Lógicamente, el título es con tono humorístico y dentro del contexto de la coña que quiero transmitir, pero en cierto modo, no se me ocurría uno que describiese mejor lo que vengo a explicar.
Se llama PayPal Mafia al grupo de ex-fundadores y ex-empleados de PayPal que han lanzado, trabajado o invertido en nuevas startups como Facebook, Tesla Motors, LinkedIn, Palantir Technologies, SpaceX, YouTube, Yelp, Yammer (y miles de etcs).
Esto no es algo negativo, aunque el de primeras pueda parecerlo. En España, se hizo popular a partir de “Tuenti Mafia”, cuando Javier Escribano habló de ello y más tarde Analía Plaza en El Confidencial.
Durante el boom de las apps, allá por 2008-2009, en la ciudad de Murcia hubo una empresa que intentó estar a la vanguardia del sector y continuamente innovando, aunque en la mayoría de los casos realizasen trabajos de consultoría en lugar de apps y productos propios (que también los había). Esta empresa era y sigue siendo Droiders, fundada por @julianmb y en la que tuve la suerte de trabajar.
Antes de que yo entrase a la empresa, se dedicaban a realizar apps para dispositivos móviles (especialmente Android, pero también iOS), y en el momento en que pasé a formar parte de ella acababan de conseguir una licencia de desarrollo para Google Glass y un ejemplar de las tan costosas y codiciadas gafas.
Recuerdo la ilusión con la que entraba a trabajar los primeros meses. Era uno de mis primeros empleos y me parecía fascinante. No me pagaban demasiado bien (aunque tampoco me podía quejar, la verdad), pero cada día estábamos en contacto con dispositivos que aún no habían salido al mercado, trabajando con marcas tremendamente importantes (diseñé para RTVE, Coca Cola, Rovio, Repsol, BancSabadell, La Caixa y otras muchas corporaciones) y estábamos rodeados de un equipo realmente bueno. ¿Qué provocó esto? Droiders ponía en contacto a gente genial y los hacía formar parte de proyectos geniales. El crecimiento de un empleado dentro de Droiders era el doble o triple de rápido que en otras empresas del sector, y más si consideramos Murcia dentro de este saco con empresas como Digio, Yuilop… Everis 😪
Droiders nos aportó una serie de aptitudes, conocimientos y experiencias extraordinarias que fueron las que precisamente nos sacaron de la compañía. Droiders no está en un contexto donde hubiese un ecosistema a la altura de lo que hacíamos (Murcia no es Madrid ni Barcelona, y no se me ocurre un sitio mejor para trabajar en el sector dentro de la región que no sea Droiders), pero nutría muy bien nuestros currículums y nos permitía salir fuera con mayor facilidad para seguir creciendo y trabajando en proyectos geniales.
De Droiders se ha ido gente muy buena a sitios realmente buenos. Ex-compañeros míos, con los que sigo teniendo contacto e incluso side projects en común, han ido a parar a lugares como Groupon en San Francisco; Tuenti, Job and Talent, Karumi o SamyRoad (ejem, ejem...) en Madrid o Wallapop y Social Point en Barcelona, entre otros muchísimos y geniales destinos. Droiders fue una maravillosa lanzadera para chicos que venían de consultoras como Indra o Everis, para ingenieros recién licenciados o simplemente para chavales que querían demostrar su potencial como nunca antes lo habíamos podido hacer (en este último grupo me incluyo).
Murcia es una ciudad bastante pequeña en donde por suerte o por desgracia casi todos los que estamos en este sector nos conocemos. Oigo muchas cosas de Droiders, algunas buenas y otras malas. Yo tengo mis propias experiencias y de ahí saco mis opiniones al respecto.
Apunte primero: cuando entré en Droiders sólo contaban con unas Google Glass. El día que me fui, ya había prácticamente unas por empleado, además de unas gafas de realidad aumentada Epson, unas Oculus Rift y un par más del mismo palo.
Apunte segundo: desde que salí de Droiders todo fue mucho a mejor, pese a que como decía, no me pude quejar. Tengo y he tenido compañeros de trabajo maravillosos, pero el buen rollo que teníamos dentro de esas paredes creo que no se volverá a repetir jamás. Es muy difícil superar el listón. La de cosas que podríamos contar, joder... mejor nos las guardamos para nosotros.