Cosas escritas así como serias // otro extracto del texto sobre Dooroom para Estrategias del arte
_lo personal, lo colectivo, lo individual-ista, cooperación vs competencia
Trabajar desde lo colectivo abordando temas y problemáticas que afectan en primera persona (a la individualidad), puede suponer un punto de partida importante para la creación de comunidad. La experimentación y acción colectiva, hace al grupo desprenderse de temores y llevar a cabo sus propuestas por arriesgadas que en ocasiones puedan parecer. El abordaje desde lo común y para lo común, hace que estos intereses trasciendan lo personal y lo individual para convertirse en otra cosa, en algo que es de un grupo, que es de todas, y que genera fuertes vínculos interpersonales. Esto supone otro posicionamiento: el trabajo en colectivo como una respuesta también al individualismo.
Este individualismo dominante en las sociedades actuales, e inherente a la lógica de mercado, se extrapola también al del mundo del arte. La acción colectiva se entiende en este caso como respuesta a la competitividad, otra más de las improntas del capitalismo en el ámbito cultural. Las industrias culturales siguen requiriendo artistas más o menos geniales entendiendo la amplitud y el desfase conceptual que han sufrido ya términos como estos. Pero aun así, la búsqueda de esa diferenciación con el éxito como meta continúa corriendo del lado de la competitividad, en pos del mercado y del sueño neoliberal. Hay algo de peligroso en esta idea que se sigue teniendo de los y las artistas y es que, como dice Leónidas Martín, la figura de artista como ser independiente y libre (ojo a la palabra libre) es “una muestra más de la marca del espíritu neoliberal”. El autor advierte del peligro que supone esta individualidad que sigue vigente en el arte asociada a la libertad, puesto que “es difícil oponerse a ella ya que no es fácil oponerse a algo que no es negativo” (Martín, 2014). Desde Enmedio se entiende esto como mecanismo de opresión, que separa e incomunica a las personas y que entendemos, desconecta aún más al artista de la realidad social en pos del sistema competitivo neoliberal. “Por eso cuesta que la cultura se abra a la cooperación y se componga de unos nuevos valores. Los puede mencionar o incluir como contenidos, los museos y galerías están llenos de eso. Pero en su producción lo encuentras muy poco” (Martín, 2014).
En contraposición a esto, encontramos el sentimiento de pertenencia a un grupo, las preocupaciones y direcciones comunes. Aunque sabemos que el trabajo en colectivo per se no tiene por qué implicar este tipo de lucha o posicionamiento. Esta ideología no le es intrínseca. Aquí, en este caso, le es indisoluble.
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