte.
Todo ese tiempo lejos no me quitó el Alacrán. Al contrario, mi sed de sangre ha aumentado.
Alejandro tiene razón al pensar María merece cosa mucho mejor y quererme lejos de su familia y de sus seres queridos. Soy un peligro para todos, especialmente a la gente que amo.
Me estoy convirtiendo en la persona que más odio... Pedro Medina.
Yo debí haber muerto en el día de mi boda.