La salvación sin sentido común
La salvación de Dios es un tanto irónica en varios sentidos. Nos encontramos nosotros, pecando, llenos de maldad y aborreciendo a Dios. Así como el pueblo de Israel, nuestras maldiciones las habíamos desencadenado nosotros mismos, teníamos o tenemos nuestros propios opresores, esos que por malas decisiones y por no obedecer nos afligen ahora. Muchos aún siguen renegando de Dios y otros le buscamos estando en nuestros pecados.
Nada de esto es coherente o viable para que Dios busque salvarnos, pero así es, el Señor renueva hoy sus promesas, recordándonos que es un Dios sin límite, un Dios sublime y con planes mucho mayores y fuera de nuestra razón. Nadie de ninguna manera merece ser salvado, nos hemos puesto la soga en el cuello nosotros mismos, pero el prometió salvarnos, no solo del enemigo y del mundo enfermo, sino también de nosotros y nuestra propia maldad. Esperemos en esa promesa sublime, que se sale de nuestra razón y que sólo un Dios así puede cumplir.
Cita bíblica (toca el siguiente enlace para leer la cita)