Entre un montón de libros, encuentras sin quererlo el cuaderno de Namra, originalmente creado para plasmar sus experiencias dentro del campo laboral y de los estudios. Ahora, acoge disertaciones de los pensamientos que no dice, en su mayoría protagonizados por Jasper Yang.
HABILIDAD: persuasión (1/3)
ESPECIFICACIONES: una entrada de su diario
Bitácora del 11 de junio, 2024
De nuevo, he experimentado la forma en la que el tiempo se detiene en su compañía. ¿Cómo es posible que alguien pueda acallar las voces y demonios que gritan desde los adentros? No es la primera vez que me cuestiono cómo es que puede existir alguien así en el plano terrenal. Antes de que siquiera pueda percatarme, ya tengo los ojos puestos en él. ¿Me culpo? En absoluto. Me encanta la forma en la que me sonríe y cómo se sube los anteojos cada vez que precisa un instante de pensamiento. En su ausencia, su imagen sigue habitando en mí; hoy, durante las clases, mi mente vagaba entre escenas que él mismo inspira sin si quiera saberlo. No sólo recuerdos, sino también sueños y fantasías que surgen sin permiso para moldear una única verdad: Jasper Yang ha derribado todas mis defensas.
Nunca pensé que en este punto de mi vida tendría la oportunidad de sentir este torrente de emociones, el corazón me tirita en su presencia y los nervios me carcomen por completo. Mariposas, sí, ahora es que entiendo todo lo que significan. ¿Debería avergonzarme? A mi edad, sintiéndome como una ridícula adolescente. Y es que, es como si una fuerza superior y violenta tomase las riendas de mí sin permiso alguno; Jasper, la cura y causa, ¿será consciente? Unos días atrás quise preguntárselo, pero carecí de valor.
Quiero permanecer a su lado y ver cómo se enfrenta a lo que se aflige, ver cómo avanza hacia la felicidad que anhelo para él y, en especial, poseer las herramientas que pueda dársela. Si por mí fuera, le obsequiaría el mundo entero. ¿No son emociones complicadas? Es mi primera vez, siento que voy a ciegas por el terreno que más anhelo cuidar. Me da miedo dañarle sin querer, que falle por completo en expresar mis sentimientos y Jasper continúe inconsciente de cuánto le quiero. ¿Pasará como en casa? La simple idea de acabar como mis padres me frena, ¿y si me vuelvo en lo que más odio? No, a él no puedo fallarle.
Cuando le miro a los ojos, me encuentro suplicándole por un pedazo de su corazón. El mío ya lo tiene, ya se lo entregué en bandeja de plata como una inconsciente. No me arrepiento, no puedo hacerlo. Me da miedo, ¿a él también? No, ¿sabrá que el vértigo pierde impacto cada vez que lo tengo cerca?
Está sonando Slow Dance de Damdamgugu, ¿cómo me he convertido en su melodía?
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Como cada año, coincidiendo con la ceremonia de graduación en la Real Academia Militar de Sandhurst, la villa de los Irvine se prepara para recibir el evento más esperado por el Ejército y la alta sociedad británica: la Noche del Soberano. Escuchas sin querer la conversación del Lord Huddleston y el Coronel Wallace.
HABILIDAD: velocidad de ejecución (1/3)
ESPECIFICACIONES: una escena de la adultez de caleb
La villa de campo de los Irvine se ve a rebosar, la vorágine se entremezcla con charlas, risas, recuerdos de quienes comparten un eje en común. Los cadetes de Sandhurst disfrutan de sus primeras andadas con los altos mandos del Ejército, invitados como cada año al evento de graduación y, por supuesto, la continuación de los festejos al caer la noche. Las enormes y altas paredes se decoran con las pinturas que narran los castigos de los moradores del hades; Ticio, Tántalo, Sísifo e Ixión. Se dice que el General August Irvine, que vivió allá por los comienzos del siglo pasado, era un fanático de la pintura de la Escuela Veneciana y, en especial, de Tiziano. Pasó toda su vida coleccionando para que, quién sabe cuántas décadas después, Lord Huddleston la observe con una borrachera descomunal. Su compañero de batallas, el Coronel Wallace, le toca el hombro para que se fije en el ring que se vuelve protagonista del espacio. Vaya, se perdió la última pelea.
— No me jodas, ¿te perdiste a mi hermanito? Le partió la cara al Brigadier. —Le muestra un fajo de billetes de considerable grosor con una sonrisa que más que orgullo, presenta codicia.— Gané cincuenta mil libras.
— ¿Solo?—El desdén del Lord se manifiesta en la forma en la que cincela las comisuras, Wallace está lejos de impresionarle. Como siempre, se niega a ofrecerle validación alguna.
Está cansado, lo admite. Los clamores y la efervescencia por doquier son comunes a cada enfrentamiento en el que el ego se pone a prueba. La dinámica se presenta a través de combates cuerpo a cuerpo que sólo concluyen cuando uno cae inconsciente. Simple. En esa noche de excesos, alcohol y falta de moralidad, las apuestas aumentan la adrenalina de un cuantioso grupo de espectadores que viven el evento con un entusiasmo descomunal. El Lord, por su parte, ya no sabe qué hacer para divertirse.
— ¿Cuándo salen los Irvine? — Con la mirada que le dirige al Coronel, más bien le suplica que le de una buena noticia.
— Pronto. Qué ganas, esos dos sí qué saben dar un buen espectáculo. —El carcajeo cínico revela la naturaleza del hombre. — ¿Te acuerdas hace dos años? Todo lleno de sangre... — Las palmas señalan sus alrededores, como si pudiera formar un charco.— Una lástima la ausencia del Capitán el año pasado.
— ¿Caleb? — El Lord conoce a los Irvine desde la infancia, coetáneo a Marcus, compartieron clases y vivencias desde que tiene memoria. —Ajá, aún me parece difícil de creer que pidiera … ¿cómo dijo? una excedencia. ¡Puf!
— Anda, anda. Unas vacaciones del ejército le vienen bien a cualquiera. — No lo dice, pero él mismo, en sus años de juventud, tuvo todas las que pudo. Méritos de familia, supone. — Su padre estaba echando humo por las orejas. — Se ríe, claro que lo hace.
—Nah, Caleb se lesionó ese año. El escuadrón A falló en acudir como refuerzo en una operación.
— ¿El mismo escuadrón A de Marcus?
— ¡Exacto! — Ambos se mueren de la risa, el Lord hasta se está secando las lágrimas que le surgen por tantísima comedia.
Aún, tiene ganas de soltar algo más gracioso.
—Voy a apostar cien mil libras por Caleb. — Alza la copa, siempre podrá culpar al alcohol.
— ¡¿Qué?! — Al Coronel casi se le detiene el corazón. — Cómo te gusta perder dinero, sólo los cadetes apuestan por el Capitán.
— Cállate, cállate. ¿No te enteraste que fue aceptado en la Academia Reverie? — Finge interés, más bien, está haciendo lo posible por no volver a carcajear.
— ¡Obvio! El General no iba a pasar la vergüenza de que sus dos hijos fueran rechazados. — Da en el blanco, de nuevo, están llenando el espacio con el veneno de sus risas. — ¿Cuánto dices que les pagó? ¿Medio millón?
— ¡Un millón!
[ .... ]
El combate entre Marcus y Caleb llega a su clímax en medio de un mar de clamores y vítores, indudablemente el momento más emocionante de la noche. El brazo del mayor de los dos se alza victorioso, su rostro dominado por una sonrisa de satisfacción que refleja su invicta trayectoria. Aquellos cercanos a Marcus conocen su falta de expresiones risueñas en la vida diaria, pero ahora las comisuras de sus labios se afilan de manera tan natural que parece un gesto perpetuo. Con soberbia, no voltea a ver cómo su hermano menor recibe ayuda para bajar del ring por parte de amigos y compañeros de escuadrón.
En ese momento, Lord Huddleston hace su entrada entre el público y se acerca a Caleb, sin temor a mancharse de sangre, posa ambas palmas sobre dichas facciones magulladas. Y, ahí, habla con arrogancia:
Al abrir el papel arrugado, hallas un escrito con letra poco prolija, tachones y un sinfín de desastres sintácticos que bien podrían tratar de un desahogo a mitad. El resto de pensamientos fue incapaz de trasmitirlos.
HABILIDAD: velocidad de ejecución (2/3)
ESPECIFICACIONES: una carta para dhavala
miércoles, once de junio de 2024
Dhavala,
El tiempo transcurre y yo sigo amándote. No pasa un día sin que piense en ti, en cómo odiarías saber que sigo anclado al pasado y a tu ausencia.
Anoche soñé contigo, fue tan real que por un instante creí que podía volver a tocarte. Al despertar, no encontré más que el vacío de siempre, el boquete en el corazón que me hizo volver a llorar como un niño pequeño. Hacía tiempo que no soltaba esas lágrimas, ¿sabes? Hasta me atreví a confiar en la batalla de enfrentarme al dolor, pero me sobrepasa. Estoy abrumado. Te necesito a ti, te necesito ahora. No puedo dejar de extrañarte, Dhavala.
Siento que pasaré toda la eternidad abrazado a estos sentimientos, que seguirán desgastándome hasta que no pueda más. A veces, pienso que así debe ser. Que lo merezco, necesito la espina que me recuerde cuánto lamento no haber aprovechado cada segundo contigo. Sé que no querrías que me entregue al dolor pero en días como este no puedo evitarlo. Dime, ¿quién si quiera me va a amar cuando porto esta carga? No, ¿cómo si quiera voy a lograrlo? Con el corazón partido no se ama con plenitud, Dhavala, ¿cómo es justo? Si no te tengo a ti, ¿cómo puedo mirar a alguien y desear que fueras tú?
Dime, si es que nos volvemos a encontrar, ¿estarás enfadada conmigo? ¿me reclamarás por no poder olvidarte?
Ojalá lo hagas. Ojalá me vuelvas a gritar lo que has pasado toda la eternidad diciéndome; que me enfoque en mí, que ceda una parte de ese amor a mí mismo.
Y lo haré, te lo prometo. En algún punto, sé que será más fácil.
¿No?
¿Cuándo?
Cuando entras en el motor de búsqueda Naver, te fijas en las últimas noticias más populares y, ahí, te llama la atención el headline de la que lleva en el número uno desde hace tres días.
HABILIDAD: persuasión (3/3)
ESPECIFICACIONES: un momento que haya marcado un antes y un después
Controversia en los Premios Blue Dragon: Ryu Namra en el ojo del huracán
La aclamada actriz Ryu Namra, quien ha sido una figura prominente en la industria del entretenimiento coreano desde su debut a una edad temprana, se encuentra en el ojo de la tormenta tras un altercado en los prestigiosos Premios Blue Dragon. Durante la ceremonia, Namra tuvo un enfrentamiento público con la actriz Kim Hyejin, después de que esta última se llevara a casa el premio a Mejor Actriz, un reconocimiento que muchos esperaban que Namra ganara.
El conflicto estalló en el backstage, donde Ryu Namra, visiblemente molesta, confrontó a Kim Hyejin con una intensidad que dejó a todos boquiabiertos. Testigos relatan que Namra, con voz temblorosa y llena de indignación, cuestionó en voz alta la decisión del jurado, acusando de favoritismo y falta de criterio. El intercambio fue tan acalorado que las palabras de Namra resonaron en todo el pasillo, generando una atmósfera de tensión palpable. Las cámaras de algunos testigos capturaron el dramático momento, y el incidente rápidamente se volvió viral en las redes sociales, generando un torbellino de comentarios y reacciones.
Los seguidores de Ryu Namra, decepcionados por su comportamiento, inundaron las plataformas sociales con mensajes de apoyo a Kim Hyejin y críticas hacia Namra. La actriz, que comenzó su carrera en la televisión a los seis años y ha sido un ícono cultural de la última década, no tardó en emitir una disculpa pública a través de sus redes sociales. Sin embargo, la disculpa no logró calmar las aguas.
"Me disculpo sinceramente por mi comportamiento inadecuado en los Premios Blue Dragon. Fue un momento de debilidad y decepción personal que no supe manejar correctamente", escribió Namra en su declaración. A pesar de esto, el público y la industria se encuentran divididos sobre si perdonarla. Muchos consideran que su conducta fue inaceptable, mientras que otros piden comprensión y destacan su larga trayectoria y contribuciones al cine coreano.
En respuesta a la polémica, Ryu Namra ha suspendido todas sus actividades programadas y canceló su esperada aparición en el Festival de Cine de Cannes de este año. Su agencia, Gold Medalist, ha confirmado que la actriz se tomará un tiempo para reflexionar y recuperarse del incidente.
"Namra está profundamente arrepentida y necesita tiempo para entender y aprender de este error. Esperamos que los fans puedan darle el espacio necesario para que regrese más fuerte y más sabia", declaró un representante de la agencia.
Las consecuencias no se limitaron a su agenda profesional. Marcas con las que Ryu Namra tenía contratos publicitarios, como la reconocida marca de licor Chamisul y la prestigiosa línea de cosméticos Laneige, han decidido romper relaciones con la actriz, lo que agrava aún más su situación.
Kim Hyejin, por su parte, ha intentado minimizar la controversia, expresando su admiración por Ryu Namra y pidiendo a los fans que no ataquen a la actriz veterana. "Ryu Namra es alguien a quien siempre he admirado. Lo que sucedió no define quién es ella. Espero que todos puedan mostrar compasión y comprensión en este momento", dijo Hyejin en un comunicado.
El incidente ha dejado a la comunidad del entretenimiento coreano en shock y ha abierto un debate sobre la presión y las expectativas que enfrentan las celebridades en la industria. Mientras tanto, los ojos están puestos en Ryu Namra y su próximo movimiento en un intento por recuperar la confianza del público.
Es el primer año después de que Marcus se enlistase en el Ejército. A solas en el hogar con su progenitor, un Caleb de tan sólo ocho años, empieza a conocer la realidad que lo envuelve. De madrugada y con el dolor en todo el cuerpo por los entrenamientos, termina escuchando una conversación entre su padre y una empleada del hogar.
HABILIDAD: velocidad de ejecución (3/3)
ESPECIFICACIONES: una escena de su infancia
Los músculos enteros se resienten por las horas de ejercicios físicos, aquella tarde, habían sido enfocados en la resistencia. Demasiado exigente para un niño de su edad, pero para el General Irvine, el fin justifica los medios. Caleb cumplió, incluso cuando no podía soportar más, cuando el corazón se le salía del desgaste y la frustración le carcomía.
¿Debió haberse esforzado más?
La decepción en el rostro de su padre era evidente al ver los resultados. No solo era visible, sino también audible en los gritos, las reprimendas y la violencia con la que expresaba lo que consideraba mediocridad. La imagen del General no se borró de la memoria de Caleb, lo acechaba mientras cumplía con el castigo propuesto; corrió kilómetros ida y vuelta sin descanso hasta que cayera la noche.
Habían pasado horas.
No lloró, no soltó una lágrima.
¿Cuándo logrará cumplir sus expectativas?
Ahora, está un escalón más abajo.
El estricto horario ha de cumplirse aún cuando no hay un ápice de sueño en el cuerpo del pequeño. Quedan tres horas para despertar y proseguir con el entrenamiento de verano. Desde que Marcus se alistó en septiembre, Caleb se ha convertido en el foco de mejora. Es la primera vez que recibe una atención tan directa, esperó con anticipación e ilusión el momento, pero el peso de la realidad ha destruido por completo sus ánimos. No quiere dar más vueltas en la cama, se enderezan y los pies descalzos tocan la alfombra. Conforme avanza, cierra la puerta cuidadoso tras de sí para no alertar a nadie de su presencia.
Baja las escaleras. Quiere ir a tomar aire fresco al jardín, pero se detiene.
¿Luz?
Un segundo después, reconoce la voz de su padre saliendo de su estudio. Ahí, le acompaña Eleanor Norton, que hace casi dos décadas fue contratada para el cuidado y crianza de Marcus, ahora, se encarga de Caleb.
— ¿Tienes algo más que decirme o vas a seguir importunando? —se queja Victor Irvine desde el escritorio, se quedó repasando papeleo hasta tarde.
— Te pido que me escuches, ¿cómo puedes tratar así a tu hijo? Arruinaste por completo a Marcus y ahora…—
No concluye, el discurso es interrumpido por un manotazo en la madera por parte de Victor. Caleb, escondido en la escucha, llega a estremecerse. Eleanor, por su parte, permanece impasible. Es esa fuerza es lo que le ha garantizado un espacio permanente en el cuerpo de trabajo de los Irvine. Ese mismo ímpetu, paradójicamente, incordia a Victor cuando no le beneficia.
— Un hijo mío jamás me avergonzará con mediocridades. Si lo hace, entonces no tiene mi sangre.
— ¡Es sólo un niño!
— ¡Me importa una mierda!
Victor grita con la misma fuerza que su propio padre, con la intensidad del padre de su padre, y de generaciones anteriores antes que él.
Caleb ha escuchado ese tono antes, con el infranqueable temor, las palmas lánguidas ascienden a tapar los oídos. Es demasiado tarde.
— Entonces, es lo que quieres. — Eleanor adapta un tono solemne, lo ve con la decepción de quien esperaba un mínimo de resquicio humano. Lo buscó en el lugar erróneo. — Sólo te pido que te disculpes con él, es un niño sensible.
— Me estás poniendo enfermo, ¿quieres que te mande a la mierda a ti también? ¡No quiero un jodido niño sensible, Eleanor!. — se pone en pie, está comenzando a sentir el fervor de la tensión y la ira. Acorrala a la mujer, el General siempre supo aprovecharse de su imponente presencia.
— Victor …
— No quiero volver a escucharte hablar al respecto. ¿Me estás entendiendo?
Ella asiente, poco a poco. Ha conseguido hacerle sentir angustia en el pecho.
A Caleb, también. Inmovil, es incapaz de intervenir.
— Te estoy pagando porque no quiero a la puta de su madre en mi casa. ¿Piensas que quiero perder el tiempo debatiendo con otra? Lárgate, Eleanor. ¡Desaparece ahora mismo!
El General da un par de pasos atrás para permitirle marchar, ella cumple al dar los primeros pasos en el exterior. Antes de que lo logre, él vuelve a hablarle:
— Reordena tus prioridades en la enseñanza que le estás dando. Si falla en el entrenamiento de mañana, o en cualquier otro en el futuro, no dudaré en matarte a ti y a él. No me temblará el pulso.
El corazón de Caleb late a mil por hora, escapa de su escondite para volver raudo al interior de su cuarto. Se esconde bajo las sábanas con el terror irracional que le sacude. El hombre le aterra, se abraza a sí mismo. No deja de temblar.
Los pensamientos vienen una y otra vez a su cabeza.
Eres mi padre
¿Cómo no puedes quererme?
Yo sí te quiero
[ .... ]
La presión en el pecho no le dejó dormir. Justo donde sostiene la carga de lo que se espera de él, va creando un vacío que le absorbe como un agujero negro.
Jamás volvió a fallar.
Estudió, se preparó de forma sobresaliente en cada una de sus tareas.
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Han Junho retorna a Seúl después de haberse trasladado un par de meses a Pohang por operaciones marítimas. Entonces, decide pasar la tarde con su hija Namra, de quince años, a quien invita a su campo de tiro al aire libre predilecto. Él busca reafirmar el vínculo fraternal, ella piensa que es demasiado tarde.
HABILIDAD: persuasión (2/3)
ESPECIFICACIONES: un momento con su padre
No es la primera vez que le cita en el espacio, tampoco está dentro del cuadrante de actividades de Namra, pero él ha querido tomarse una libertad que pagará caro tan pronto llegue a oídos de su esposa. El arma que sostiene en la mano se apunta al objetivo, está en un silencio absoluto que a duras penas sirve para reordenar los pensamientos. Tampoco tiene herramientas, vaya, siempre ha sido un hombre tosco. Namra tampoco favorece a la paz, lo observa solemne y poco participativa. Junho recuerda que, al menos, la última vez disfrutó de la práctica de tiro.
— ¿Todavía estás enfadada con tu madre? — La ve desde la esquina del ojo, el primer plato da de lleno al plato que se lanza.
La voz no sale de boca de la menor, que tan sólo lo recibe con un gesto impasible que esconde a la perfección la bomba que explota en sus adentros. La chaqueta cubre los puños que se aprietan hasta clavarse las uñas, se queda viéndole como si la respuesta no fuera evidente. La disputa nocturna con su progenitora dejó los párpados hinchados por el llanto, está cansada, sólo quiere ir a casa. La melena le fue cortada a la altura del mentón durante esa misma disputa a modo castigo. Al menos, los veranos solían ser libres de proyectos actorales para centrarse en el entrenamiento físico y de habilidades de espionaje.
— Tienes que comprenderla, es una mujer exigente … piensa que todo lo que hagas tú le afecta a ella, ha estado trabajando durísimo durante años.
¿Por qué tiene que comprenderla?
— Sólo fui al norebang con un par de amigas. — Insiste con firmeza, ahora se acerca a sostener el arma que su progenitor le había dispuesto con balas de fogueo.
— Te saltaste las clases de japonés. Necesitas nivel cuanto antes, dentro de un par de años comenzarás a viajar allí de forma recurrente y …— No culmina, la voz de Namra irrumpe.
Está harta de siempre lo mismo, ¿por qué su vida ha de ser diferente al resto?
—Ya lo sé.--- Se le dificulta mantener la calma en lo que apunta, por fortuna, logra acertar al disparar al plato.
Por supuesto, no existe validación alguna por parte de su padre. A ojos de Junho, es un objetivo más que se ha de cumplir. Si buscase palabras de aliento o cariño, sería capaz de encontrarla. Y es que, ¿qué es sino un hombre repleto de vacíos?
— No es sólo eso, Namra. Las fotografías que te tomaron acabaron en internet, tu imagen es lo más relevante ahora y …—
— Ya lo sé. No estaba haciendo nada, sólo cantar — Le corta, todavía no le ve.
— Tienes que tener presente que tu abuela y tu madre … — Otra vez, no le da tiempo a hablar. La intolerancia de la más joven se va haciendo cada vez más plausible.
— ¡Estoy diciéndote que ya lo sé! — El tiro va acompañado de su voz, la energía del mismo le hace fallar y, con ello, la obliga a bufar con desesperación.
¿Por qué él está fingiendo que la quiere y se preocupa? ¿Cómo puede existir un ente tan patético?
— Da igual, a ella no le gusta nada de lo que hago.— Al oírla, Junho comprende, reconoce ese sentimiento que porta dentro de sí mismo.
— ¿Y te vas a conformar con eso?
La cuestión sobrevive aún en tiempos presentes.
¿La respuesta?
Haría lo que fuera por una reacción, una muestra de que existe a ojos maternos.
La Fiscalía Departamental de Beni ha iniciado una investigación por tráfico de sustancias controladas contra una pareja que tenía en su posesión una gran cantidad de marihuana y gasolina de aviación en su domicilio en Guayaramerín. Según el fiscal departamental Félix Balderas, se encontraron 10.800 gramos de marihuana y 180 litros de gasolina AV-GAS. La pareja, identificada como Maritza S.M.P. y…