Gillian Anderson at the Olivier Awards 2015.
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Gillian Anderson at the Olivier Awards 2015.

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Gillian Anderson at the Olivier Awards 2015.
Gillian Anderson at the Chateau Marmont - 2015.
Gillian Anderson at the Prince’s Trust ‘Invest In Futures’ reception at the Savoy Hotel 2015.

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Gillian Anderson at the Glamour Women Of The Year awards  (June 2, 2015).
"El Intercambio" ||| Especial / 15.
*5 meses después.
 *POV Camila
Los dÃas fueron pasando y, poco a poco, Lauren y yo retomamos nuestras rutinas. Ella ocupada con su nuevo trabajo y yo concentrada en mi próxima conferencia con la clÃnica de rehabilitación. Nuestras cabezas estaban a mil y no fueron pocas las veces que buscamos un poco de paz y consuelo la una en la otra y, tal vez, eso sea lo más mágico de nuestra relación; somos, sobre todo, cómplices.
De alguna forma nuestra relación se basa en sexo o palabras cortas, compartimos absolutamente todo, desde los casos chistosos de nuestro dÃa hasta los problemas, por pequeños que sean, que nos incomodaran. Hay dÃas que simplemente nos quedamos abrazadas en un lugar cualquiera de la sala, con la televisión encendida en una pelÃcula a la que ninguna de las dos le prestamos atención y esa certeza de que esas horas que pasamos juntas son las mejores y las más esperadas de nuestro dÃa.
Dos golpes en la puerta seguidos por la voz de Julián llamándome me hicieron levantar la cabeza de los papeles que leÃa.
Julián: llegó un nuevo paciente esta mañana, ya te avisaron?
-oh, sÃ, me di cuenta, pero aun no tengo la oportunidad de conocerlo. –me recosté en la silla, exhausta.- el dÃa ha sido bastante pesado.
Julián: bueno, te dejaré la carpeta de él aquÃ, tal vez quieras darle un vistazo.
-ah, claro que quiero. –sonreÃ.- Gracias, Julián!
Julián: de nada, mi ángel! –me dio un beso en la frente antes de salir de mi oficina.
Segundos después nuevamente unos golpes en la puerta me desconcentraron.
Entonces lo primero que vi fue un ramo enorme de rosas rojas, escondiendo mi sonrisa favorita en el rostro de mi esposa.
 *POV Lauren
Al principio no estaba segura si ir o no a la clÃnica de Camila, tenÃa un tiempo libre, resultado de una larga y cansada reunión, mientras tanto sabÃa que ella podÃa estar ocupada y claramente no querÃa interrumpirla. Pensé en llamar antes para avisar que irÃa y certificarme que no habrÃa ningún problema, pero cuando salà de la empresa, con el celular en la mano, lista para llamar, tropecé con un vendedor de flores. Cargaba en su brazo diferentes tipos de rosas, en ramos o listas para ser vendidas por individual, le pedà que montara uno especial para mÃ, un poco más grande de lo que él tenÃa y lo recompensé con una considerable cantidad de dinero mayor al precio en el que él vendÃa las flores. Por suerte, mi temor desapareció cuando, al llegar a la oficina de Camila, fui recibida por una mirada llena de sorpresa, una exclamación de asombro y un brillo que conozco extremadamente bien de encanto y alegrÃa. Solamente entonces me di cuenta que estaba aguantando la respiración, de tanto miedo de interrumpirla.
-Lauren! –exclamó, levantándose y viniendo hacia mÃ.- yo…quiero decir, qué haces aquÃ?
Lauren: vine a pasar algunos minutos con mi adorable esposa. –sonreÃ, alcanzándole el ramo.- tengo un receso por algunos minutos.
-ah, que lindo! –cerró los ojos, inhalando el aroma de las rosas.- gracias! –retribuyó a mi sonrisa y me abrazó, inclinando la cabeza para poder alcanzar mis labios.- eres increÃble! –murmuró.- sabes exactamente los momentos en los que necesito de algo asÃ. –indicó las flores, antes de dejarme sentir el gusto de su dulce boca.- estaba con la duda si llamarte o no, ya sabes, solo para escuchar tu voz…
Y entonces reÃ, porque aun sin saber, tenemos los mismos temores e incertidumbres. Reà también porque es increÃble como nos completamos. Â